Autora: Fernanda Aravena
Diario: Voces del Nuevo Extremo
En la ciudad de Santiago vivimos una realidad muy propia de estos tiempos y de las grandes metrópolis: nuevas e inmensas construcciones que cada vez son más frecuentes en nuestra ciudad.
Los grandes edificios son una realidad, y tal como ocurre con todo, tienen ventajas como también desventajas. Entre los aspectos favorables encontramos el hecho de que ofrece una solución frente al problema de la gran cantidad de población que hay en Santiago y que diariamente aumenta. Además de esto, resultan más económicas y accesibles que una casa, por ejemplo.
Por otro lado, la principal desventaja es una menor calidad de vida. Esto debido en gran medida a un exceso de población y tránsito en estos núcleos que conlleva un mayor grado de estrés y colapso de los espacios por la reducción de estos mismos. Sumado a esto, tenemos el hecho que las viviendas no son de una calidad óptima, al menos en comparación con construcciones más antiguas. Por eso opino que se debiera regular el tema de estas nuevas construcciones. Porque si bien son una gran solución, también generan una serie de problemas que se resolverían con una planificación urbana adecuada, mediante leyes y un mayor control que ayude a supervisar el trabajo de las inmobiliarias.


















