Autor: Martín Rengifo
Diario La Luz del Tiempo, Colegio Montessori Millantú (Villa Alemana)
A esta edad todos somos buenos para hablar y discutir. Somos el gran dolor de cabeza de los profesores y los papás, comenzamos a cuestionar el mundo de una manera más profunda. Entonces, ¿qué mejor que tener una clase donde podamos desenvolvernos hablando de lo que nos interesa? En mi colegio no hacemos religión, durante esas dos horas semanales, de séptimo a segundo medio, realizamos una asignatura llamada diálogo socrático.
La asignatura está enfocada a que los alumnos sean capaces de debatir y analizar distintos puntos de vista frente a temas políticos, valóricos y culturales que rigen a una sociedad para así llegar a una conclusión común que los identifique a todos. En esta clase los profesores buscan que el alumno sea quien genere sus propias interrogantes a partir de sus creencias, y lo van acompañando y ayudando a que adopte su propia mirada, a veces crítica, a veces distinta a la de sus padres, pero siempre respetuosa a la visión del otro.
En este diálogo el profesor propone distintos temas que se discuten y se analizan, dividiendo las clases según las edades de los alumnos. Para los más pequeños se proponen temas como mentir, la justicia y la dignidad. Y a los alumnos de mayor edad se les proponen temas más complejos como por ejemplo la eutanasia, la adopción homoparental, la ley 20.000, el comienzo de las dietas a temprana edad, las vacunas, etc.
Sócrates creía que el bien último del hombre era sacar a la luz esa verdad que todos poseemos, pero que debemos descubrir cómo llegar a ella. Y esa es la finalidad de la clase, que todos podamos comentar nuestro punto de vista para así entre todos formar y moldear una respuesta para el tema propuesto.
Estuve en un colegio donde en vez de diálogo socrático realizábamos religión, y a mi parecer diálogo socrático genera una mejor instancia para reflexionar en conjunto. La gran diferencia entre una y otra es grande. Por ejemplo en religión siempre hablábamos de la biblia y los valores que ésta entregaba, pero en diálogo socrático se habla de temas sociales del momento, entonces se genera un buen momento para debatir y analizar los temas de una manera distinta a la forma de discutir. En religión todo lo regía la Biblia,y el problema es que es una sola. Pero los temas actuales cambian con el paso de los años, entonces siempre habrá algún disturbio para poder discutir.
Debo reconocer que en un principio creí que esta clase me serviría solamente para sacar la vuelta, que sería como un recreo más. Pero después de todo lo que aprendí el primer año, comencé a dar la importancia que la clase merecía.
Es posible eximirse de la clase de religión, pero no es el caso de diálogo socrático ya que esta rama respeta a toda clase de credo, respeta y valora la opinión de cada alumno, sin importar su religión.
Una clase que recuerdo fue cuando comenzamos a hablar de identidad de género y dentro de ese diálogo surgió otro tema que correspondía al machismo y al paternalismo. Lo discutimos y entre todos llegamos a una conclusión común.
¡Qué bueno sería que todos los colegios tuvieran en su programa escolar la asignatura de diálogo socrático! En lo personal he aprendido mucho más con esta clase que con religión, porque al estar en un colegio laico se mezclan las culturas y se respeta la opinión de cada persona aunque sea diferente. Además, esto nos ayuda en un enriquecimiento cultural, que nos aporta mucho más que en una clase monoteísta.


















