La cantidad de asaltos a escolares de distintas edades, ha aumentado considerablemente este año. Suelen ocurrir en los alrededores de su colegio y la víctima poco tiene que hacer ante agresores que los sobrepasan en edad y estatura. ¿Quién ha pensado en las consecuencias emocionales, más que materiales que estos actos dejan en los escolares vulnerados?
Autora: Scarlette Valenzuela
Diario: El idopiano, colegio IDOP (Santiago, Chile)
En cuantas ocasiones este año hemos escuchado la misma historia: “Ayer me asaltaron a la salida del colegio”. A primera vista pareciera que lo hemos escuchado muchas más veces que otros años. La historia que ese compañero/a cuenta no se diferencia mucho de otras. Un par de personas adultas que lo acorralan y le quitan su celular o una pareja en moto que rápidamente le quita la mochila.
A pesar que, de acuerdo a las cifras entregadas por Carabineros de Chile, en su informe anual del año 2015 y en el primer semestre del año 2016, se señala que hubo un descenso del 20 % aproximadamente este año en la categoría “hurto”, la percepción subjetiva de los escolares consultados parece indicar que, al menos en este grupo, ha habido un incremento. Lamentablemente, la categorización realizada por carabineros de Chile, no distingue entre los tipos de víctima. Además en la pagina (www.fiscalíadechile.cl) aún no se informa sobre el segundo trimestre de este año, que es cuando los estudiantes ingresan al colegio.
El Suboficial Juan Carlos Valenzuela, de 50ª Comisaría de la Comuna de San Joaquín, coincide con la apreciación de que los asaltos a escolares han aumentado, por lo menos en un 50% durante el año 2016. De acuerdo a su experiencia, las razones son variadas. En primer lugar el escolar es una víctima vulnerable y fácil de asaltar, puesto que no opone resistencia a sus agresores. Además el aumento de escolares que portan celulares de alto costo y otros elementos tecnológicos hace que para el asaltante, el escolar sea una víctima atractiva. Si sumamos la facilidad con la posibilidad de éxito en la obtención de un botín, es claro el porqué del aumento de los asaltos a los escolares.
Según el suboficial Valenzuela, los jóvenes asaltados sufren una verdadera conmoción, pues no desconfían de las personas. Cuando llegan a realizar sus denuncias en compañía de sus padres y deben revivir el hecho, se observa que los perturba . Algunos de ellos demoran meses en volver a sentir confianza de caminar solo/a por una calle.
Diversos compañeros y compañeras entrevistados, señalan que la experiencia que vivieron fue muy amedrentadora. Tayrone Contreras, estudiante de 7º básico, quien sufrió un asalto por parte de dos adultos en moto, señala que pasó por muchas emociones: «Primero me dio miedo, luego rabia porque creí que debí haber hecho algo y no dejar que se llevaran mi celular con tantas fotos y cosas personales. No se lo doy a nadie», señala Tayrone.
El suboficial Valenzuela explica que se pueden tomar medidas preventivas. Por ejemplo que un escolar procure andar siempre en grupo, no mostrar especies o teléfonos a la vista, pues son precisamente esas conductas las que atraen al delincuente.
Ahora, si el asalto no pudo evitarse, lo mejor es no oponer resistencia y realizar la denuncia ante carabineros. Ante la pregunta de por qué no se pone resguardo policial a la salida de los colegios, el suboficial nos señala que no se cuenta con el personal suficiente.
El país sufre hoy una sensación de inseguridad pero lo que se suele mostrar en los medios corresponde s situaciones que generan más conmoción pública como los portonazos. Los escolares sólo pierden su celular y eso no vende.
Pero es importante que se consideren los efectos emocionales que esta experiencia tiene en niños y jóvenes y tal vez se puedan generar políticas de seguridad que los tomen en cuenta y no sigan siendo ignorados.





















