En la localidad de La Ligua se construyó el Chaleco más grande del mundo denominado por Récord Guinness. Este tenía diez metros de alto y siete y medio metros de ancho, pesando alrededor de noventa kilogramos.
Autora: Katalina Belén Troncoso Monzón.
La Paloma Mensajera, Colegio Santa María (La Ligua)
Esta iniciativa surgió de la necesidad de buscar en la cuidad un punto de atracción que impulsara nuevamente y cargara de energías a la industria textil, que para aquellos años estaba decayendo fuertemente. Con el fin de superar la crisis y potenciar el atractivo de la comuna, se buscó un punto importante que pudiese dar un vuelco a la situación, decidiendo crear un enorme chaleco.
Este proyecto de gran envergadura nació de un funcionario del museo de La Ligua, el señor David Lillo, quien, según cuenta, expresó a unos agentes lo que tenía en mente, cuyos comentarios habrían llegado a los oídos de la asociación de pequeños industriales de provincia de Petorca, quienes pusieron en práctica la iniciativa.
Cuando se desarrolló esa actividad dentro de la ciudad, duró aproximadamente dos meses. Con escenario la plaza de armas de la comuna, se llevó a cabo la segunda Feria del Tejido, festividad en la cual se realizó una caravana, con una convocatoria de un gran número de vehículos, donde el chaleco se dio a conocer y se paseó por toda la ciudad, intentando llamar la atención y causar la atracción no solo de los oriundos de la zona, sino también de los turistas foráneos.
Récord Guinness, supo de este acontecimiento porque la Ilustre Municipalidad de La Ligua contactó al programa internacional con el propósito de que asistieran a comprobar el hecho. David Pachón, jurado del reconocido programa, se presentó en la actividad, certificando que sin duda se trataba del Chaleco Más Grande del Mundo, quedando anonadado con su inmensidad.
Un poco de historia
Dentro de los sucesos se incorporaron elementos vinculados a nuestra historia local. El mismo chaleco y todo lo que lo rodeaba se relacionó directamente con nuestra esencia e idiosincrasia popular.
Así, en su diseño destacaron los artesanos que trabajaban en la comuna antiguamente antes de la llegada de los españoles; al mismo tiempo se tomaron elementos vinculados con la cerámica diaguita, reflejados en la confección de los puños y parte del pecho. Además, se plasmó una alpaca, rombos, figuras de moda de acuerdo a la época y se emplearon colores donde sobresalieron los rojos, negros y blancos. Sumado a ello, el chaleco contaba con botones de 33 centímetros de diámetro, bolsillos gigantes y un texto que fue bordado a crochet, junto con la costura la que fue elaborada a máquina industrial. Finalmente, en su mayoría fue fabricado de un material llamado dralón o sintético; pero sin duda lo que más destacó en él fue su etiquetado, cual decía “Hecho en La Ligua con Amor”.
Frente a toda esta expectativa, durante el trascurso de aquel mismo año se creó un proyecto municipal “La Ligua 2010” que proyecta como sería la actividad textil dentro de la Ligua en 14 años más. Considerando que el boom de la industria textil iba a la baja y que La Ligua cada vez se veía más sobrepasada por competencia internacional, el programa se denotaba pesimista en el futuro. Incluso las personas más antiguas de la comuna cuentan que muchos artesanos e industrias locales comenzaron a importar tejido internacional, específicamente chino, cuyo bajo costo, aumentaría sus ganancias. Sin embargo, muchos turistas desencantados por el engaño se habrían alejado de la zona, lo que en definitiva sepultaría la vasta producción local.
¿Qué fue de el chaleco?
El chaleco sirvió como atracción turística por muchos años, alrededor de diez aproximadamente, y provocó un gran impacto debido a que la gente especulaba que el mismo chaleco habría sido creado para el conocido personaje de cuento “Gigante Egoísta”. Evidentemente, todo lo que englobaba este producto refería a traiciones, emocionalidades, afectos e historia.
Así, durante mucho tiempo este chaleco se guardó en una bodega en el sector El Rayado de la ciudad, ya que su tamaño no permitía que se mantuviese en cualquier lugar. Pero en esta bodega fría, húmeda y desprotegida, no solo se malogró debido a que su construcción no era de un material noble, sino que además ocurrió un robo, cuyos ladrones para ocultar su accionar incendiaron el lugar sin saber que el chaleco estaba ahí.
Al no tener el original, por un final trágico, Irma Órdenes creadora del diseño, construyó tres replicas idénticas a tamaño escala, una de ellas está en el museo de La Ligua, otra en Australia y el tercero en su poder. Esta herencia, se guarda como un tesoro, y su historia se traspasa de generación en generación.
Según Darío Aguilera, «el chaleco de alguna manera era una atracción para el turista, pero producto de los sucesos ocurridos, el fin del chaleco también fue el fin del tejido en La Ligua». Muchas tiendas cerraron, y aunque el chaleco fue un boom, paradójicamente este había reemplazado materiales nobles como lanas por hilado sintético,lo que significó el reemplazo de las tradiciones precolombinas por el impulso inminente de la modernidad. En la actualidad, el apogeo de la industria textil queda en el recuerdo, relegado a unos pocos artesanos y productores de Valle Hermoso, pueblo rural cercano aledaño a la comuna.
Según Pedro Tobar, el creador de la etiqueta del chaleco, “esto fue un presagio de lo que vendría, usar lana sintética de mala calidad disminuiría la actividad económica textil dentro de La Ligua, debido a que ya no se reconocería por su tela duradera y de buena calidad”.
El chaleco hoy queda en el recuerdo, reducido a una anécdota que pese a sus intenciones permaneció marcado como el responsable de los malos augurios que lo circundaron. Sin embargo, la tradición se niega a desaparecer y muchos artesanos y pequeños industriales de la ciudad, principalmente de Valle Hermoso, cuna del tejido, aún fabrican productos de calidad, intentando conservar vuestra idiosincrasia. Sin duda que “el chaleco más grande” les dejó lecciones, lo que es hecho con amor, se debe cuidar, solo así permanecerá en el tiempo.





















