Pensar en Seguridad Ciudadana

Pensar en Seguridad Ciudadana

La seguridad hoy en día es un problema que aqueja a toda la sociedad, ¿cambiará alguna vez?

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Autora: Gabriela Grandy Garcés

Diario El Barrio, The Kent School

Al pensar en «seguridad» se nos debería venir a la mente la tranquilidad, eso, si estuviésemos seguros. Todas las noches vemos en las noticias asaltos y robos. Ni en nuestras casas podemos garantizar la calma y esta tranquilidad. Todo por eso que nos aqueja hoy en día y sin duda influye a todos los chilenos. La seguridad ciudadana. Esa que nos hace sentir protegidos, la que se ha perdido a lo largo de los años notablemente. En la actualidad, no podemos pensar en seguridad sin sentir preocupación.

Olvidamos que todos podemos ser víctimas de esto. El hecho de ir al trabajo o al colegio implica salir de nuestras casas y estar en una situación aún más vulnerable. Pero, ¿por qué lo olvidamos?.

Se transforma en algo cotidiano el ir todos los días de la escuela a la casa o de la casa al trabajo. Salgo a la calle confiada en que tengo una especie de burbuja protectora que me exime de estas situaciones. Lo vemos o escuchamos por medios de comunicación pero no reflexionamos de aquello. Salimos a la calle igual que siempre, vemos a personas con sus celulares en las manos y con dinero en la mochila. Simplemente al subirse en una micro, somos los mismísimos espectadores. O en el otro caso, víctimas de robos o asaltos.

No deberíamos sentirnos así de vulnerables en las zonas que conocemos. ¿Qué nos espera de las que son ajenas a nosotros? Este tema es complicado, a esta altura es difícil tratar la delincuencia. Esto empieza por tener una mejor educación para acceder a un trabajo estable, pero no es nada fácil salir de la situación en la que naciste. Si no tienes dinero, no podrás pagar la educación, que al final es un derecho. Y al no tener educación, entonces tampoco podrás tener trabajo.

Pero esto no quita el hecho de los daños que han causado al no tener respeto por el otro, son irreparables. Lo que sí se puede hacer es prevenir estos daños, que se fiscalice el uso de armas y se promueva la educación en zonas marginales, así previniendo robos violentos, pues según el Diagnóstico de la seguridad ciudadana en Chile, realizado por la Fundación Paz Ciudadana (informe de 2004), el 60% de los delitos son por robos y asaltos y en el informe de 2016, los delitos que ocurren en la vía pública aumentan significativamente respecto de 2015 (de 82,5% a 85,3%). Pero no es de sorprenderse con esto. Los estudiantes salen del colegio con el celular en sus manos y pocas cuadras después, se los quitan violentamente, por no decir robar.

Me gustaría llamar a esto que siento injusticia, por ambos lados. Esta injusticia que sufrió el hombre trabajador que camino a su casa o al trabajo, y de manera injusta, le roban. Le quitan las cosas que con esfuerzo consiguió y se marchan con lo que no es suyo. Pero también tenemos la injusticia que sufrió este hombre que se llevó lo ajeno. Desde que nació no tiene otra opción que seguir encerrado en la situación que le tocó vivir a su padre, a su abuelo, a su bisabuelo y así sucesivamente. Es como una representación de lo que cuesta que cambie el sistema, un espejo de cuatro generaciones ya nombradas. Simplemente, no tuvo otra opción. ¿Qué culpa tuvo de no tener los recursos para su educación?.

Pero esta es una representación de estereotipos, y en todos los casos existen las excepciones. A través de estos estereotipos es posible remarcar la desigualdad social que existe en nuestro país. Tan solo con un estereotipo, una idea, algo que ni siquiera es real. Pero si nos fijamos bien, un estereotipo es una idea que nosotros los humanos creamos. Por eso es que representa los problemas sociales, porque la misma sociedad sometida a esos problemas lo construyó. Inconscientemente, si relacionamos estas ideas construidas, nos daremos cuenta de que nos expresamos a través de ellas.

Hace falta nombrar que existe una delgada línea entre la delincuencia por supervivencia y la delincuencia innecesaria. Por supervivencia se podría decir que es una especie de «injusticia» para ambos, de diferentes maneras. Pero la innecesaria sería una injusticia solo para el afectado. Al final, es dañar por dañar.

Entonces, todos debemos actuar para mejorar ambas situaciones. El estado podría dar recursos y educación a lugares marginales. Como consecuencia, disminuiría la delincuencia, o como le llamaría yo la «injusticia», en algunos casos.

Entonces, si la palabra seguridad conlleva tranquilidad: ¿Por qué en vez de sentirnos tranquilos sentimos preocupación?. ¿Será ya parte de la idiosincrasia chilena?. En todos los casos, la respuesta sería que cualquier cambio empieza de a poco. A pesar de las medidas que se puedan tomar, este es un cambio que depende de todos. Nosotros somos los que no nos sentimos seguros, parte de las razones pueden cambiar si lo deseamos. Tal vez si somos precavidos, ese porcentaje de preocupación que tenemos bajará. Porque eso sí es un gran problema. Vivimos preocupados de lo que pasará mañana y no disfrutamos del presente. Todo por el conjunto de problemas sociales que vivimos. No se pueden eliminar todos los problemas por arte de magia, como nos gustaría. Pero sí se pueden resolver de a poco y con el tiempo, analizando y buscando soluciones que tranquilicen la situación, no necesariamente la resuelvan.

Por esa misma razón, no pido que desaparezcan todos los problemas creados por errores. Porque de no ser por esos errores, no tendríamos bases para mejorar nuestra sociedad, o intentar hacerla crecer. Solo pido que aprendamos de esos errores y los utilicemos para mejorar problemas. Entre esos, la seguridad ciudadana. Porque esto, como ha sido mencionado antes, nos afecta a todos. He presenciado robos en las micros, o familiares que se sienten muy dolidos psicológica y materialmente. Ningún problema se resuelve solo, pero sí de a poco.

 

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