Ciclovías de la discordia en Temuco

Ciclovías de la discordia en Temuco

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La gente de Temuco está dividida frente a la construcción de ciclovías con diferentes argumentos, tanto a favor como en contra, por ejemplo, que quitan espacio a las atochadas calles de la ciudad o han quitado espacio a los parques.

Nuestra postura es a favor: las ciclovías fomentan el uso de la bicicleta sobre el automóvil, promueven la actividad física y la vida sana, conectan los distintos sectores de forma rápida y dan un toque moderno de ciudad con conciencia ambiental.

Según declaraciones de la Seremi de Vivienda y Urbanismo de La Araucanía, Romina Tuma, a revista Mundoautos.cl, las ciclovías han llegado para quedarse en Temuco, aludiendo a que esta iniciativa no es algo recreacional, sino un proyecto que busca descongestionar la ciudad mejorando su conectividad.

La autoridad planea que en La Araucanía, para este año 2017, el proyecto consta de 35 kilómetros, incluyendo las comunas de Temuco, Padre Las Casas, Angol, Victoria y Villarrica, siendo la región que más ciclovías implementará en este período, después de Santiago.

Solo en la capital regional, esta red va a llegar a los 17 kilómetros, ya hay 8 ejecutados.

Por cada cuatro personas que utilizan bicicleta, es un auto menos en la ciudad, siendo los horarios peak los más transitados con un promedio de 1.800 pasadas diarias en los tramos monitoreados, lo que significa 800 vehículos menos circulando, dice la Seremi Romina Tuma.

Con esta información se puede observar que estas vías no son las que provocan los tacos, sino una solución a la congestión vehicular.

Gonzalo Verdugo, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor sede Temuco, se refiere a la implementación de las ciclovías como una iniciativa tremendamente importante para las ciudades, pudiendo mejorar la oferta de transporte de sus ciudadanos.

“Promover el transporte sustentable es actualmente uno de los desafíos de las ciudades en desarrollo, sobre todo aquellas más contaminadas como la nuestra. En ese sentido, la bicicleta y su uso como transporte, no solo como medio recreacional, es clave en esta nueva manera de habitar”, agrega el arquitecto.

Un verdadero desafío cultural dice el académico, porque la gente no está acostumbrada a transportarse en bicicleta, solo un reducido número de habitantes la ocupa como medio recreacional o para hacer deporte, pero no es mirada como un medio transporte habitual para ir al trabajo o a estudiar.

Pero, ¿por qué las ciclovías han causado tanta controversia? Desde el punto de vista de la infraestructura y desde lo humano, explica Verdugo, las obras han generado un gran impacto social, causando problemas producto de que hay calles que se han ido reduciendo en su dimensión, cediendo espacio y eso obviamente, pone un desafío a los profesionales que están a cargo del diseño del proyecto.

Sebastián ocupa diariamente las ciclovías, “aplaudo la idea, porque puedo llegar más rápido de mi casa al trabajo que en micro o en auto y además aprovecho de hacer ejercicio”.

“Nos están quitando un pedazo de la calle, la calle es para los autos no para las bicicletas”, dice un conductor que transita por la avenida Caupolicán, el principal eje de la ciudad.

Otro conductor, comenta también desde su vehículo con tono molesto, “es terrible atravesar la avenida con tres pistas, ahora imagínate con dos”.

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