Autoras: Bárbara Berríos y Fernanda Vidal
Diario El Quinto Ojo, Colegio Particular San José (San Pedro de la Paz)
Mientras los simpatizantes y fanáticos del fútbol siguen con preocupación el desempeño de la bicampeona Selección Chilena en las clasificatorias al Mundial de Rusia en 2018 y los docentes celebraron el Día del Profesor, se puede conversar con un hombre que se dedicó a ambas profesiones. Es Germán Segundo Saavedra Mora, quien es un reconocido ex futbolista de Deportes Concepción y Ñublense y profesor jubilado.
Llegó a la hora convenida al Colegio San José de San Pedro de la Paz, donde El Quinto Ojo lo esperaba para conversar. Con una gran sonrisa saludó a varios de los profesores, quienes trabajaron con él hace unos años.
Se alegraron al verlo e incluso lo invitaron a jugar una “pichanguita”.
Antes de comenzar la entrevista narra cómo sirvió de inspiración para sus alumnos. “Parece que me admiraban, pero ni cuenta me daba yo. Además parece que también me seguían un par de chiquillas, pero como soy modesto tampoco me percataba”.
Inicios en el mundo del fútbol
Germán Saavedra nació en Concepción en 1947. Su padre influyó en su pasión por el fútbol, pues él era árbitro de este deporte y lo llevaba desde muy pequeño a los estadios. También fue importante la interacción con los amigos de su barrio ya que todos los días se encontraban para jugar un partido.
Cuando estaba en el Liceo de Hombres N° 2 de Concepción, que actualmente es conocido como Liceo Andalién, cursando el V año de Humanidades (3° medio) un entrenador lo recomendó en Deportes Concepción y los dirigentes le ofrecieron jugar por ese plantel durante el día e irse a terminar sus estudios en la noche, en la modalidad vespertina. Eso lo llenó de alegría, pero sus padres no le dieron permiso, a pesar de que lloró y suplicó bastante, pues precisamente que estudiara en la noche era lo que menos les agradó.
“En eso momento mis padres no me apoyaron para cumplir mi sueño. Querían que tuviera una carrera universitaria”.
Mezclando el fútbol y la docencia
Al egresar del liceo, cursó la carrera de Pedagogía General Básica en la Pontificia Universidad Católica sede Concepción, egresando en 1969. Y, relata que todo se dio de una sola vez. Lo volvieron a contactar desde Deportes Concepción y en marzo, cuando apenas tenía 22 años, ya estaba jugando en ese club de primera división y haciendo clases de Educación Física en el Colegio San Agustín.
El director del establecimiento le facilitaba las prácticas deportivas en su club. Incluso cursó 2 años de Pedagogía en Educación Física, pero luego congeló.
Luego de 3 años, cuando terminó su contrato con Deportes Concepción, pidió permiso sin goce de sueldo en el colegio y se fue a presentar a Ñublense, en Chillán, un equipo de segunda división. En esa ciudad trabajó en el programa vespertino de un liceo.
“Jugué por un periodo de 6 años; entre 1969 y 1974. En ambos clubes jugaba como defensa, con el número 3. Aunque creo que lo hacía mejor en Ñublense, donde llegué a ser el capitán”.
¿Cuál fue el mayor triunfo deportivo del que haya participado?
El mejor año de mi carrera fue el 1973, porque Ñublense llegó a ser segundo en el Campeonato Nacional de Segunda División.
¿Cómo era la vida de un futbolista en esos años?
Desde la perspectiva de poder cumplir un sueño no era una vida normal; era como estar en el Paraíso, pues me pagaban por hacer lo que más me gustaba. Eso lo disfruté. Viajaba mucho, porque los clubes siempre han tenido dinero para gastar en traslados y hoteles. Pude conocer gratis casi todo Chile y relacionarme con muchísimas personas de distintos estratos sociales, lo que hacía que la vida fuera muy placentera. Como profesor no habría podido conocer todos los lugares que visité.
Y desde la perspectiva de las obligaciones la vida era tan igual como la de ahora, con mucha responsabilidad, especialmente si uno era jefe de hogar.
¿Y cómo era el sueldo en el fútbol?
En esos años no se ganaba tanta plata como ahora, pero sí se ganaba más que como profesor. El fútbol era solo un deporte y no existía el auspicio de las empresas que, sin duda, han transformado esto en un rentable negocio.
Se sabe que tuvo su propia lámina en un álbum. ¿En qué circunstancia ocurrió?
Fue en la víspera del Mundial del año 1974 que apareció el álbum “Sorpresas Deportivas Campeón” de ediciones SALO con la foto de todos los futbolistas de todos los equipos, tanto de primera como de segunda división. En ese tiempo jugaba en Ñublense.
¿Cuáles fueron las principales dificultades que enfrentó como futbolista?
Grandes dificultades no encontré y la mayor fue cuando jugaba en Ñublense. No recibíamos el sueldo por lo que después de 6 meses de atraso decidí retirarme del fútbol y dedicarme a trabajar en la docencia solamente, pues por 6 años hacía las dos cosas. A esa fecha ya estaba casado y tenía que tomar decisiones pensando en la familia.
Y para comparar, ¿cuáles son las principales dificultades que enfrentó como docente?
Creo que la principal dificultad fue el poco tiempo para un mejor perfeccionamiento docente, pues siempre trabajé en dos partes, ya que era el único aporte para el sustento de mi familia y, además, el costo de este era muy elevado.
¿Qué sugerencias les daría a los actuales estudiantes de Pedagogía?
Que tengan mucha paciencia, que sean apasionados de su profesión, que siempre estén perfeccionándose, que cuando entren a las aulas dejen sus problemas afuera y se entreguen por entero a sus alumnos.
¿Por qué dejó de jugar fútbol?
Después del triunfo de Ñublense, me fui a mi casa a esperar que me llamaran. Pero no ocurrió. En ese tiempo uno no tenía un representante que tomara ese tipo de decisiones; uno decidía sin consultarle a nadie. En mi caso, debía decidir lo mejor para mi familia, pues y me había casado. Así que me devolví a Concepción y recuperé mi trabajo: seguí haciendo las clases de Educación Física en el San Agustín. Paralelamente trabajaba en la Escuela Marina de Chile, realizando las clases de todas las asignaturas desde primero a cuarto año básico.
El fútbol del Chile actual
¿Qué opina de la selección chilena 2016?
Creo que esta selección es de una generación privilegiada, con condiciones individuales innatas de mucho valor y que han sabido ponerlas a disposición del equipo. Por ello se han obtenido resultados que nunca antes se habían logrado. No tengo algún preferido, pero un claro ejemplo de estas habilidades son las mostradas por Claudio Bravo, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Jorge Valdivia. Si logran mantener el nivel de juego lograrán clasificar al Mundial de Rusia 2018.
¿Qué sería lo bueno, lo malo y lo feo del fútbol de antes y de hoy?
Lo bueno tanto de antes como de ahora es que el fútbol sigue siendo pasión de multitudes, lo que hace que tenga muchos adherentes que vibran con sus equipos favoritos.
Lo malo y lo feo está en la aparición de las famosas garras bravas que traen la violencia y el incumplimiento de muchas instituciones en el pago de los contratos de trabajo de sus futbolistas. También están los escándalos económicos que si llegaron a ocurrir en el pasado no tenían la cobertura inmediata de los medios de comunicación, por lo que si había algo, simplemente se tapaba y no se sabía.
Pero hay que quedarse con lo bueno.
¿Qué recomendación daría a los niños que sueñan con ser futbolistas y a sus padres?
Por mi experiencia les puedo decir a los niños que acojan la sabiduría de sus mayores cuando los aconsejan. Y a los padres, que deben priorizar la educación por sobre toda oferta, que aparecen muchas veces como maravillosas, pero que en realidad no siempre lo son.
¿Qué piensa sobre el papel de la prensa deportiva?
Creo que cumple con su papel, que es informar; a veces con mucha pasión. Su trabajo es de vital importancia para los futbolistas que tienen más opciones para ser conocidos. También se benefician los equipos, los dirigentes y los seguidores. Antes solo la radio y la prensa escrita difundían el fútbol; ahora se suma la televisión y las plataformas digitales. Los medios de comunicación son fantásticos.
Vida actual
A los 25 años se casó con María Nancy Ramos Ávila y tiene 5 hijos. La mayor (43) es dueña de casa; luego está un hijo (41) que es empleado fiscal; después otra hija (37) que es profesora; posteriormente está el hijo (36) que es abogado y Juez de la República y el menor (26) que es Ingeniero Civil Informático. Ya tiene 9 nietos.
Como profesor se jubiló anticipadamente a los 60 años. “Después de vivir 40 años de una experiencia maravillosa con grandes logros y satisfacciones, especialmente, en la interacción con los niños. Producto de ello hoy me encuentro con ex alumnos que son grandes profesionales y excelentes padres y madres de familia. Tengo de ellos el saludo cariñoso, muy afectuoso y agradecido por la formación recibida”.
Actualmente está dedicado a su casa y colabora en todo lo que puede. Disfruta atendiendo a los nietos que lo van a visitar. Su pasatiempo favorito sigue siendo el fútbol, pero además viaja a ver a sus hijos y nietos que no viven en Concepción.
Pero no ha perdido el contacto con sus compañeros futbolistas. Y es parte del grupo que se asoció para formar una Mutual de Ex Jugadores de Deportes Concepción, que funciona desde hace unos años y que desde 2015 tiene su sede ubicada en San Martín 851. Esta institución gestiona proyectos para velar por los que están más desvalidos.
Cuenta con tristeza episodios de compañeros de Ñublense que han muerto en situación de calle. Y esa es la realidad que quieren evitar.
También se vincula con algunos profesores de los que se fue haciendo amigo durante su vida como docente. Manifiesta que con ellos logró ser más que colegas y siguen siendo amigos preocupados, especialmente cuando a alguno le afecta alguna enfermedad.
¿Qué ha pesado más en su vida: ser futbolista o ser profesor?
Creo que las dos profesiones han jugado un papel importante en mi vida. En las dos tuve logros maravillosos que me hicieron crecer como persona, me enseñaron a ser honesto, solidario, responsable y empático, valores que hasta el día de hoy sigo cultivando.























