Autor: Diego Alfonso López Gallardo.
Diario El recuerdo del ahora, Colegio Liahona El Belloto (Quilpué).
Cuando tenía aproximadamente un año y medio (2003) pasé de vivir en aquella maravillosa ciudad del deporte, la playa, los centros comerciales y los juegos de las plazas llamada Viña del Mar, a una ciudad más pequeña, con menos gente y alejada del mar, la ciudad que durante mucho tiempo creí que era “Quilpueblo”.
Quilpué como tal no era algo nuevo que de la nada apareció en el mapa, pero el sector donde me mudé sí lo era. Era tan reciente que ni siquiera le habían asignado un nombre, para muchos era sólo: “Ese lugar aislado donde comenzaron a construir casas el otro día”. Tuvo que pasar mucho tiempo para que la gente que vivía en ese sector comenzara a llamarle “Los Pinos”. Y eso sólo si hablamos del nombre, porque Los Pinos, al igual que otros sectores, con el pasar de los años ha dejado de ser lo que en un principio era un “plus” de la ciudad dormitorio, como era considerado Quilpué.
Actualmente si me pongo a pensar en el espacio que ocupan estos sectores y en las cosas que tienen (supermercados, consultorios, pequeños centros comerciales, estaciones de bomberos, canchas, plazas, tiendas, entre una infinidad de cosas más), todos estos sectores, como Los Pinos o El Belloto, son una especie de mini ciudades, y si todas ellas las agrupamos en una sola ciudad, definitivamente el nombre “Quilpueblo” ya no es representativo.
Es genial pasar por lugares en donde antes no existía nada más que tierra y un par de casas, y ver que ahora ya no es sólo un “nada”, un espacio vacío en el mapa, ahora existe una comunidad más grande de personas que habitan en esos lugares.
Otro rasgo importante que ha cambiado en mi ciudad son los talleres. Hoy en día existen numerosas actividades y talleres en los que podemos participar, y abarcan una infinidad de áreas: deporte, folclore, artes musicales, diferentes disciplinas, cursos de idiomas y actividades científicas, entre muchas otras.
Claro está que en un cambio de tal magnitud no todo es hermoso y perfecto. Debo admitir que muchas veces es estresante ver tantos autos por las mañanas, generando “taco” para salir del sector, o darse cuenta que por donde sea que fije mi mirada voy a encontrarme un edificio nuevo o uno en construcción.
Otro aspecto negativo a mi parecer es la destrucción del medio ambiente, que ha aumentado en la ciudad con el fin de construir más y más edificios.
De todas maneras, encuentro que el gran cambio que está ocurriendo en mi ciudad es muy beneficioso para la comunidad en varios aspectos de la vida. Da la posibilidad de crear movimientos y/o agrupaciones que buscan lograr un objetivo en particular, o también crear eventos más puntuales como un partido de fútbol o una obra de teatro.
Sin duda el hecho que Quilpué haya crecido tanto en estos últimos años me trae mucha felicidad y ganas de salir a descubrir lo que hemos avanzado como sociedad. También me motiva a invitar a todos sus habitantes a conocer el pasado, la historia del lugar y ver cómo ha crecido en estos últimos años esta ciudad.


















