Diario La nueva Aurora, Liceo Amanda Labarca
Como muchas personas saben, existe un tema muy delicado pero ignorado constantemente, que tiene relación con la velocidad con que el planeta está siendo destruido por nosotros y el efecto rebote que esto tiene para nuestra salud.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 25% de las muertes de niños menores de 5 años son consecuencia de la contaminación ambiental. Asimismo, el Informe del Estado Global del Aire (2015), realizado con datos de Santiago, afirma que las muertes por contaminación ambiental llegaron a la cifra de 5.900 el año 2015.
Al ver lo mal que estamos actualmente en el tema del cuidado del medioambiente, varias veces me pregunté cómo eran las cosas en el pasado, en la época de mis abuelos. Al ver algunas películas o documentales me he podido hacer una idea, pero, aprovechando que mi abuela aún vive, conversé sobre este tema y pude “viajar en el tiempo”. En esa conversación me explicó su forma de vida, alejada de las grandes ciudades, sin tecnología, menos estrés, más tiempo para compartir en familia y mayor valoración de lo natural, como la comida sana y los paseos a lugares de mucha naturaleza. Igual había cosas malas, como el poco acceso a la salud, la menor cantidad de colegios y lo difícil que era para ellos viajar, porque era muy caro.
De este modo, para la generación de nuestros bisabuelos, la vida era más campo, verduras, pasto y aire fresco; para los abuelos, ya había cambiado y la vida era más ciudad y menos campo; en la época de nuestros padres ya predominaba la vida en la ciudad, aunque no tan tecnológica como actualmente, pero con una calidad de aire distinta a la de hoy y que ya no podemos disfrutar. En todas esas generaciones, el tema de la conciencia ambiental no era tan importante, porque las consecuencias del daño ambiental se veían muy a largo plazo. En cambio, nuestra generación, debido a que nos vemos enfrentados todos los días a malas condiciones ambientales, es más consciente de la importancia de la salud de nuestro planeta y de las consecuencias que dejan nuestros rastros de contaminación.
Sin embargo, aún nos falta modificar nuestra mentalidad y ser más activos al momento de realizar acciones para reducir la contaminación ambiental. A veces hablamos más de lo que hacemos. Hay que recordar a cada rato que debemos ser como los granitos de arena de la playa, si están separados son solo un granito de arena, pero si permanecen juntos se transforman en una playa. Asimismo, sería genial que las voces que llaman al cuidado de nuestro planeta fueran escuchadas por las personas que toman las decisiones, para que se acelere este tema y podamos vivir en un planeta más sano.
Preguntémonos siempre, ¿cuántas generaciones podrán vivir en nuestro planeta si seguimos a este ritmo de contaminación? Desde este espacio de opinión reitero el llamado que tantos han hecho, siempre con la esperanza de ser escuchados y que aumente el interés de los lectores y los impulse a tomar acciones o seguir a los que ya las han tomado. Es momento de actuar.

















