Durante los últimos años los niveles de basura en Iquique han aumentado considerablemente, esto genera un problema para los vecinos, en el que todos los ciudadanos deberíamos intervenir, entonces surgen las preguntas: ¿por qué deberíamos actuar? y ¿cómo podemos hacerlo?
Si bien es cierto que el problema de la basura no es algo nuevo para Iquique, últimamente está alcanzando una connotación mayor, debido principalmente a que es cada vez más común ver basura en las calles de nuestra ciudad y a su vez más evidente que no toda es recogida, entonces esto nos lleva a la primera pregunta:
¿Por qué como ciudadanos debemos actuar?
Uno de los principales argumentos y tal vez el más importante a la ahora de tocar el tema de la basura, es el daño que se produce al medio ambiente. La basura por sí misma no ocasiona tantos problemas, no así como la acumulación de ésta, que produce efectos nocivos a gran escala en distintos niveles, ya que entonces los basureros se convierten en focos de contaminación, generando una sensación de desesperanza y abandono, las que lesionan seriamente la autoestima de nuestra ciudad.
Esta cultura de la basura que se está instalando peligrosamente en nuestras calles, nos hace caminar con la cabeza gacha y enciende rubores en nuestras mejillas cuando tratamos de disimular este paisaje ante quienes nos visitan. Curiosamente hablamos aquí del Iquique original, del Iquique de nuestros abuelos, aquel donde caminó el Cura Soto llevando de la mano a uno de sus hijos, aquel Iquique que defendió heroicamente Estanislao Loayza en tierras extranjeras, aquel Iquique de la puerta abierta durante las noches calurosas, aquella ciudad de conversación fácil y afectuosa entre vecinos, este Iquique es el que ha ido cambiando nuestro paisaje y se ofende su orgullosa historia entre montes de desperdicios que cada día pretenden robarnos la identidad que nos hacía reconocible en todo Chile.
Se podría hablar aquí de una serie de antecedentes científicos sobre este tema, tales como: la basura, afecta a la capa vegetal del suelo, produciendo su erosión y la pérdida de sus propiedades naturales. Incluso dentro de los vertederos, los componentes de los desechos son capaces de entrar en el subsuelo y contaminar todo lo que se encuentre allí, nuevamente destruyendo una parte vital de un ecosistema, además esto es muy preocupante sobre todo en ciudades que obtienen el agua potable desde napas subterráneas.
Por otra parte, la acumulación de basura en ciudades, aparte de producir un hedor fuerte, un malestar a aquellos que viven cerca y los efectos antes mencionados, demuestra una gran falta de cultura de parte de nuestra sociedad frente a los turistas, entregando una mala imagen como ciudad a los visitantes.
De acuerdo a un estudio hecho por “Greenpeace Chile”: nuestro país lidera la acumulación de residuos per cápita en América del Sur, pero hay tanta gente que ha escrito de esto que nos gustaría añadir otro punto de vista, aquel que cuentan los viejos de nuestra ciudad, los que fueron testigos de sus inicios y que nos hablan con orgullo del Iquique de antes, ese Iquique con antejardines de tierra pero bien barridos, de la aparición de pequeñas plazas con un verde milagroso que nuestros abuelos cuidaban como un tesoro.
Quizás no sea toda la solución, pero tal vez sea una parte de ella. Debemos incorporar esta historia hermosa de nuestra ciudad en la visión formadora de los más pequeños, aquellos cuyos padres probablemente no nacieron aquí, pero que poseen el mismo derecho de amar esta tierra como cualquiera, a estos niños les debemos enseñar, lo realmente importante que es cuidar nuestro entorno, que tomemos acción y comencemos a reducir nuestra producción de basura, nos ayudará a nosotros, a nuestra ciudad, a nuestro país, a nuestra imagen internacional y al mundo.
Finalmente, creemos que si a todo este conocimiento le sumamos el amor por la historia hermosa de esta ciudad puede llegar a convertirse en la solución plena de este problema.

















