Campamentos en La Araucanía: pobreza y desigualdad

Campamentos en La Araucanía: pobreza y desigualdad

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“El trabajo con pobreza y con personas excluidas es muy difícil, porque te enfrentas constantemente a personas y familias que se le ven vulnerados sus derechos”, Camila Romero, directora Regional Techo Araucanía.

Autor: Alfonso Miranda Celedón

Actualmente existen 21 campamentos en la Araucanía, con un aproximado de 342 familias viviendo en ellos, cifra preocupante y una realidad no muy conocida por la comunidad.

Un campamento es un asentamiento donde viven 8 o más familias en un terreno contiguo siendo este una toma ilegal, y que carecen de uno de los servicios básicos (agua potable, electricidad  o alcantarillado).

Techo-Chile (ex, Un Techo Para Chile) es una fundación que trabaja constantemente con estas familias desde hace 15 años, movilizando voluntarios de todo el país para poder entregarles una calidad de vida digna, teniendo como objetivos: Fomentar el desarrollo comunitario, promover la conciencia y acción social, incidir en política y el desarrollo institucional. Hoy en día el trabajo que realizan junto a voluntarios es esencial, ya que se han podido bajar las cifras de familias viviendo en campamentos, mejorando sustancialmente su calidad de vida

Conversamos con Camila Romero, 29 años, directora regional de Techo en Araucanía, y nos cuenta que a nivel regional tenemos una disminución de las familias que viven en campamentos, luego de los programas del año 2011 donde Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) se propone terminar con todos estos asentamientos. La labor como fundación es trabajar junto a las familias con modelos de desarrollo comunitario para la obtención de la vivienda definitiva. “Nosotros entendemos que los campamentos son la muestra más evidente de la pobreza y que la pobreza también es multidimensional, ya que no solamente responde a la baja de ingresos sino que también responde a otros factores como el entorno, falencia de educación, que no tengan seguridad social, que no tengan seguridad laboral, entre otras cosas”, dijo Camila.

Por ello, Techo genera programas de intervención que vienen a fortalecer y a colaborar para que las familias puedan vivir mejor y que cuando lleguen a la vivienda definitiva también lo puedan sostener. “Estas personas están tan afectadas, están tan oprimidos que cuesta mucho poder realizar cualquier programa, son trabajos lentos, trabajos de mucha resiliencia, trabajos en los que constantemente uno tiene que estar apoyando para que las cosas puedan resultar”, agrega la directora regional. La meta de la fundación es dejar existir, de ser necesarios, que en Chile no existan más campamentos ni asentamientos precarios.

El controversial decreto nº 105 (denominado “decreto anti toma”) que regía desde 1980 (durante época de dictadura) el cual excluía de cualquier beneficio en materia de vivienda a las familias que hubieran ocupado una toma de terreno ilegalmente, fue derogado por el MINVU (Ministerio de Vivienda y Urbanismo) para que así las familias puedan acceder a subsidios de vivienda y también las protege para que no las desalojen de forma violenta y los desalojos sean un proceso largo, y así asegurar que las familias se vayan a vivir a una vivienda definitiva y que no se vaya a regresar a la toma.

El aporte de voluntarios

Rocío Hidalgo, desempeña el cargo de coordinadora de formación y voluntariado en Techo Araucanía, y cuenta que trabaja en el llamado de voluntarios para poder trabajar en estos asentamientos y la formación de estos mismos para poder orientarlos e informarlos para que vayan reflexionando sobre estos temas, por ejemplo el concepto de pobreza multidimensional, la desigualdad, las causas de la pobreza, nuestro modelo económico y como este influye, para así lograr una buena formación. “Además de no tener servicios básicos, de tener una casa quizás en condiciones más precarias, en los campamentos hay mucha exclusión, falta de información, hay muchas cosas además de lo material que uno ve que son precarias”, dice Rocío.

Desde este año se ha empezado a trabajar en la provincia de Malleco, principalmente en Collipulli, ya que es la comuna con más campamentos en la región (6) y la más alejada de la oficina regional (Temuco) en la que se trabaja. “Ahí la realidad es mucho más cruda, hay alcoholismo, hay violencia intrafamiliar, los niños tienen conductas mucho más de adultos, que es diferente a lo que vemos con otras comunidades con las que trabajamos (…) eso nos ha llamado la atención de trabajar en Collipulli, que a pesar de ser la misma región y presentar los mismos niveles de mediciones de pobreza, en conducta y temas culturales es muy diferente”, comenta la coordinadora.

Lo más preocupante es que además de que los habitantes de estas tomas no tienen una buena calidad de vida, ya que las condiciones son muy precarias, se enfrentan regularmente a la discriminación de las demás personas, ya que usualmente al escuchar la palabra campamento lo relacionan con delincuencia, drogas e incluso a “flojera”, cosas que al conocer a las familias que habitan estos se ve una realidad diferente, se ve a personas que no tienen las oportunidades de progresar por el simple hecho que no las reciben, ayudando cada vez más a que se genere discriminación y exclusión.

“Yo creo que el primer paso es el vínculo, lo segundo después de vincularnos es entender cuál es el problema, cuales son las causas, que puedo hacer yo para cambiarlo y lo último es tomar la decisión y actuar, ya sea como joven, estudiante o profesional, pero hacer algo”, concluye Rocío Hidalgo.

Lo importante es crear conciencia, aceptar esta realidad y poder solucionarla, para poder cambiar la vida de muchas familias y lo más importante, entregarles una mejor infancia y futuro a los niños.

Iniciativa de trabajo voluntario en vacaciones

En vacaciones de invierno y verano, cientos de voluntarios jóvenes y secundarios se reúnen y movilizan por el todo el país para los denominados TDI (trabajos de invierno) y TDV (trabajos de verano) que organiza la fundación Techo y los cuales buscan ayudar a familias que viven en precarias condiciones, ya sea en campamentos (construyendo sedes vecinales, copas de agua, etc.) o con personas individuales (construyendo viviendas progresivas), ocasión que da paso a que muchos puedan ayudar con su granito de arena, y que además es una experiencia única, ya que es una oportunidad para explorarse uno mismo, conocer a otras personas, promover el trabajo en equipo, hacer amigos, viajar, vincularse con las familias, conocer su historia y muchas veces conmoverse por la misma.

La Región de la Araucanía lleva mucho tiempo movilizando voluntarios, siendo estos últimos los TDV de Chiloé 2016, TDI Biobío 2016 (Talcahuano), TDV Araucanía 2017 (Pto. Saavedra) y TDI Maule 2017 (Vichuquén), siendo este último donde se han movilizado más voluntarios araucanos (100) y gracias a esto, se reúnen voluntarios de todos lugares, sin importar clase social, raza, nacionalidad o edad, donde todos son iguales y se une un ideal en común, ambiente en el cual se potencia la ayuda al prójimo y vinculación directa con las familias, acercándolos y promoviendo la inclusión, paraa intentar cambiar esta preocupante realidad.

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