Influencia alemana en Osorno

Influencia alemana en Osorno

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Autora: Francisca Rantul
Diario Memoria de las canoas. Colegio Emprender, Osorno.

Desde la gran Federación Alemana a una ciudad desconocida para muchos en Chile, Osorno. Y es que desde el siglo XIX ambas culturas se han fusionado creando uno de los más ricos y bellos patrimonios históricos en el sur de nuestro país.

En 1845, Chile divulga una de las leyes que más llama la atención hasta el día de hoy, se habla ciertamente, de la ley de “Inmigración Selectiva”, aquella que atrajo a más de 6.000 familias desde la Federación Alemana a pequeñas ciudades en lugares recónditos del mundo.

Esta ley tenía como fin que múltiples profesionales colonizaran el sur chileno, y aunque esta medida ha sido víctima de múltiples ideas que indican que había un fondo conspirativo, la versión oficial indicaría que el principal motivo para la promulgación de esta ley era el expandir el territorio habitado en Chile tras la independencia, puesto que la mayoría de la población se concentraba en la zona central.

La mayoría de los inmigrantes eran aquellos que sufrieron las crueles consecuencias de la revolución alemana, un desastre que devastó a los alemanes que añoraban una república, por lo que veían en Chile un escape de la pobreza y represión, puesto que el país del nuevo mundo le ofrecía tierras fértiles y libertad a su voz.

«Mi familia llegó con la idea de trabajar la tierra y desarrollarse en la agricultura, generando una producción que les permita subsistir en el tiempo», señala Rony Schafer, bisnieto de inmigrantes alemanes. Las familias que llegaron, trajeron consigo múltiples avances tecnológicos y nuevos conocimientos para la agricultura y las industrias, lo que provocó un gran crecimiento económico en sus asentamientos, estas poco a poco se fueron transformando en pequeñas villas que más tarde adornarían pintorescas ciudades.

Pero no solo con el crecimiento económico se mezclan las culturas, los nuevos colonos impulsados por su fuerte espíritu progresista, se inmiscuyeron tanto en el sistema educativo de las ciudades que les acogieron (un claro ejemplo de ello es que, gracias a los alemanes las mujeres obtuvieron el derecho a estudiar, además de crear colegios e instituciones educativas alemanas en Osorno), como en la modernización del ejército, el desarrollo científico, la gastronomía de la zona (considerada una de las mejores de Latinoamérica), la música y las artes, las actividades recreativas, la fuerza de la religión luterana, y aún más claramente, la arquitectura.

Desde la segunda compañía de bomberos hasta la “casa Hollstein”, propiedad perteneciente a la Universidad de los Lagos, es posible apreciar en las calles de Osorno la belleza patrimonial que ha sido influencia de los alemanes, aunque algunas actualmente presentan grafitis u otros intervenciones urbanas no pierden su esencia y estilo, conformando el patrimonio cultural de la ciudad.

Lucy Gearicke, hija de inmigrantes, recuerda que sus padres le comentaban que las construcciones coloniales les ayudaban a no sentir mayor nostalgia por sus costumbres y tradiciones europeas, las cuales intentaron mantener en la ciudad y enseñar a sus descendientes.

A pesar de que la mayoría de la población desconoce o pasa por alto este legado, estos son relevantes en la historia de nuestro país, siendo inclusive reporteado por diferentes medios internacionales, destacando D.W. un medio europeo que en mayo del 2015 relató en un reportaje el sincretismo entre ambos pueblos.

Aún quedan cerca de 5.000 descendientes de aquellas primeras familias alemanas, y 50.000 osorninos más tienen alguna relación de parentesco con aquellos. Aunque algunos ya se encuentren muertos, hay descendientes osorninos de estos inmigrantes que dejaron su huella con fuerza como el ex comandante en jefe de la fuerza aérea Fernando Matthei, o la escritora Luisa Ludwig Winkler quien relató algunas vivencias de su pueblo que pudo rescatar.

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