En septiembre la Caleta Portales no es la misma. Los días son poco activos, ya que este es el mes de veda de la merluza.
Autores: Aanisa Amín, Javiera Espinoza, Isidora Elizalde.
Diario La Luz del Tiempo. Colegio Montessori Millantú (Villa Alemana)
En el año 1928 un grupo de trabajadores de la caleta Jaime se vio obligado a abandonar y a buscar un nuevo lugar de trabajo debido a la expansión de la vía férrea. No obstante, no fue hasta el 19 de enero de 1929 que se fundó como tal la Caleta Portales. Es la caleta más grande de la quinta región y en términos administrativos, es el centro de organización de las caletas de la zona.
La caleta, no solo está conformada de pescadores, sino también de trabajadores de tierra, encargados de la preparación, la organización y el mantenimiento de ésta. Aunque no son tan reconocidos, su labor es fundamental para la vida pesquera.
En los meses de ausencia de veda, el despertar de la caleta comienza cerca de las cuatro de la madrugada. Trabajadores de toda la región desayunan y comparten. Redes se trenzan, botes se preparan, todo está listo para embarcarse. A pesar de que los pescadores se encuentran en el mar, el ajetreo en la caleta continúa, se preparan los puestos de venta, se realizan reuniones sindicales, y ciertamente los creyentes le rezan a San Pedro para que sus compañeros regresen a salvo. Pero en septiembre, la rutina de los trabajadores cambia radicalmente. La venta y pesca de la merluza queda prohibida del 1 al 30 por veda reproductiva dictada por Sernapesca.
Esta limitación deja a los pescadores en una situación de vulnerabilidad durante todo el mes. Quienes únicamente se dedican a extraer merluza están obligados a vivir de sus ahorros durante este periodo. Antonio Galdames es pescador, llegó a los diez años a la caleta, lleva 45 años trabajando allí y confiesa que “lamentablemente en septiembre dependo de mis ahorros, porque no hay trabajo”. No es el caso de aquellos que pescan diferentes especies, como Raúl Ponce: “Gracias a Dios mi padre nos enseñó a trabajar con todo tipo de pesca, entonces en periodo de veda no dependo solo de mis ahorros, sino que cambio el producto y me dedico al camarón, a la jaiba, al congrio y a la anguila.”
Pesca de arrastre
Los pescadores de la caleta coinciden en afirmar que la veda se produce debido a la pesca de arrastre de los industriales, y que estos no la respetan ya que no se les regula el acceso al mar como a ellos, los pescadores artesanales. Están de acuerdo también en la necesidad de que exista un ministerio de pesca pues señalan que “el gobierno nos da un bono en periodo de veda, pero no es por la veda sino por la reducción de cuotas de merluza”.
Según los pescadores entrevistados, cada embarcación recibe un bono en compensación a la falta de trabajo durante septiembre, pero existen dos problemas: se entrega con más de un mes de retraso y no hay bono compensatorio para todos los trabajadores de tierra, que también quedan sin empleo, por lo que lamentablemente esta solución indemnizatoria no llega a todos los afectados.
La cuota de merluza corresponde a las toneladas de la especie que se deben pescar dentro de un año, esta cuota es impuesta por Sernapesca, respaldada por una investigación científica. Este año la cuota aumentó un 8,9%, es decir, a 25.000 toneladas, imposible de alcanzar por los artesanales.
Según el sitio espesca.com “… la pesca industrial se puede subdividir en varios métodos o sistemas de extracción, algunos de ellos están prácticamente extinguidos por su alto impacto negativo en el medio ambiente, como es el caso de la pesca de arrastre…”
Pero la versión de los pescadores es otra, comentan que las pesqueras emplean métodos nocivos para el ecosistema, como la anteriormente nombrada pesca de arrastre, de trasmallo, redes “invisibles” para los peces, y que arrasan con todo y devuelven al mar los desechos. Redes kilométricas expuestas a la deriva extinguen masivamente la vida marina.
Los pescadores creen que la veda es fundamental para la reproducción de la merluza puesto que evita su extinción, pero consideran injusta la fiscalización realizada por – Sernapesca, y aseguran que la pesca industrial no respeta los tiempos ni límites territoriales establecidos.
Caleta Portales es maravillosa durante todo el año, pero en septiembre es aún más especial y gracias a la veda de la Merluza se pueden pasar horas conociendo y conversando con los trabajadores de mar y de tierra que felices contarán sus historias. Relatos que sin duda los invitarán a reflexionar sobre la inmensidad y la relación que tienen los chilenos con el mar que cada vez más intraquilo nos baña.
Teatro con pasión desde la caleta
Un grupo de pescadores de la caleta participó en un taller de investigación y formación teatral teatro de la Universidad de Valparaíso, que trabajó con trabajadores y trabajadora de la caleta y que poco a poco vio disminuyendo sus integrantes. Un día Raúl Ponce y Juan Gómez pensaron en decirle a la profesora que mejor no fuera más. Fue en ese momento donde ella los motivó a crear su propio texto. Así fue como montaron su propia obra de teatro donde narran las vivencias con las que se enfrentan a diario en la caleta Portales. La obra lleva por título Mosaico de pescadores y en los treinta minutos que dura logran emocionar al público. Una actuación extraordinaria que incluye poemas del mismo Juan. Las presentaciones han sido más de treinta a lo largo de todo el país y nos señalan “nosotros vamos a donde nos inviten”. Raúl y Juan recuerdan con mucho cariño a Valentina Martínez y a Andrea Robinson quienes los motivaron a no bajar los brazos.





















