Diario Aflafken, Colegio San Esteban Diácono
Cuando pensamos en una carrera universitaria se nos viene a la cabeza inmediatamente aquellas carreras tradicionales como derecho, medicina, ingeniería. Pensamos que esas carreras podrán darnos un rédito económico que nos permita tener un estándar de vida adecuado a las nuevas necesidades del mundo moderno; sin embargo muchas de estas carreras tradicionales no tienen un campo laboral real y efectivo
Desde hace tiempo que las carreras de tiza y pizarrón, aquellas carreras de bajo costo de mantención para las universidades, tales como pedagogías, ingenierías comerciales, periodismo, han saturado el mercado.
El problema fundamental radica en que en nuestro país cada una de las decisiones pasan siempre por el mercado, es decir, el mercado es el encargado de regular las carreras universitarias que se dictan en las universidades chilenas, es decir, no importa que año a año egresen miles de profesionales, no importa que tengan o no tengan campo laboral, el mercado regulará quienes encontraran trabajo y quienes no, y estos últimos deberán buscar otros espacios de desarrollo profesional o deberán estudiar otra carrera.
Emblemático es el caso de la carrera de criminalística que hace algunos años dictaba una importante universidad chilena, y que sin embargo no tenía campo laboral debido a que solo la policía de investigaciones podía desarrollar aquellas funciones que eran atribuidas a estos profesionales de criminalística. Una vez más el santo mercado regulaba y los jóvenes que estudiaron esta carrera debieron cambiarse de carrera y renunciar al dinero invertido en este proceso de estudio y graduación; sin embargo la situación no parece terminarse. Hasta el día de hoy miles de carreras se siguen impartiendo sin que las autoridades tomen cartas en el asunto.
Ciertas ideas en torno a crear universidades en regiones solo incorporan el concepto de acceder a carreras tradicionales en esas alejadas regiones, pero no se considera incluir en esas universidades carreras que realmente sirvan en las áreas productivas de la región, es decir, nuevamente el mercado regula.
El gobierno habla de fortalecer la educación pública, especialmente en los primeros niveles; pero no hay ofertas de nuevas carreras universitarias centradas en ese desafío. Seguramente aumentar el número de expertos en programación neurolingüística, Psicopedagogos orientados a esos niveles: se proponen planes; pero esa propuesta no va de la mano de planes a largo y mediano plazo que creen esas carreras que nos hacen falta como país





















