Autor: Barbara Lagos Ortega
Diario Minchekewün (2014), Colegio La Dehesa (Cunco)
Los trastornos alimenticios se han transformado en un problema crítico para la sociedad, pero nos hemos preguntado ¿por qué se producen?, ¿será sólo un capricho adolescente o existirá algo más profundo? Una persona que se obsesiona con su apariencia es alguien que no se quiere a sí mismo, seguramente envuelto en una depresión, para quien la comida lo es todo, cuentan las calorías, dejan de alimentarse por días, luego tienen atracones donde pueden devorarse un refrigerador completo.
Y es que al parecer todos están tan preocupados de la apariencia, que estás muy gordo, que tienes la nariz muy grande, que tus caderas son anchas. Se busca un estereotipo idealizado como los que vemos en televisión, modelos muy delgadas que no representan la realidad, sin ir más lejos un juguete que parece tan inocente como la Barbie nos muestra un estilo de mujer que no existe y no se puede imitar.
Vivir con esto no es fácil, piensas que todos son tus enemigos que nadie entiende por lo que estas pasando, te empiezas a aislar, poco a poco el espejo se transforma en tu peor enemigo y pese a que odias cómo se ve reflejada tu imagen en él, no puedes dejar de mirarte. Es fundamental no juzgar a las personas por su imagen, aprender a querernos por quienes somos, valorar las cosas sencillas de la vida, en los pequeños detalles encontraremos la felicidad.



















