Antonia Esperguen Núñez
Colegio Alemán. Diario Die Realität
¿Alguna vez han pensado como sería su vida sin las oportunidades que tienen hoy? No todos tienen las mismas oportunidades y no estoy hablando de dinero, me refiero a que hay niños que no pueden asistir a los mismos colegios que niños “sanos”, puesto que están “incapacitados”, sicológica o físicamente. Por esto, diversas personas han trabajado para divulgar la Ley de Inclusión.
La inclusión no solo significa preocuparse de los estudiantes con necesidades educativas especiales, sino de velar por la igualdad y la equidad de todos los estudiantes. Requiere valorar la individualidad de cada persona (presente o no un diagnóstico clínico), y desde esta perspectiva, es que nos queda mucho por mejorar, por ejemplo: ajustar los objetivos de aprendizaje a la condición real y personal de los niños, se requieren más profesionales de la educación, dispuestos a diversificar sus estrategias y sus formas de evaluación. Como sociedad necesitamos, abrir la mente a nuevas y diversas formas de demostrar el conocimiento y de potenciar las múltiples inteligencias presente en el aula, así lo plantea la educadora diferencial y profesora de educación básica, Karina Hurtado Varas.
Los colegios que tienen niños con capacidades motoras distintas, como chicos en sillas de ruedas, requieren los implementos para que puedan estar en el colegio sin problemas, como ramplas y un salón de clases apto para que se pueda desplazar sin tener que correr las mesas de los otros compañeros. Existen alumnos que con un nivel de autismo severo, les cuesta ir al ritmo de los otros niños en clases, necesitando un educador que esté centrado en él, pero eso implica que en la misma clase exista otra persona para él o ella.
Esta situación puede generar otro inconveniente, que sus compañeros se puedan sentir celosos, generando alguna situación de acoso hacia el niño que padece de alguna NEE. Claramente, que un niño sufra de acoso, sin importar si tiene una discapacidad o no, está incorrecto, por eso, además se debe educar a los niños y apoderados, para que valoren la experiencia como oportunidad de enriquecimiento para sus vidas.
Es por esto, que encuentro que la Inclusión en el aula es difícil de incorporar, si es que no se consideran todos los aspectos mencionados anteriormente. Muchos apoderados de los niños con necesidades educativas especiales piden que los colegios estén equipados correctamente para que sus hijos puedan estar en el mismo colegio que todos los otros. Si bien es cierto es indudable que los niños con necesidades especiales deben interactuar con las personas con las que van a tener que convivir a medida que vayan creciendo, evidentemente los colegios tienen que estar equipados y capacitados para recibir a cualquier niño, porque todos tienen el derecho a educarse. De lo contrario, tal vez sea mejor que sigan existiendo instituciones que aseguren una educación tanto académica como personal exclusiva para los requerimientos que estos niños y jóvenes requieren.
Muchos padres y apoderados creen que por ser un colegio inclusivo, este va a tener las herramientas para que sus hijos se desarrollen integralmente y no ven que en algunos casos, ellos pueden estar mejor en un lugar que es completamente apto para ellos. En ocasiones los padres se nublan sobre lo que es mejor para su hijo. No siempre la excelencia académica es lo más importante para formarlos. Por ejemplo, los niños Down saben apreciar el bien en la gente y son muy amorosos con todos, generalmente no ven el mal en otros, esto se supone que debería ser una característica positiva, en cambio, existen personas que se burlan de su ingenuidad.
Los niños no necesitamos que nos exijan ciertos niveles para demostrar que somos los mejores de todos en todo. A veces, nosotros podemos tener capacidades e intereses distintos a lo tradicional, como para las artes o las humanidades. Como señaló Nick Vujicic “Uno de los peligros de la sociedad moderna es que demasiada gente valora más lo que hacen y lo que poseen que lo que son”. La inclusión es un derecho sí, pero los colegios deben entregar calidad sin excepción.


















