El ferrocarril fue un gran aporte turístico que unía a Chile y Argentina por medio de Los Andes en el siglo XX, que más tarde fue reemplazado por vehículos.
Autores: Constanza Chacana y Alonso Rivera.
Diario la Pikun Mapu, Instituto Chacabuco/Maristas Los Andes.
La construcción fue autorizada en 1872 y con el comienzo de la obra en el año 1877. Su inauguración se realizó en el año 1910 debido a los numerosos obstáculos presentados en el camino.
Los hermanos Juan y Mateo Clark, impulsaron el proyecto, consiguiendo los créditos y financiamientos de la obra, siendo las personas más idóneas para la construcción de esta obra de ingeniería.
La obra comenzó a materializarse en el año 1870, al interponerse varios obstáculos, como los juicios, embargos, y las guerras del Pacífico y Civil en 1891.
Se inauguró en febrero de 1906 la primera sección, que vendría siendo, Los Andes-Juncal con una extensión de 50 kilómetros.
En 1908 la vía llegó a Portillo con 63 kilómetros y por último en abril de 1910 la tercera sección, que unía Chile con la línea Argentina con una extensión final de 70,6 kilómetros.
El ferrocarril trasandino en la estación de Río Blanco
Gracias al éxito que tuvo la estratificación del ferrocarril en las líneas de Santiago a Valparaíso y de Llay-Llay a Los Andes en 1924. La empresa y el Gobierno Chileno coincidieron en la necesidad de electrificar las vías para lograr bajar los costos de explotación y rentabilizar el trasandino.
El 29 de octubre 1927 comenzó a funcionar el recorrido de Río Blanco-Las Cuevas. Las fechas no se conocen con certeza, pero se sabe que la electrificación del trasandino hasta Los Andes se encontraba en marcha ya desde 1946, aunque el espacio recorrido entre Río Blanco y Los Andes no fue totalmente electrificado, sino hasta 1953.
Las pioneras locomotoras eléctricas estaban destinadas a entregar sus servicios al sector más complejo, que era el recorrido entre Río Blanco y Las Cuevas, capacitando arrastrar trenes de hasta 150 toneladas.
Dentro del proceso de electrificación del ferrocarril se pensó la incorporación de las locomotoras diésel eléctricas. Claramente el sistema ferroviario no fue sustituido por la electricidad, pero sí fue sustituido por el diésel.
Ex Estación Ferrocarril Trasandino.
Haber cesado el traslado de pasajeros, no fue razón para que la dependencia del trasandino se deterioraran.
La ex-estación de ferrocarriles de Los Andes fue construida en 1954 por el arquitecto Luis Herrero, volviéndose un punto de unión entre el ferrocarril de Santiago a Valparaíso y el FTC a través de la estación de Llay-Llay.
Su valor patrimonial se basa en su historia, su valor arquitectónico y a la subsistencia del mural hecho por Gregorio De la Fuente que simboliza las relaciones históricas y de amistad, entre Chile y el país transandino.
Desde el cese de los viajes de la Estación en 1993, se fue progresivamente deteriorando debido al abandono en que se encontraba. La Estación fue perdiendo su imagen bella y turística, siendo un espacio emblemático y referencial para la sociedad local.
A comienzos del siglo XXI, ocupó el edificio de la Estación el Ministerio Público, refaccionando y reacondicionando los espacios interiores y rehabilitando nuevamente el lugar. Ocupando este lugar para sus servicios y dejándolo el año 2007. En ese momento, el edificio entró en un proceso de deterioro y quedando aún más grave.
Tres años después, el EFE arrienda a la corporación Hogar, Tierra y Destino, el edificio, pero dejándolo 2 años más tarde.
Para los andinos, los cuales le tenemos mucho respeto y admiración debido a la historia del Ferrocarril. Llega un nuevo proyecto de parte de Codelco División Andina, postulando a una rehabilitación de la estación con la adjudicación de un Fondo de Inversión Social, junto al aporte de Pro Aconcagua y otras entidades.
Se logra recuperar la Estación la cual hoy en día acoge como casa a la Orquesta Sinfónica Infantil de Los Andes (FOSILA), a la Corporación de Desarrollo Pro Aconcagua y el Centro de Investigación en Turismo en Patrimonio (CITyP).
Nos comunicamos con el encargado de la Estación actualmente, que también es coordinador de la línea de patrimonio en el Centro de Investigación en Turismo y Patrimonio, quien explicó detalles de este medio de transporte.
«En los años 80′ a nivel mundial comienza el proceso de reestructuración económica, ocasionando una desindustrialización progresiva de su matriz productiva. En el caso específico del ferrocarril, se buscó por un lado, impulsar el transporte carretero vía camiones (lo que se relaciona también a la construcción de la carretera internacional y el túnel de Los Libertadores). Por otro lado, el Estado chileno no quería seguir financiando al ferrocarril que no tenía rentabilidad, y que a veces funcionaba a pérdida. Entonces, en 1979, culmina el transporte de pasajeros y en 1984, luego de un gran temporal que afectó las instalaciones y las ferrovías, Chile no financió su reparación, quedando paralizado definitivamente el Trasandino», explicó Abel Cortez a nuestro equipo.
El ferrocarril fue importante pues, logró unir a Chile y Argentina de otra manera, a través de la cordillera de los Andes. Esto implicó, primero, una monumental obra de ingeniería, de diseño y construcción, y varios años de trabajo, y segundo, una inversión pública para solventar el transporte y mantenerlo operativo, gracias al esfuerzo de cientos de trabajadores. El ferrocarril así materializaba la idea de hermandad y unión chileno argentina de forma segura y estable.





















