Es común escuchar que el arte no es una asignatura necesaria para la educación, pero casi nadie se detiene a pensar, ¿qué haríamos si no existiera?
El Arte da la posibilidad a los jóvenes de salir de lo común y experimentar las distintas disciplinas que ofrece, las cuáles de otro modo no accederían. Es importante su existencia en los colegios y vida cotidiana, ya que los alumnos comprenden que hay otras actividades que no sean fórmulas o números. Los estudiantes pueden mejorar notablemente sus resultados académicos y transformar su ambiente de aprendizaje si exploran en las áreas artísticas.
Uno de los problemas es que los colegios no prestan atención a los beneficios de esta importante asignatura, ya que se concentran más en las habilidades duras de sus niños, realizando «Olimpiadas de Matemáticas», «Ferias científicas», «Spelling-Bees» y mucho más ¿Por qué no hacer pequeños recitales, exposiciones de arte y presentaciones de danza?
Generalmente, ni siquiera sus docentes saben los importantes valores que enseña el Arte: la rigurosidad, el compromiso y el trabajo en equipo son los más visibles. El arte abre las puertas a la seguridad y confianza personal de los que ingresan a él.
Todas las disciplinas artísticas permiten «liberar” a los alumnos de su estrés académico, dándoles la chance de desarrollarse con desafíos más personales y encontrar su forma de expresión.
Existen muchos estudiantes que no saben el potencial que tienen o que pueden adquirir si tocaran un instrumento, cantaran, actuaran o dibujaran, lo cual podría mejorar su vida cotidiana considerablemente, ya que al recibir educación acerca del arte y todas sus ramas desde una edad temprana, permite desarrollar una serie de aptitudes que favorecen para tener una ética muy sólida que perdurara en el tiempo.
Otro punto importante es que la música, la danza y la pintura son principales categorías del área artística que no necesitan de tantos recursos, lo peor es que aun así no están siendo fomentadas como se debe. Algunos establecimientos dedican dos horas para música y dos para arte semanalmente, lo cual es injusto en comparación a los tiempos dedicados al resto de las asignaturas. Esto afecta a los alumnos que necesitan de asignaturas que le permitan relajarse y disfrutar sin presiones, entre toda la jornada diaria que reciben no solo en sus colegios, incluso en su hogar.
La solución más efectiva sería reformar el horario escolar sin afectar otras materias, simplemente agregando más horas artísticas. Que los colegios utilicen más fondos para el arte, realizando actividades extra programáticas que promuevan la expresión artística: los talleres y academias son un claro ejemplo.
En el caso de la jornada habitual, lo óptimo sería que se incorporaran en todas las asignaturas actividades que involucren opinión y expresión, para formar el pensamiento moral y promover la creatividad de forma preferiblemente lúdica.
Todas las asignaturas importan, todas son necesarias, aunque no todas están recibiendo la atención que merecen. Poder equilibrar al estudiante en ambas áreas del aprendizaje, tales como las habilidades blandas y duras, permitirá formar a una persona íntegra. Que aparte de recibir una enseñanza completa, tendrá la posibilidad de enamorarse del arte y recibir todos sus beneficios.

















