La cultura comienza en casa

La cultura comienza en casa

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Isidora Vergara Osorio
Colegio San Francisco Javier de Huechuraba. La Séptima

¿No es acaso extraño que en Huechuraba hayan encontrado restos de un animal prehistórico y nadie lo sepa hasta el día de hoy? ¿Qué sucedió para que la noticia cayera en el olvido total? Algo que es tan importante culturalmente, ¿cómo fue borrado de la memoria colectiva, si eso le dio un valor paleontológico a Chile?
Tiempo ya, desde que en los patios de mi colegio escuchaba las típicas leyendas urbanas. Unas totalmente fuera de este mundo y unas muy veraces, que te ponían los pelos de punta. Entre momias, leones, y demás, recuerdo claramente algo que me perturbó por largo tiempo: se decía que antes había existido un cementerio en lo que hoy es conocido como Huechuraba. La explicación que daban era que hace mucho, mucho tiempo, mientras cavaban en la tierra, encontraron restos de huesos que al parecer eran muy antiguos y pertenecerían a una necrópolis.
Tarde ya, me vengo a enterar de lo realmente sucedido. En la década de los ’60 fueron encontrados restos de un Megaterio en el sector actualmente conocido como El Guanaco. Eso significa que, aunque estén distorsionados, vagos recuerdos existen en la población sobre este tema que significó mucho para la cultura y la historia de Chile.
Fue, durante la época de los ’60, algo extraordinario y causó gran expectación en los lugareños del sector. Pero actualmente ningún habitante tiene la menor idea sobre esto, lo que resulta extraño. Algo tan importante, normalmente es reconocido y protegido por el estado, sin embargo, Huechuraba no se destaca por ser una zona de patrimonio paleontológico, sino más bien como un área apta para la vivienda (es considerable el crecimiento urbano de esta zona, antiguamente agrícola), los malls, los stripcenter, condominios, etc., valorando estos terrenos por cuánto se puede construir en ellos por sobre la prehistoria que subyace bajo tierra.
No es extraño ver cómo muestras y exposiciones culturales son no muy frecuentadas por las personas que habitan el sector (no es extraño ver que un compañero se queje porque tiene que comprar un libro de $7000 pesos y en su bolsillo tenga guardado un celular de última generación) ya que el desinterés en la cultura ha alcanzado un gran peak en estos días. A nadie le extraña ver cómo las actividades gratuitas son desperdiciadas por nosotros, sin darnos cuenta de todo lo que perdemos.
El día de hoy en nuestro país ha buscado fomentar el interés por la cultura, mediante diferentes formas, como museos gratuitos, exposiciones u obras culturales al aire libre. Pero, a pesar de todas las facilidades, seguimos sin aprovechar oportunidades como esta.
En Huechuraba, se han hecho diferentes muestras culturales al aire libre, pero normalmente, estas no se llenan y, más bien, son poco concurridas. Tal vez esta es la razón por la que tampoco podemos encontrar un lugar en donde la cultura se fomente todos los días, como un centro cultural. Si lo pensamos bien, nuestra conducta frente a actos culturales ha sido tal, que no debe valer la pena poner centros para el fomento de la cultura en nuestra comuna. Tal vez nos gane la desidia y la indolencia.
Probablemente esta no sea la mejor idea, probablemente si necesitemos centros como los mencionados anteriormente, estos pueden ayudar mucho al fomento de la cultura en nuestra comuna. Si tenemos un centro llamativo para los jóvenes, donde nutrirse culturalmente, tener talleres que los llame a pensar con el corazón, a través de la pintura, la literatura o la música, y que después pueda ser disfrutada por la comunidad. Tal vez esta es la idea, posiblemente las nuevas generaciones cambien mucho su postura frente a la cultura y perderle el miedo a ser creativos, a tener imaginación, a sentirnos una comunidad.
De todas formas, los colegios hacen grandes esfuerzos para tener unos alumnos más interesados por el aprender, más allá de lo meramente académico. Pero basta ver cómo estos esfuerzos no son aprovechados por los estudiantes, para por parte, comprender que el interés por la cultura comienza en casa.
El amor por la cultura y el aprendizaje casi no existe y puedo verlo y vivirlo cada día en mi comuna.

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