Intérpretes de señas en la escuela impactan en toda la comunidad

Intérpretes de señas en la escuela impactan en toda la comunidad

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En una clase de Lenguaje, la intérprete traduce la explicación de la profesora a su alumna. Fuente: Estudiario Fuente: Paulina Cerezo

La incorporación de intérpretes de lengua de señas en la sala de clases ha permitido no sólo integrar niños sordos a la comunidad escolar, sino también enseñar a los oyentes nuevas formas de comunicación.

Autor: Emanuel Valencia Gutiérrez

Estudiario, Escuela G. Guillermo Zañartu (Quilpué)

La profesora entra a la sala de clases y pide orden a los estudiantes. Casi todos obedecen, pero en la primera fila, una niña sorda no entiende la indicación. Al ver a sus compañeros, deduce que hay que sentarse para comenzar la clase, pero el resto del día, no logra comprender qué actividades se están realizando.

Esta es la realidad que vivían día a día los estudiantes sordos del Colegio G. Guillermo Zañartu, ubicado en el sector de El Belloto, en Quilpué, hasta hace seis años, cuando se incorporaron los intérpretes de lengua de señas en las aulas. Al comienzo, sólo había una intérprete para dos niños sordos que estaban en el mismo curso. En la actualidad,la escuela cuenta con cuatro intérpretes que atienden cinco alumnos sordos pertenecientes a la comunidad estudiantil.

En la comuna de Quilpué este colegio es el único que ha incorporado a este tipo de alumnos e intérpretes, cumpliendo así con la ley 20.422 sobre inclusión social de personas con discapacidad, en este caso, auditiva. Esta ley fue creada con el fin de “asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades de las personas con discapacidad, con el fin de obtener su plena inclusión social, asegurando el disfrute de sus derechos y eliminando cualquier forma de discriminación fundada en la discapacidad.”

Mildren Reyes, intérprete de lengua de señas, durante un acto cívico de la Escuela. Fuente: Archivo propio de Mildren Reyes.
Mildren Reyes, intérprete de lengua de señas, durante un acto cívico de la Escuela.
Fuente: Archivo propio de Mildren Reyes.

En el aula, un intérprete debe traducir todo lo que dice el profesor a lengua de señas, para que el alumno pueda entender las explicaciones de la clase y pueda rendir al mismo nivel que el resto de sus compañeros. Pero su rol no se limita a la sala de clases, sino también a actividades escolares fuera de ella, según señala Mildren Reyes, intérprete en esta escuela quilpueína, en entrevista con Estudiario. “Al principio, los intérpretes debíamos ayudar a los estudiantes sordos en todo momento: en el patio en los recreos, en el comedor durante desayunos y almuerzos, y en cualquier otra instancia en la escuela, teníamos que interpretarlos tanto a ellos como a sus compañeros para que pudieran comunicarse”.

Sin embargo, en muchos compañeros de aquellos niños y jóvenes sordos surgió una motivación espontánea por aprender la lengua de señas. Desde entonces, los intérpretes han sido fundamentales en la capacitación de personas oyentes pertenecientes a la comunidad para establecer una relación comunicativa con los sordos.

Pero el mayor aporte de los intérpretes es el que realizan en la vida de sus niños. Florencia Aguilar, alumna sorda de cuarto básico, nos contó: “Cuando estaba en segundo básico, no entendía muchas cosas, no sabía nada. Entonces mi profesora Alejandra, que no sabía lengua de señas, llegó con la tía Mildren y me dijo que era mi intérprete y que iba estar conmigo. A mí me dio mucha vergüenza porque yo no entendía quién era, no sabía qué era un intérprete, ella me hablaba en señas y tampoco entendía lo que me estaba diciendo. Después yo avancé y empecé a comprender lo que me decía. Yo no me podía comunicar con mis compañeros, pero mi intérprete me enseñó y a ellos también. Ahora me puedo comunicar con todas las personas y eso para mí es como que se me hubiera abierto todo el mundo”.

Florencia Mendoza y Florencia Aguilar, alumnas de cuarto básico, conversando en lengua de señas, al terminar la clase. Fuente: Estudiario Fuente: Montserrat Martínez
Florencia Mendoza y Florencia Aguilar, alumnas de cuarto básico, conversando en lengua de señas, al terminar la clase.
Fuente: Estudiario
Fuente: Montserrat Martínez

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