Gota de leche Chillán cumple 100 años de ayuda a la comunidad

Gota de leche Chillán cumple 100 años de ayuda a la comunidad

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La iniciativa que comenzó como una forma de paliar la falta de alimentación, se ha ampliado, cubriendo otros ámbitos de apoyo a las familias.

Autora: Rachel Ivonne Rubio Reyes.

Diario La voz de la actualidad, Colegio San Vicente de Paul Chillán.

La Gota de Leche es una institución ubicada en Chillán, cuya labor es acoger a las familias de pocos recursos y a sus hijos, brindándoles diversos beneficios. Aquí apoyan mujeres completamente desinteresadas que son motivadas por el simple deseo de ayudar.

Todo comienza el 9 de junio de 1917. La idea ya era implementada a lo largo del país. La familia Lantaño, una de las más antiguas de Chillán, preocupada por la desnutrición infantil de la ciudad dio inicio a esta labor de ayuda social con 15 personas voluntarias, regalando leche a las familias de escasos recursos.

Este año la institución cumplió 100 años de servicio desinteresado y comprometido con las familias más vulnerables de la comuna. Las voluntarias que están a cargo del funcionamiento y mantención, declaran que, además de ser un organismo sin fines de lucro, sus intereses no involucran, bajo ninguna circunstancia, ideologías políticas o credos religiosos.

Para que una familia pueda ingresar, basta con tener un bebé. Pueden asistir los días miércoles y jueves de cada semana; ahí una voluntaria hará una entrevista, apuntará los datos y posteriormente los verificará con una visita a la vivienda. Si resulta beneficiada, mantendrá las ayudas si asiste constantemente a los controles de los niños.

Actualmente, la entidad cuenta con grupos familiares beneficiarios residentes en Chillán y Chillán Viejo, específicamente de los sectores de Las Mariposas, Cato, Ñuble Alto, Barboza, Los Volcanes, Las Almendras, Callejón Maipón, Barrio Chino y Parque Residencial Río Viejo.

El orden de las voluntarias es estructurado y eficiente. Se organizan en 4 turnos mensuales para cubrir las necesidades de las más de 100 familias que atiende. Tal y como declara su presidenta, la señora Antonieta Molina Valdés, “la Gota no sólo consiste en entregar ayuda material, sino también en un apoyo emocional, de escuchar a las diferentes mujeres que han pasado por acá en todos estos años”.

Con el tiempo, la Gota de leche se ha convertido en un pilar fundamental para muchas familias chillanejas. Lo que comenzó como una forma de paliar la falta de alimentación, se ha ampliado, cubriendo otros ámbitos. Actualmente, no sólo aporta con la leche para los niños, sino que además ofrece ayuda de diferentes profesionales que dos veces por semana asisten a “regalar” algunas horas de su tiempo personal a las familias que requieran asistencia médica de un pediatra, de una nutricionista, de una asistente social y de un abogado.

También entrega ayudas complementarias como  la alimentación (víveres), ropa para toda la familia, útiles de aseo, medicamentos recetados por el pediatra, entre otros, que tienen organizados en una gran bodega de la cual las familias pueden retirar lo que necesiten. Pero esto no es fácil. La mantención de la Gota de Leche en el tiempo se debe principalmente a las mujeres que trabajan en el lugar, quienes a diferencia de todos los trabajadores convencionales, pagan por su estadía; dicha cuota ayuda a mantener el funcionamiento la fundación que se sustenta sólo con estos ingresos y las donaciones de externos. Sin embargo, no cualquier persona entra como voluntaria a la institución, toda mujer que quiera formar parte del equipo debe ser recomendada por alguien que ya integra el grupo, quien a su vez, se hará cargo de la que ha ingresado. Esto ayuda a mantener un ambiente ameno, en el que se tenga garantía de la verdadera motivación y el espíritu de servicio.

Una labor silenciosa

Todos los beneficios en alimentación y otros tangibles son aportes que parten con las mismas voluntarias y que siguen con donaciones que cualquier persona puede hacer llegar hasta la misma casa donde funciona todo. También hay aportes de empresas pero hay un hecho fundamental: la Gota de leche no pide nada y tampoco hace pública su labor. Nada de la gran labor que hacen es publicada ni menos publicitada por algún medio gráfico o audiovisual. Aun así, se ha mantenido  durante 100 años entregando ayuda que en palabras de varias madres “aporta mucho más que un consultorio de la comuna”.

Los hijos de la gota de leche

La trayectoria de la institución trasciende a cien años en los que ha sido una segunda familia para gran cantidad de generaciones, padres y principalmente madres solas que ven en la Gota y sus trabajadoras un apoyo incondicional y personal que no es limitado. Las madres pueden recibir más que una ayuda material. Esto se ve reflejado en los cientos de jóvenes que son llamados los hijos de la Gota de Leche, quienes se criaron en este lugar y actualmente son profesionales que regresan a devolver un poco de lo mucho que la institución les entregó en sus primeros años de vida. Esa oportunidad que les permitió tener una vida digna.

Desafíos en la actualidad

Hoy, esta entidad en Chillán es única en su tipo en el país. No obstante la gran labor que realiza, con el paso de los años se han visto aquejados por diversos problemas. Uno de los principales es la falta de recursos que motivada por el desconocimiento en el que ha caído la institución por parte de las nuevas generaciones, ha provocado que disminuya la ayuda prestada, limitando y dejando de lado a más familias que lo necesitan.

Esta tarea corre por cuenta de la ciudadanía: conservar y perdurar el trabajo de más de 10 mujeres que han permanecido en su labor durante los últimos 30 años. Contribuir con un valor que trasciende lo histórico es responsabilidad de los chillanejos. Apoyar una causa cada vez  más escasa, rescatando el reflejo de los valores representados en las servidoras de la Gota.

Voluntariado a toda prueba

La mayoría de las voluntarias que dedican gran parte de su tiempo a esta desinteresada labor, generalmente parten desde muy jóvenes y terminan sus días trabajando junto a las demás voluntarias. Su presidenta, la señora Antonieta Molina, destaca el hecho de que todas tienen como “pacto” o acuerdo el hecho de que en sus reuniones jamás tratan temas de ideologías políticas o religiosas.

Llama también la atención el hecho de que cuando una familia acude a ellas, difícilmente dicen que no. Eso sí, son exhaustivas. Cuando visitan a los grupos, van sin aviso previo, de este modo determinan con mayor objetividad las condiciones sociales que enfrentan.

Por lo mismo se destaca su forma de organización interna y el detallista control de beneficios entregados a cada familia. También, el trato cálido y amable con que reciben a todas las personas que acuden a ellas.

Entre los desafíos fundamentales que se han propuesto para este periodo, se encuentra el lograr recursos para continuar ayudando con alimentos y otros insumos, por lo que tanto ellas como las familias beneficiadas esperan que su labor se prolongue durante mucho tiempo más.

Entre las ayudas más valoradas por  los beneficiarios, se encuentra la atención médica pediátrica brindada por el doctor Juan Infante, profesional que aporta con los controles de los niños, quien además es conocido por su trabajo en el Hospital Herminda Martin de Chillán.

 

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