Valentina Soto Astorga
Diario Memoria de las canoas
Colegio Emprender, Osorno.
No tuve oportunidad de debatir con mis padres cuando decidieron empezar una nueva vida en Osorno; de la capital de Chile al Sur Austral, de la gran manzana al campo, de la civilización a la “horrible ruralidad”, como pensarían algunos.
Odié tanto esta ciudad desde el momento que pisé tierra sureña, desde que respiré únicamente humo y desde que tuve que desempolvar mi chaqueta, y dejarla a mano diariamente porque no sabía exactamente cuándo se pondría a llover o cuándo saldría un sol fuertemente brillante y un ambiente húmedo a la vez. No fue hasta este año que dejé de lado mis prejuicios y decidí recorrer la ciudad, empezar a valorar mi entorno y enamorarme tal vez de lo que tenemos.
Fue difícil, no lo niego, especialmente por la actitud que tienen los jóvenes osorninos al menospreciar su territorio (no todos, obviamente), a la impresionante cantidad de descrédito en redes sociales tanto por jóvenes turistas como por nativos, principalmente. Leer notas que la señalan como la ciudad más fome de Chile, y ver la cantidad de “likes” que esta mención tiene.
Tal vez tecnológicamente hablando Osorno está muy por debajo de las grandes capitales, solo tenemos un mall, donde la palabra le queda bastante grande para lo que realmente es: un supermercado con un par de tiendas. Para nada la gran cosa. No existen grandes restoranes, lo que generalmente esta de “moda” no alcanza a llegar a la ciudad (no tenemos McDonald’s, Starbucks, etc.)
Me atrevería incluso a decir que Osorno lo tiene todo –o casi- pero no a gran escala como estaba acostumbrada a ver en Santiago.Ahora, hablando de naturaleza, ésta supera por mucho a nuestra capital y a muchas partes de Chile.
Afortunadamente nos encontramos en la región de Los Lagos, donde las bellezas se encuentran a un par de horas. ¿Quieres un Lago? Tienes varias opciones ¿Un volcán? Tienes el Osorno, Calbuco y Chaitén. Todo está al alcance de tu mano ¿Quieres ver la nieve? O quizás cruzar la cordillera de la costa, se puede. ¿Quieres ir a Argentina?, el paso fronterizo te lo facilita. Todo lo que imagines, está al alcance de tus manos. Bellezas naturales que pueden permitir recorrer y disfrutar, ya sea como simple turista o como un avezado deportista outdoor.
Aún queda la mejor parte, la gastronomía. En Osorno existe un encuentro cultural gigantesco, todo lo que nos puede proporcionar el mundo mapuche, las culturas extranjeras como la alemana, siria, francesa, española y asiática. El sincretismo culinario es maravilloso y un deleite para nuestro paladar.
Mi intención aquí no es hablar o nombrar los lugares que puedes visitar; si quieres ropa, en todas las ciudades la puedes encontrar, creo que mi intención va mucho más a allá… quiero erradicar de la cabeza de muchos ese prejuicio de que la ciudad es “fome”. La gente es la “fome” por no valorar o sacarle provecho a las bellezas de esta tierra.
Finalmente, no debemos olvidar que la ciudad la hace la gente, por lo cual está en nuestras propias manos contribuir para mejorarla.


















