Autora: Florencia Aravena
Diario El Colinómetro, Fundación Educacional Montessori Pucalán
Estoy cansada de repetir la misma frase cada vez que quiero salir: “mamá, papá, ¿alguno me puede llevar?”
Años atrás Colina era un pueblo totalmente rural, prácticamente puro campo. Hoy en día las zonas urbanas se hacen notar, sin embargo, las zonas rurales aún no desaparecen. Colina queda a 34 km de Santiago. Para movilizarse las distancias son extensas, cada vez más gente viene a habitar esta comuna, que no da abasto para tantos. Por eso creo que el replantear el desarrollo de la comuna es urgente.
El transporte público es escaso si es que no nulo. No tenemos acceso a metro, tren, colectivos ni taxis. Nuestra única manera de movilizarnos es en micro. Estas no pasan nunca, los paraderos son escasos y la mayoría están en malas condiciones. Esto nos hace depender de nuestros padres para movernos, ya sea dentro o fuera de la zona.
Mis papás, a pesar de que hacen turnos, muchas veces se transforman en mis choferes. A veces me voy en Uber, pero es muy caro, y a veces ni siquiera llegan, ya que las distancias son demasiado largas. Entonces ahí me vuelvo a encontrar en el mismo dilema: ¿pago un Uber o llamo a mis papás?
El alcalde de nuestra comuna inicio un proyecto, en 2005, que consiste en alargar las líneas del metro hasta Colina y Lampa, facilitando el acceso y seguridad de la zona. Este metro tren estará operativo en el 2019 (llegará hasta Quilicura) . Me alegro por las futuras generaciones, pero para mí es demasiado tiempo.
¿Qué hago cuando nadie me puede llevar? ¿Qué opciones tengo? O me voy caminando por calles sin vereda por las que pasan camiones y autos que no se percatan de mi existencia, llego a oscuras a mi destino y además de ir nerviosa y mirando hacia atrás (procurando constantemente que no me pase ningún auto por encima), mi mamá me llama cada cinco minutos para asegurarse de que siga con vida.
O mi otra opción, me quedo en mi casa viendo Netflix sola.
Cuando mágicamente logro que alguien me lleve, las distancias son eternas y los tacos abundan, más aún cuando vamos al único lugar donde hay espacios para juntarse, comer, comprar y entretenerse: Santiago o la laguna de Piedra Roja.
La laguna de Piedra Roja un pequeño centro comercial ubicado en Chicureo, que cuenta mayormente con restaurantes, algunas tiendas, y una pequeña laguna. No es tan entretenido, pero vemos la luz al final del túnel: se está construyendo un cine en La Laguna. ¡Aleluya!
Se estima que la comuna va a alcanzar los 250 mil habitantes (el triple de la población actual). ¿Se lo imaginan?, el triple de tacos, el triple de riesgos y el triple de jóvenes buscando un lugar donde entretenerse, bailar, o simplemente verse las caras.
¿No creen que es hora de invertir en las carreteras, arreglar los caminos y semáforos, implementar veredas y ciclovías, más medios de transporte (regulados), aumentar la seguridad en la zona y más lugares de reunión y entretención?
La comuna necesita un cambio urgente para que dejemos de vivir aislados.


















