Señor Director:
La expansión urbana de La Serena es un hecho evidente. Proyectos inmobiliarios cubren gran parte del casco histórico, siendo parte del paisaje de sus habitantes y lo que observan los miles de turistas que nos visitan, sin embargo, la falta de preocupación por el ornato de las calles y la falta de prolijidad en la forma como se disponen los cables, hacen que nuestra colonial ciudad se haya dormido en los laureles de otra época mejor.
La incapacidad de las compañías de servicios por ocultar los cables hace de las calles un verdadero estambre sin sentido. Propongo que la urbanización subterránea sea una obligación, tanto para las empresas como para la Municipalidad. Existen precedentes en el corazón mismo de la urbe donde el cableado subterráneo no sólo ha sido un extraordinario aporte estético, sino que ha mejorado considerablemente el servicio.
Rosario Hevia Zepeda

















