¿Por qué publicamos todo lo que hacemos?

¿Por qué publicamos todo lo que hacemos?

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Autor: Catalina Paz Vivado Carrasco
Diario: A Toda Máquina (2014), Colegio The Thomas Jefferson School (Talcahuano)

¿Se han dado cuenta que ya ni siquiera salimos? Nos hablamos por mensaje aunque estemos a sólo unos metros. Ya ni siquiera tenemos que estar con esa persona para saber que está haciendo en ese mismo momento. ¿Cómo sabemos eso? Porque todo está publicado en Facebook, en los estados de WhatsApp, en Twitter, fotos en Instagram, etc. Pero la verdadera pregunta es: ¿Por qué publicamos todo lo que hacemos? Porque DEBE haber una razón detrás de tanta publicación ¿o no?

Una de las respuestas a esta pregunta es la aceptación social. Aunque uno no lo crean, no se puede evitar hacer las mismas cosas que hacen los demás, de otro modo ¿Por qué, entonces, casi todos tenemos un perfil en Facebook? ¿Por qué nos creamos este perfil? La respuesta es sencilla: todos buscan la aceptación y la aprobación diaria de quienes tenemos como amigos, quieres encajar en la sociedad. Otro ejemplo de este fenómeno social es: Ya, te creaste tu perfil, pusiste una foto y le “diste me gusta” a páginas oficiales. Pero empiezas a ver que todos están publicando lo que hacen. Entonces, ¿Qué haces? También empiezas a publicar cada MÍNIMO detalle de lo que estás haciendo en este minuto.

¿Te duele el estómago? ¡Genial! Un nuevo estado. ¿Se murió tu perro? Todos te expresan sus condolencias a través de tu última publicación y tú respondes cada comentario diciendo “Muchas gracias por el apoyo”. ¿Estás en el baño? Mejor ni especificar.

Desgraciadamente, atrás de estas publicaciones se esconde un serio problema de autoestima. Piensen en qué contestarían si les preguntaran por qué hacen lo que están haciendo. Aunque no queramos admitirlo, es probablemente por problemas de autoestima o aceptación social.

Otro tema latente es la cuestión de la comida. ¡Todos le sacan fotos a su comida! ¡Por Dios! Los inicios tienen una hamburguesa por aquí, un pizza por allá, un sushi semanal… ¡¿Qué onda?! Acaso la gente ¿no come tranquila porque está más preocupada de tomar fotos? Y por último si no comen tranquilos porque van a tomar fotos, mínimo que al menos sean de buena calidad y ¡SIN COMER, POR FAVOR!

Aunque esto de las redes tiene un lado positivo, ya que te puedes informar sobre cuándo saldrá la película de tu libro favorito, saber cuando transmiten de nuevo el capítulo de la serie que te perdiste ayer, etcétera, etcétera, etcétera. El verdadero problema está cuando es tanto el deseo de encajar en este mundo virtual, que empiezas a cambiar tus gustos, dejas de ser tú mismo. Y al no encajar, a veces es tan extrema la situación, que puedes llegar a tener problemas alimenticios para estar más delgada, sufrir de estrés porque alguien no comentó tu última publicación o cosas así. Y esto no lo causa las redes sociales (en realidad, quizás sólo un poco), lo causamos nosotros con este, a mi parecer, extraño deseo de ser aceptado y popular en las redes sociales.

Quizás están pensando que me estoy tomando esto muy enserio, pero enserio me deja desconcertada la actitud de algunas personas. ¡¿A quién le importa que estés sentado en la taza del baño?! Me da asco pensar que se encuentran allí con el celular/tableta/computador/etcétera en la mano y todos esos gérmenes.

Probablemente estas palabras no cambiarán nada. Es una simple opinión. Muchas personas estarán a favor y otras en contra de este tema, pero a quienes están a favor y son unos fanáticos del touch les deseo que cuando estén chateando en el cuarto del baño ¡Splash! El celular decida darse un chapuzón en el W.C.

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