El caso del Mirador Alemán es único y excepcional, una pieza de arquitectura europea digna de atracción y paseo obligatorio del penquista.
Autor: Juan Carlos Villar Montecino
Diario La Concepción del Presente, Colegio Santa Luisa (Concepción).
Hace casi un siglo atrás, cada 1 de abril era motivo de reunión en el Cerro Caracol, lugar donde se realizaba una verdadera fiesta con música y comida alrededor de uno de los monumentos que, hoy en día, son parte de la identidad de Concepción: el “Mirador Alemán”.
Pero ¿Por qué es tan importante este monumento? Para entenderlo, primero hay que saber que el 1 de abril corresponde a la fecha de nacimiento del canciller alemán Otto Von Bismark, estadista al que se le atribuye la unificación alemana y personaje por el que se comenzaron a construir las Torres Bismark, monumentos que desde el año 1869 hasta 1934 se edificaron en Alemania y sus alrededores. Casi la totalidad de estas construcciones fueron hechas en Europa, salvo algunas excepciones, entre las que se encuentra el Mirador Alemán. De las 410 Torres Bismark que tenía pensado construir el pueblo germano, sólo fueron construidas 240, de las que 174 aún siguen de pie en el resto del mundo, según el sitio web oficial.
Para que se edificara este monumento en Chile, fue necesario que el ingeniero Arturo Junge Sahr comenzara a idear la construcción de la Torre Bismark en 1917, eso sí, necesitando la ayuda de otras entidades alemanas pertenecientes al país. Tuvieron que pasar cuatro años, es decir, hasta el 1 de abril de 1921, para que el diseño del arquitecto Roderich Von Stillfried pudiera concretarse en la cima del Cerro Caracol, otorgándole a Chile un logro a nivel continental y dándole a Concepción un punto de encuentro por más de dos décadas.
En este sentido, el profesor de historia Henry Sendra, quien dirige un taller extra programático llamado “Caminar, conocer y estudiar”, destaca el Mirador Alemán como “un elemento significativo de nuestro patrimonio arquitectónico, parte de nuestra identidad histórica local”. También es partidario de la idea de crear una ruta del patrimonio en la cual este mirador sea un punto destacado.
El paso de los terremotos
El 24 de enero de 1939 el terremoto de Chillán y sus alrededores, incluido Concepción, comenzó a desfigurar la forma del monumento, derrumbándose su segundo nivel y dando fin a las visitas constantes que acompañaban año tras año la celebración del natalicio de Otto Von Bismark. Posteriormente, el gran terremoto de Valdivia en 1960 dejó su huella en la construcción al que se sumó, 50 años después, el terremoto del 27 de febrero que continuó la senda de desgaste de la torre.
En la actualidad, la Torre Bismark de Concepción aún sigue en pie, pero con el acceso clausurado en caso de derrumbe, con los muros deteriorados y aún sin su segundo nivel. El profesor Henry cree que es necesario tener una política de restauración y mantenimiento del mirador “es lo que corresponde, si valoramos en algo nuestra historia e identidad” agrega.
No todo es historia
Hoy en día el mirador es usado como un punto de interacción social y cultural: ciclistas, deportistas y turistas, son los mayores visitantes al parque. Al llegar a la cima del mirador, se puede encontrar un anfiteatro, lugar en el que se realizan actividades recreativas y deportivas, como por ejemplo: la presentación de Dancehall del grupo Nice Up.
“Es genial que se realicen este tipo de actividades en el parque. La caminata hasta la cima valió totalmente la pena, ya que sirve para conectarse con la naturaleza y eliminar un poco el sedentarismo”, señaló Jonathan Aguilera, asistente al espectáculo.
El Parque Ecuador es un símbolo del Gran Concepción, repleto de atracciones y vegetación que llaman la atención de muchas familias y últimamente de muchos jóvenes dispuestos a salir de la rutina y recrearse al aire libre.





















