Bombazo en el Metro: impunidad ahora no

Bombazo en el Metro: impunidad ahora no

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Diario Información Consolidada,  Complejo Educacional Consolidada (Puente Alto)

No está del todo claro en qué momento los santiaguinos comenzaron a tener como intrínseca la sensación de inseguridad al moverse por la ciudad, a pesar de que este factor tiene directa relación con los índices de delincuencia que afectan a la capital y a las grandes ciudades de Chile en general, y con lo que los ciudadanos ven y escuchan a diario en los medios de comunicación masivos. No obstante, lo ocurrido el 7 de septiembre a las 14:05 horas, en el Subcentro del Metro Escuela Militar, marca un antes y un después en lo que a tranquilidad dentro de la metrópoli respecta.

La explosión de una bomba en dicho lugar -que dejó 14 personas inocentes heridas, una de ellas sufriendo la amputación de uno de los dedos de su mano derecha- no hace más que demostrar que desde un tiempo a esta parte, existen grupos violentistas que no trepidan en sus actos con tal de hacerse sentir e intentar imponer sus condiciones y su errada cosmovisión al resto de la sociedad.

Asimismo, se valora la condena generalizada que hubo tras este acto, tanto por parte de las máximas autoridades del país, como también por la ciudadanía en general, además de no referirse con eufemismos a algo que evidentemente fue un acto terrorista y que afortunadamente no tuvo las consecuencias que sus autores intelectuales y materiales esperaban.

El bombazo en el Metro Escuela Militar, aparte de los alcances políticos, policiales y judiciales que tuvo, repercutió directamente en al menos un tercio de los habitantes del Gran Santiago, específicamente en los más de dos millones de personas que usan a diario el ferrocarril metropolitano y que ese día, y durante toda la semana, privilegiaron movilizarse en el Transantiago, sobre todo en las horas punta de la tarde.

A esto se suma algo que puede parecer muy simple, pero que como medida de seguridad parece ser bastante efectiva y que, por ahora, no tiene vuelta atrás: el retiro de todos los basureros de lasestaciones del Metro.

Más allá de la connotación que tuvo este hecho, es plausible el trabajo rápido y eficiente realizado por las policías para dar con los presuntos responsables del hecho, aunque Carabineros e Investigaciones en general acostumbran a hacer una gran labor cada vez que se les solicita, cuestión valorada por la opinión pública.

Pero por otra parte, en la ciudadanía también existe incertidumbre acerca de si la Justicia estará ala altura de lo que ella espera, pues si los sindicados como responsables del bombazo son hallados culpables, deberán ser juzgados como los terroristas que son; en cambio, si los sindicados como responsables son declarados inocentes, se deberá seguir buscando con ahínco hasta dar con el paradero de los verdaderos autores para luego probarlo.

Ahora la Justicia deberá lidiar con el recuerdo colectivo del fallo del Caso Bombas, cuyos seis imputados fueron absueltos e indemnizados por el Estado, pese a que meses después dos de ellos fueron procesados en España por la colocación de una bomba en la Basílica de Valencia, evidenciando que no eran tan inocentes como se dictaminó. La historia no puede repetirse.

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