Autora: Valeria Cortez
Diario Tierra de Pumas Jr., Colegio Pumahue (Huechuraba)
Los artistas callejeros son personas que encontraremos diariamente en nuestra ciudad. Hay mucha gente que sabe convivir con ellos, pero existen algunos que realmente no pueden soportarlos… ¿Cuál es la inspiración de estos artistas? ¿Qué los motiva a seguir adelante?
Bien es sabido que el arte es una forma de expresión para todas las personas de esta sociedad, sin importar características físicas, sociales o psicológicas. Esta disciplina será eternamente una manera de manifestación personal para la gente que le apasiona, pero ¿Cómo se triunfa en este ambiente en Chile? Pues todo empieza por algo…
Los protagonistas de este artículo son los “artistas callejeros”, aquellos que preparan su rutina todos los días, se dirigen a su lugar de trabajo y hacen lo que más les gusta, algunos cantan, otros hacen espectáculos, otros bailan, pero lo más importante sin duda es que toda esta comunidad tiene un objetivo en común: demostrar en lo que son mejores para alegrar el día de sus espectadores.
En mi opinión, los artistas son bastante infravalorados teniendo en cuenta que ellos proporcionan todo su talento y esfuerzo a cambio de donaciones que son voluntarias y aun así su presencia es despreciada por mucha población porque “perturban su espacio personal” o “irrumpen la tranquilidad”.
A pesar de que en Chile la posibilidad de triunfar en mundos artísticos sea casi nula, estas personas no se dan por vencidas pero ¿Por qué?
Hay numerosos individuos que no hacen lo que realmente les apasiona por miedo a fracasar, sin embargo, los artistas callejeros son una excepción y su razón es la siguiente:
Un artista se destaca en cualquier profesión porque trabaja con y desde el alma, en algo que ama y que más que una obligación, es una satisfacción. Son capaces de transmitir y personificar estados de ánimo, sensaciones y sentimientos. Y no solo propios, también leen los pensamientos de quienes los escuchan, los ven y son capaces de recrearlos.
Es imposible pensar en un mundo sin arte. Un mundo sin arte sería gris, monótono y rutinario. Si no fuera por estos artistas que vivifican las calles de numerosas ciudades nuestra vida sería completamente distinta, ¿quién nos animaría mientras esperamos el cambio del semáforo? ¿Quién alegraría el ambiente cuando nos subimos al metro? Sin ellos todo sería una vida normal, se podría decir, pero ¿quién dice que lo normal es lo mejor?
El verdadero motor del artista no es el dinero, sino la pasión por lo que hacen y los sentimientos que logran en la gente que los atiende.
Y para todas las personas que desprecian o les desagradan los artistas callejeros, ojalá traten de abrir sus mentes, sumergirse en un nuevo mundo, y se abran a la posibilidad de pasarla bien en una situación completamente cotidiana gracias a ellos. La presencia de estos artistas no se trata de perturbar el espacio personal de nadie, ni mucho menos de interrumpir la tranquilidad de sus espectadores, su única intención es convertir una experiencia casual en una mejor y entretenida.


















