Florencia Aguilar
Diario: «Desmercuriosos», Santa Cruz de Rio Bueno
Parece increíble que al pasar de los años aquel fuerte que fue motivo de discordia y desunión entre nuestros antepasados indígenas y españoles, con el paso del tiempo se haya transformado justamente en lo contrario y hoy sea el punto de encuentro, conversación y esparcimiento de nosotros los riobueninos. Ahí radica justamente la magia que tiene este monumento histórico más conocidos del sur de Chile. El Fuerte San José de Alcudia, que data desde los años 1793 y 1795 fue utilizado como zona de defensa contra el ataque de los indígenas. Su primer comandante fue don Lucas de Molina y el último entre 1819-1829 fue don Francisco Javier Castelblanco. En 1794 el fuerte tenía cuatro baluartes, dos garitas, foso, puente levadizo, dos viviendas para oficiales y un cuartel para la tropa. El fuerte se encuentra construido sobre la cima de un barranco y domina el Río Buenos desde una altura de 50 metros.
Es imponente y verdaderamente hermoso. El visitante queda maravillado al verlo arriba en la colina, a la entrada de la ciudad, cruzando nuestro río y pasando el puente Carlos Ibáñez del campo. En su borde las palabras Bienvenidos reciben a todos los visitantes.
El fuerte fue restaurado en 1982 por el centro de conservación de monumentos históricos y es orgullo y motivo de alegría, ya que posee esa magia ancestral que atrae a los enamorados, un lugar de lectura para los estudiantes, de armonía para los ancianos que deleitan sus ojos con la belleza de la naturaleza y de juego para los niños que con sus padres disfrutan el simple hecho de estar juntos. Atrás quedaron los hechos sangrientos y de desunión de este lugar cubiertos por un manto mágico de sana convivencia, paz y amor.


















