Desde hace unos cinco años, se han incorporado a la comunidad educativa de la Escuela Guillermo Zañartu grupos humanos diversos. En 2016, de la matrícula total del establecimiento, un 4% de los alumnos son extranjeros, principalmente, provenientes de otros países de Latinoamérica. Así mismo, el porcentaje de estudiantes que se declaran pertenecientes a algunos de los pueblos indígenas reconocidos por el Estado de Chile alcanza el 7% del estudiantado, según las estadísticas del Sistema de Información General de Estudiantes del Ministerio de Educación (www.sige.mineduc.cl). El colegio cuenta también con un Programa de Integración Escolar (PIE) que incluye alumnos con necesidades educativas especiales; en este grupo se encuentran niños y jóvenes ciegos, sordos, con déficit motor e intelectual, que corresponden al 18,6% de la población estudiantil.
En su convivencia diaria, la comunidad estudiantil se ve enfrentada a múltiples conflictos, generados por la discriminación de distintas personas hacia compañeros con diferentes rasgos culturales, étnicos, físicos y sociales. Esto se traduce en comportamientos como insultos y exclusiones. Muchos ven a los inmigrantes como un blanco de burla, y buscan sentirse superiores frente aquellas personas que no son iguales a ellos. Algunos, incluso, consideran a estos compañeros como no merecedores de estar en su entorno.
Los alumnos homosexuales en la escuela también constituyen otro grupo, a menudo invisible. Aunque algunos líderes de estos colectivos levantan ocasionalmente la voz, luchando por ser reconocidos y aceptados en el colegio, ellos suelen ser los que reciben mayor repudio de parte, no sólo de otros estudiantes, sino también de algunos funcionarios del establecimiento, a través de insultos y malos tratos.
Diferente es el conflicto que viven los estudiantes pertenecientes a pueblos originarios. En su mayoría ellos ocultan su procedencia sintiendo vergüenza de su propio origen, impulsados por el desprecio social al que se han visto enfrentados históricamente.
La diversidad no es algo que beneficie a una sola persona, sino que favorece a todos los integrantes de la comunidad escolar en el ámbito sociocultural. Permite a los alumnos expandir sus horizontes y aprender de otras culturas, sus tradiciones y costumbres, y enriquece a la cultura dominante al incorporar nuevos elementos que potencian y crean identidad. En el ámbito personal, en tanto, la convivencia entre culturas fortalece valores universales, ayudando a practicar la tolerancia, la solidaridad, el respeto mutuo y la empatía.
Una iniciativa que aborda esta temática es el grupo de mediadores, alumnos capacitados por el equipo de psicólogos del colegio para guiar a través del diálogo a las personas cuando entran en conflicto. Este grupo cuenta con dos representantes por cada curso y son elegidos democráticamente por sus pares. Es necesario fortalecer a este grupo de alumnos y relevar sus acciones.
Para hacer conciencia sobre lo beneficioso que resulta la integración de distintas visiones en la escuela, es preciso realizar jornadas de sensibilización donde sean partícipes todos los integrantes del establecimiento. Es indispensable educar a toda la comunidad escolar acerca de la importancia de la diversidad y para ello debemos trabajar en conjunto.

















