Aspectos como la cultura, el idioma, o la manera de expresarse diferente son motivos por los que los alumnos extranjeros pueden ser desvalorados o incluso discriminados, es por esto que necesitamos integrar de manera efectiva a los niños extranjeros en las comunidades escolares.
Autora: Rosa Karina Morales
Diario: Palquelé, Información que no se ve todos los días, Colegio Excelsior (Santiago Centro)
Aprender a convivir con los demás, reconociéndonos como personas iguales en dignidad y en derechos, pero también reconociendo que somos diversos como sujetos individuales y únicos, es algo que todos queremos que se pueda cumplir al pie de la letra, pero es difícil de conseguir para aquellos que inmigran a cualquier país. Por esto mismo, el sistema educativo chileno debe evolucionar para incluir y apoyar a todos los alumnos extranjeros que lleguen a nuestro país en busca de una nueva y mejor calidad de vida.
Tras escuchar testimonios de alumnos del Colegio Excelsior puedo afirmar que ellos suelen estar bastante inseguros al principio, ya que dicen que el Chileno suele ser algo discriminador al principio para con ellos. Gabriela Arroyo, alumna de IV° medio residente en Chile desde hace 5 años, afirma “Me ha costado adaptarme, pero el idioma fue ya una facilidad”, aunque agrega, “El chileno es discriminador con los chistes”. Además, quienes tienen más dificultades para adaptarse con sus compañeros son los más pequeños, debido a que suelen ser aún más discriminadores con los estereotipos que pudiesen tener.
Escuelas inclusivas
El Ministerio de Educación, en su documento titulado Discriminación en el contexto escolar, afirma que los colegios deben tomar en cuenta desarrollar el concepto de “educación inclusiva” en donde “es la escuela la que modifica y transforma su estructura para enseñar y aprender en y para la diversidad. Es esto lo que permite asegurar la igualdad de oportunidades y entender la educación como un derecho (…) de todos los estudiantes, con especial énfasis en aquellos que, por diferentes razones, están excluidos o en riesgo de ser marginados” (p. 6).
El objetivo de la escuela inclusiva es difícil pero posible aunque en un principio los nuevos compañeros y así como los chilenos sientan vergüenza o miedo de interactuar con lo que desconocen, como conversar sobre las diferencias, pero estas precisamente son instancias que aportan a que la llegada de un niño o adolescente a un nuevo país (como el nuestro) sea placentera y no tenga problemas de adaptación que terminarían perjudicándolo tanto en lo académico como en lo emocional.
Finalmente creo que es posible acabar con los mitos o estereotipos respecto de los alumnos extranjeros, pero es una tarea de todos. Podemos abandonar las ideas equivocadas de lo que en realidad son y saber que ellos pueden ser un gran aporte a nuestra comunidad, solo necesitamos conocerlas más a fondo y entender que aunque en apariencia sean diferentes, después de todo somos personas en igual condición de derechos. Ya no se puede permitir la discriminación.


















