Emoticones, ¿nos ayudan?

Emoticones, ¿nos ayudan?

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Autor: Tomás Benjamín Acevedo Guíñez.

Diario Umbral Porteño, Colegio Umbral de Curauma (Valparaíso)

El innegable aumento del uso de emoticones o emojis en los diálogos virtuales, es un preocupante tema al cual ni siquiera le damos la importancia que amerita, sin duda porque resulta  más  práctico y cómodo su uso. También nos permite ahorrar tiempo cuando enviamos un mensaje al no tener que escribir las palabras, pero lamentablemente no nos asegura que el mensaje enviado tendrá la lectura e intencionalidad que queríamos, lo que en muchas ocasiones causa malos entendidos, conflictos, disputas y hasta en el peor de los casos, propicia enemistades.

Y tú, te has preguntado alguna vez, ¿Cuántas veces te han malinterpretado un emoticón? o ¿en cuántas oportunidades has dado otro significado a un emoji?, estas situaciones son tan cotidianas y reales, además de ser incalculables las veces que ocurren en un solo día, en una sola ciudad, en un país y quizás cuántas serán en el mundo.  La respuesta a estas interrogantes no las tengo, pero sí conozco con certeza los inconvenientes que genera la falta del uso del lenguaje escrito al evitar la redacción de un mensaje que, sin duda, podría garantizar la entrega mucho más precisa del mensaje.

Pese a los posibles inconvenientes del uso de los emoticones, estudiantes del Colegio Umbral de Curauma de Placilla, corroboran estos argumentos. Una encuesta realizada en junio de 2017 en el establecimiento arrojó que el 80% de ellos está de acuerdo. La muestra, que consideró alumnos de ambos sexos entre los 13 y 16 años,  mostró que a un 43% de los estudiantes le han malinterpretado los mensajes, mientras que el 58%  ha malinterpretado los mensajes de otros donde se usaban emoticones. Así también, una cifra superior al 73% afirma que el uso de emojis cambia el sentido de las palabras y de la intencionalidad del mensaje.  Estas cifras  nos deberían alertar y generar consciencia de que el uso de los emoticones no ayudan a comunicarnos, si no muy por el contrario, entorpecen la comunicación por la subjetividad de la persona que los recibe y no se apegan a la intención de lo que quiso decir el emisor.

Este análisis de la información recopilada en mi colegio, sin duda me invita a revalorizar el uso del lenguaje escrito como un canal de comunicación efectivo, donde podamos enriquecer nuestras relaciones sociales con la certeza de que no existirán malos entendidos. Además de que esto puede tener otras lecturas, como generar competencias sociales y volver a humanizar nuestro entorno a la hora de comunicarnos, enriquecer nuestro lenguaje escrito y ojalá poder ampliar nuestro vocabulario, ya que lamentablemente el uso de los emoticones, finalmente termina disminuyendo el espectro de palabras que utilizamos cotidianamente.

En resumen, todo aquello que en un principio describí como una inquietud observable en mi entorno cotidiano y mis propias experiencias, terminó validándose con la encuesta realizada. Por eso, el desafío de hoy es que a través de esta columna de opinión pueda sembrar la duda, llamando a la reflexión personal en cada lector.

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