Autora: Yurimix Arroyo
Diario Las 116 Victorias, Colegio Victoria Prieto (Santiago centro)
A grandes rasgos, la Reforma Educacional plantea poner término a la distinción académica y socioeconómica que se ha dado durante años en los colegios particulares subvencionados. De acuerdo con esto, el fin del copago determinará la prohibición de discriminar a los estudiantes, y que quienes administren estos establecimientos se vean impedidos de lucrar para beneficio propio. Es necesario dejar en claro que esto no pone en riesgo el cierre de los colegios, pero sí obligará a la clausura de aquellos que se han consolidado como un negocio.
Este cambio a nivel educacional nos parece un avance muy importante para la educación de nuestro país. La existencia del copago conllevó al nacimiento de los colegios particulares subvencionados, y eso fue el inicio del lucro en la educación con aportes fiscales, dinero de todos los chilenos. Del mismo modo, estos establecimientos tenían la capacidad de seleccionar a sus estudiantes, pudiendo discriminar por credo religioso e incluso por circunstancias familiares y/o personales. Asimismo, cabe destacar que algunos establecimientos han sido, en realidad, una empresa más que un centro de estudios. Por lo tanto, el aporte que ahora se hace es trascendental para iniciar el cambio del rumbo de la educación entendida como un negocio, a una que sea entendida como un derecho fundamental.
Ahora bien, podríamos proponer aquí que el fin al copago propiciará el término de la Libertad de Enseñanza, el derecho de los apoderados a escoger la educación de sus pupilos y, ante todo, contar con una variedad de proyectos educativos que respondan a sus necesidades individuales. No obstante, hablar de libertad para escoger fue siempre un privilegio para aquellas familias de mayores ingresos económicos. Quienes realmente siempre pudieron elegir la educación de sus hijos e hijas fueron aquellas personas con la capacidad para poder pagar determinada oferta educativa, ¿podemos hablar realmente de Libertad de Enseñanza, cuando esta supuesta “libertad” estuvo siempre mediada por el dinero?
La Ley de Inclusión transformará a los establecimientos subvencionados en gratuitos con el propósito de que las diversas familias chilenas sí puedan escoger realmente el mejor proyecto para sus hijos. Debemos recordar siempre el lema que los estudiantes han vuelto una insignia del movimiento: “la educación es un derecho, no un privilegio”. Asimismo, es correcto poner fin al copago porque la administración de la educación debe llevarse a cabo de manera más transparente y más justa. La existencia de un tercero en todo esto, un administrador financiero, ha dado pie a malversaciones de fondos y corrupción.
Sin embargo, a pesar de este espaldarazo a la educación, la exigencia del movimiento estudiantil aún no es cumplida del todo: el Estado continuará entregando fondos fiscales a terceros para que estos administren la educación del país, sin incurrir en ganancias deshonestas. En este escenario proponemos que la Superintendencia de Educación regule realmente a estos “nuevos” actores que aceptarán, según parece, poner fin al lucro. Nosotros continuaremos luchando para que algún día sea el Estado quien vuelva a hacerse cargo de la Educación, dejando de ser un mero espectador, pasando a ser el actor principal en asegurarla como el derecho que es.

















