Autora: Damaris Sarabia
Diario Las 116 Victorias, Colegio Victoria Prieto (Santiago centro)
En la actualidad vemos que la comprensión lectora es un problema a nivel país que nos afecta a todos por igual. De acuerdo a un informe de la OCDE (PIAAC), el 67% de los chilenos presenta un bajo desempeño en el área. Esto sucede ya que a muchos de los jóvenes no se les ha inculcado la lectura desde pequeños y la falta de interés también es algo primordial para el hábito de lectura que deberían tener.
Este hábito fue algo que se perdió con el paso de los años, y lo que antes era un pasatiempo, hoy se ha convertido en una obligación que lleva a los jóvenes al aburrimiento y a las escasas ganas de aprender algo nuevo. En mi visión, los adolescentes de hoy no saben lo que se están perdiendo al no leer un libro. Muchos creen que hay cosas más importantes para hacer, y me ha pasado que al preguntar por qué no leen dan respuestas demasiado banales. Esto da cuenta de lo contradictorios que son aquellos que salen a luchar por una educación de calidad, siendo que en sus casas ni siquiera toman un libro para aprender.
Algunas de estas “razones” suelen ser que no les interesa, porque lo encuentran aburrido, o por excusas tan vagas que finalmente son el reflejo de que la educación esté como esté aquí en Chile, y también el hecho de que no podamos progresar como país. El que los jóvenes no lean porque no tienen tiempo es una excusa completamente sin sentido, porque siempre hay tiempo ya sea para una lectura de 10 minutos. Sin embargo, en vez de ocuparlos para aprender, los ocupan tecleando o jugando en el celular.
Leer no es solo un conocimiento que implica el buen rendimiento en el colegio o comprender esos extensos y típicos textos formato de un libro. Considero que leer es una buena forma para desenvolvernos en el mundo exterior como personas autónomas. Además, en muchas ocasiones las lecturas escolares no son del agrado o gusto literario, y es entendible porque cada lector tiene una preferencia hacia un género en específico. Los colegios de Chile, particulares subvencionados y municipales, se rigen por las lecturas recomendadas por el Ministerio de Educación en los programas de estudio. En ocasiones estas no son del interés del estudiante, quien no se motiva a su lectura con solo ver la portada del libro o lo extenso de este.
Me incluyo en esto: los libros del plan lector no son algo que nos motiven a todos por la poca cercanía que tenemos con esos contextos antiguos o estilos narrativos arcaicos. No es lo mismo leer un libro juvenil de los que salen a la venta hoy en día, que su enfoque principal es entretener al lector. Por lo tanto, el no leer también viene de una preferencia por el lector al tener enfrente un libro.
Finalmente, los libros nos abren puertas a conocer personajes realistas y poco realistas. Tengo la esperanza de que haya un libro ahí en el mundo para cada uno de nosotros. Por eso llego a la conclusión de que aquellos que no leen no han encontrado el libro indicado.


















