¡Viva, ya somos región!

¡Viva, ya somos región!

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El domingo 18 de mayo de 1997, representantes de las principales organizaciones gremiales y sociales de la Provincia de Ñuble constituyeron oficialmente el Comité Pro Región Ñuble.

La primera directiva quedó conformada por Reinaldo Espinoza, presidente; Gabriel Weitzel, primer vicepresidente; Jorge Bocaz, segundo vicepresidente; Aquiles Blu, tercer vicepresidente; Florencio López, secretario general; Berta Dueñas, secretaria de actas; Andrés Castillo, tesorero; y Orlando Villamán, relacionador público.

Estos visionarios con ayuda de los políticos de la época instalaron este sueño justificándolo con una fuerte crítica al centralismo de Concepción, capital regional de la Región del Biobío.

El distanciamiento con la cabecera regional debido a la mala distribución de los recursos,  sumado al sentido de pertenencia de esta zona, que se reconoce como un territorio con historia y tradiciones muy arraigadas, fue la mecha que encendió esta antorcha descentralizadora que después de 20 años vio la luz.

Hoy con la aprobación total de la Cámara de Diputados y del Senado, además del Tribunal Constitucional, que el 2 de agosto de 2017 ratificó la decisión de ambas cámaras, solo falta la promulgación del proyecto por parte de la presidente Michelle Bachelet Jeria, que se espera sea este 20 de agosto en un nuevo natalicio del padre de la patria Bernardo O’Higgins Riquelme.

Pero ¿qué esperamos todos los ñublensinos tras la firma de la mandataria? Evidentemente lo primero que se nos viene a la cabeza es trabajo y una fuerte inversión en infraestructura, especialmente en lo que conectividad vial se refiere. Eso es lo que esperamos…

En ese sentido, también esperamos autoridades cercanas y con capacidad de liderazgo e identidad territorial, que impulsen un modelo de región sostenible y sustentable, con énfasis en la recuperación de sus recursos naturales, en especial el bosque nativo, tan maltratado por las empresas forestales en los últimos años.

Queremos, además, que se priorice la educación, la salud, la cultura y la lucha contra la pobreza y la marginalidad, flagelo que afecta a este territorio, que ostenta niveles de desempleo altísimos.

Sabemos que la nueva Región de Ñuble atraerá, con sus nuevas políticas y estrategia general de desarrollo, nuevos inversionistas, industrias y grupos generadores de empleo, que verán una oportunidad de inversión, impactando de manera muy positiva en el nivel de las remuneraciones y la estabilidad en el empleo de la zona. Eso es lo que queremos y por lo cual los ñublensinos dieron la lucha durante 20 años.

Ahora bien, esta nueva región no solo conlleva mejoramientos, sino también una responsabilidad de hacer las cosas mejor, de ser el gran modelo de descentralización que muchos políticos y dirigentes pregonaron.

Este 2017 es año eleccionario, donde se elige Presidente de la República, Diputados y Consejeros Regionales, y evidentemente Ñuble por ser una nueva región, será el nuevo botín del gobierno de turno para los cargos públicos que se crearán en la futura zona.

Precisamente eso es lo que no deseamos. Aspiramos a que las personas que dirigen seremis, servicios, gobernaciones e intendencias sean personas probas y con condiciones profesionales óptimas para los cargos, ya que así nos aseguraremos de que las políticas públicas y proyectos funcionen de verdad.

También creemos que si queremos ser una región modelo ¿por qué no experimentar? ¿Por qué no hacer las cosas diferentes? En ese sentido, pensamos que se debe retomar esa idea vaga de descentralizar las seremías y los servicios y no aglutinar todo en la capital regional.

En fin son muchas las ideas para esta nueva región, solo esperamos que se tomen las mejores decisiones…

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