En los 60´se encontró un espécimen prehistórico en el sector norte de Santiago. A más de 50 años del hallazgo Diario La Séptima ubicó los restos de este animal siguiendo la huella de testigos del hecho.
Jorge Figueroa
Colegio San Francisco Javier de Huechuraba. La Séptima
La señora Leonor Reyes, hoy de 65 años, recuerda que en la primavera del año 1966, mientras leía la revista Flash, se enteró de un hallazgo arqueológico a pocos kilómetros de su hogar, ubicado en la zona conocida como La Palmilla, comuna de Conchalí. Conchalí en ese tiempo estaba compuesta por las actuales comunas de: Recoleta, Independencia, Huechuraba, Quilicura, Renca y Conchalí. Huechuraba, la actual comuna en la que se encontraron los restos, fue fundada el uno de enero de 1990.
Leonor no dudo ningún momento en decirle a su novio Héctor Araneda, hoy de 64 años, que la acompañara para ver el gran descubrimiento, el cual había sido visitado por muchos vecinos del sector, tuvieron que caminar por un largo camino de tierra, hoy es la actual calle El Guanaco, antes conocida como la Calle del Medio, la cual terminaba en un vertedero de basura y la antigua fábrica de Productos Industriales de Cerámica S.A., conocido por los lugareños como ladrillos princesa.
Al llegar al lugar. Vieron el grupo de arqueólogos, periodistas y el pequeño cerro que había sido dividida para medir los distintos estratos de la tierra y en el centro huesos del animal que en palabras de Leonor, parecía un elefante pequeño. La expectación era grande en los visitantes y como dice Héctor reinaba un silencio de misa. Todos observaban al Megaterio.
En el documento de la DIBAM de 1967 se describe que el hallazgo del esqueleto fue levantado por el paleontólogo Rodolfo M. Casamiquela, quien depositó los restos en el Museo de Historia Natural de Santiago. El informe del científico describe detalladamente el hallazgo del prehistórico animal. Este aparecería ubicado históricamente durante la última Gran Glaciación de Los Andes, en el Pleistoceno Superior.
El Megaterio como fue bautizado por los visitantes y curiosos se trata de un animal del género Milodontidos, al igual que el clásico Milodón encontrado en el Estrecho de Magallanes. El ejemplar encontrado en Conchalí es descrito como un individuo de edad juvenil, desprovisto del cráneo. El esqueleto fue descubierto por una retroexcavadora.
Jorge, Said, Lukas, Isidora y Nora se bajaron en un caluroso día de Octubre en la estación Quinta Normal. Caminaron por la vereda hacia el Museo Nacional de Historia Natural. De pronto, el grupo de jóvenes sintió que eran transportados en el tiempo, observaron una gran edificación antigua de estilo griego. Admiraron la belleza del entorno y se sintieron por unos segundos en los jardines europeos. Entraron de manera gratuita para su sorpresa. Lo primero que vieron fue el esqueleto de una gran ballena prehistórica. Pasearon por los pasillos observando las reproducciones de animales antediluvianos en las numerosas vitrinas que componen la nutrida muestra museológica.
El edificio está dividido en tres grandes alas. Se sintieron sumamente atraídos por el centro de la edificación, pero luego, se dieron cuenta de que la muestra comenzaba por el ala derecha. Comenzaba con el Big Bang. Pudieron apreciar claramente y con la más alta tecnología, cómo nuestro mundo fue creado, a partir de esta explosión. Luego, fueron dirigidos hacia los primeros animales, en donde se podían ver magníficas reproducciones a escala real de estos seres que dejaron nuestro planeta hace miles de años. Fueron avanzando en la historia y prontamente se encontraron con animales disecados y lograron observar cómo es que este proceso se lleva a cabo.
Luego de disfrutar de la muestra por completo, decidieron preguntar en informaciones sobre este Megaterio. Así que lograron contactarse con David Rubilar, jefe del área de paleontología del museo. La respuesta que David les dio sobre el destino de este vestigio, fue negativa, debido a que no existe un catastro de todas las piezas existentes en el museo. Grande fue su decepción y frustración debido a la respuesta entregada por el especialista. Los jóvenes se sintieron en una calle sin salida al enfrentarse con este hecho. El señor David Rubilar les indicó que la solución a esta problemática podría encontrarse en un libro que contiene toda la información sobre los animales que han pasado por el centenario museo. Fue así como el grupo de jóvenes se vio obligado a abandonar el lugar, sin mayor información sobre el tema, quedando a la espera de un mail que contendría información sobre el Megaterio.
El libro en donde encontraron la respuesta a sus preguntas fue enviado vía mail y lleva por título Vertebrados Fósiles de Chile, publicación ocasional del mismo Museo Nacional de Historia Natural del año 2015. El texto consigna que el animal encontrado por Casamiquela corresponde a un Scelidotheriinae indet. y se encuentra actualmente en los depósitos internos del MNHN. Se han encontrado restos de esta misma especie en la región de Coquimbo y en la comuna de San Bernardo, datados en el año 13.500 a.C.
Finalmente, con la información que buscan, aunque no pudieron ver el gran megaterio. La decepción estuvo en no poder acceder y observar los restos de este animal prehistórico. El guardia les informó que la muestra paleontológica está sin exhibición al público general.




















