Señor Director:
Considero una exageración la gran importancia dada al fútbol y el hecho de que un día después del triunfo contra Colombia se dispararan las millonarias ofertas de viajes para la final. En mi posición de clase media, veo el esfuerzo que cada jefe de hogar hace para solventar los gastos familiares, trabajando arduamente y no es lógico que luego lo gaste en estas fanaticadas, llegando incluso a endeudarse.
El fútbol, como deporte estrella de muchos países, ya sea por lo fácil que es obtener recursos para jugarlo o por ser ancestral, gana adeptos poderosos que se aprovechan y persuaden a los ingenuos y humildes, haciéndolos invertir irracionales cantidades no acorde a sus reales posibilidades. La gente no debería cegarse. Debe mantener su pasión, pero no llevándola a niveles extremos que podrían ser perjudiciales para ellos y sus familias.
Bárbara Berríos G.

















