Gladiadores de Quilpué: luchando por la inclusión

Gladiadores de Quilpué: luchando por la inclusión

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Equipo de golbol "Gladiadores de Quilpué". Fuente: Archivo propio de Club Gladiadores.

La práctica del golbol permite que los jóvenes ciegos no sólo mejoren sus habilidades físicas, sino también que estrechen lazos con sus pares y se integren a la comunidad.

Autora: Montserrat Martínez Oyanedel

Estudiario, Escuela G. Guillermo Zañartu (Quilpué)

En el gimnasio reina un profundo silencio. Tres jugadores, con antifaces en sus rostros, están en el suelo. Uno de ellos lanza un balón, y se escucha el metálico sonido de unos cascabeles que atraviesan la cancha. Del lado opuesto, otros tres deportistas se ponen en alerta, pero no logran interceptar la pelota, que se detiene a sus espaldas, en las mallas de una amplia portería.

Estamos ante un partido de golbol, disciplina poco conocida, pero que es practicada en todo el mundo. Se trata de un deporte paralímpico, creado específicamente para personas con discapacidad visual. Y su práctica no es una realidad lejana: en Quilpué, tres jóvenes decidieron fundar, hace un año, su propio club para participar en torneos regionales y nacionales. Son los Gladiadores, quienes entrenan en el Gimnasio Municipal todos los sábados de 12 a 14 horas.

Un deporte único

Creado para ayudar en la rehabilitación de soldados veteranos de la Segunda Guerra Mundial, el origen del golbol se remonta a 1946, cuando Hans Lorenzen y Seep Reindl lo concibieron no como una adaptación de un deporte preexistente, sino como una disciplina totalmente nueva, con el propósito de desarrollar la agudeza de la audición, concentración y cualidades físicas de las personas con discapacidad visual.

Actualmente, el golbol es un deporte ampliamente difundido en el mundo y cuenta con su propio Campeonato Mundial, versionado por última vez en 2014 en Finlandia, donde resultaron ganadores Brasil en la categoría masculina y Estados Unidos en la femenina. A nivel paralímpico, luego de ser deporte de demostración en los Juegos de Heidelberg 1972, se integró oficialmente al programa de los juegos en Toronto 1976. En las Olimpiadas de Río 2016, diez selecciones en damas y diez en varones lucharán por la medalla dorada.

El deporte consiste en el lanzamiento de una pelota de goma que pesa alrededor de 1,25 kilogramos, que contiene en su interior una variable cantidad de cascabeles, intentando convertir goles en el arco rival. Cada equipo está formado por tres personas que se sitúan en distintas posiciones; uno en el lateral izquierdo, otro en el lateral derecho y uno en la posición central. Todos los jugadores deben llevar un antifaz opaco, para quedar absolutamente sin visión y así conseguir igualdad de condiciones entre cada uno de los participantes, “ya que no todos los golbolistas tienen el mismo nivel de ceguera, como muchos pueden pensar, sino que algunos jugadores tienen niveles de ceguera menor que otros. Además, uno de los requisitos para poder participar de los campeonatos es poseer un certificado oftalmológico emitido por un especialista”, según contó a Estudiario Joaquín Rodríguez, estudiante de primer año medio y jugador titular de los “Gladiadores”.

Luchando por competir

La idea de formar un equipo de golbol en Quilpué surgió a raíz de un taller realizado el año pasado en el Colegio G. Guillermo Zañartu para sus alumnos ciegos, al que asistieron dos actuales jugadores de los Gladiadores: Juan Pablo Castillo y el mencionado Joaquín Rodríguez. Con la idea de formar su propio equipo, recurrieron al hermano mayor de Joaquín, Erik, quien fuera seleccionado nacional de fútbol para ciegos y que en Santiago participa en un equipo de golbol. Él los puso en contacto con algunos exjugadores de la región, que originalmente jugaban en Viña del Mar, y pronto tuvieron un equipo completo.

Conseguir la implementación necesaria, en cambio, fue más difícil. Al comienzo, además de recibir donaciones, tuvieron que hacer bingos y rifas para conseguir los balones e indumentarias deportivas. Pero su entusiasmo les ganó notoriedad en la comuna, hasta que el municipio quilpueíno les entregó no sólo el espacio en que hoy entrenan, sino también sus uniformes deportivos.

Gracias a su tenacidad, los Gladiadores lograron ser admitidos como uno de los equipos participantes en la Zona Centro de la Liga Nacional de Golbol de Chile. Aunque sus primeros resultados no fueron demasiado auspiciosos (de cuatro partidos, sólo ganaron uno), no pierden la fe y confían en que su trabajo duro pronto se reflejará también en los marcadores.

Creando lazos

Gladiadores en un partido oficial del Torneo de la Liga Nacional de Golbol de Chile. Fuente: Archivo propio de Juan Pablo Castillo.
Gladiadores en un partido oficial del Torneo de la Liga Nacional de Golbol de Chile. Fuente: Archivo propio de Juan Pablo Castillo.

Como todos los deportes, el golbol mejora el rendimiento físico de quienes lo practican, “pero también permite potenciar habilidades sociales y de interacción tanto física como emocional”, reflexiona Juan Saavedra, profesor de Juan Pablo y Joaquín que, siendo ciego él mismo, ha dedicado toda su vida a enseñar a los niños con discapacidad visual a llevar vidas tan plenas como les sea posible. Agrega Saavedra que “uno de los principales aportes que realiza el deporte en estas personas es sobre todo social, ya que los involucra en la vida de su comunidad. El deporte los saca del aislamiento en que podrían encerrarse por no poder ejecutar muchas de las actividades que otros jóvenes de su edad sí realizan”.

Ana María Sepúlveda, mamá de Juan Pablo Castillo, concuerda. Para ella, el golbol ayuda a su hijo a compartir con otros y principalmente, “a que no se sienta diferente, ya que practica un deporte como cualquier persona. Pero lo más importante que le ha dado el golbol es el grupo de amigos. Para la familia ha sido muy gratificante, porque sentimos que nuestro hijo realiza actividades como cualquiera de sus hermanos que no tienen discapacidad visual”.

(Cuadro de texto)

Diversas disciplinas deportivas que se adaptan 

El golbol no es la única opción para los jóvenes ciegos de la comuna, sino que también hay otros deportes que han sido adaptados para personas con discapacidad visual. Entre ellos, los más populares son el fútbol, el atletismo, la natación, el ciclismo y el surf. Este último es el deporte que practica Lucas Retamales, también alumno del colegio G. Guillermo Zañartu. Lucas entrena en la playa La Boca de Concón desde 2014, y vivió la experiencia de participar en el primer Campeonato Mundial de Surf Adaptado, realizado en 2015 en California, Estados Unidos. En aquella oportunidad, logró el lugar 25 entre más de sesenta atletas de diecisiete países del mundo.

Dependiendo de sus características originales, los deportes adaptados poseen distintos niveles de acondicionamiento. En el caso de los maratonistas, deben llevar un acompañante que los asiste durante toda la carrera; en el ciclismo, por su parte, los deportistas ciegos pedalean en bicicletas de doble asiento, con un monitor vidente que controla en todo momento la dirección y el freno.

Esta amplia gama de deportes que pueden ser practicados por jóvenes ciegos, extienden el horizonte de sus expectativas y sus ansias de igualdad en la sociedad. Para Lucas Retamales el deporte lo ha hecho aprender “que no es fácil hacer las cosas, que los resultados no llegan tan rápido y que uno se tiene que esforzar para alcanzar lo que quiere”.

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