Autora: Rocío Jara Rodríguez.
Diario La voz de la actualidad, Colegio San Vicente de Paul, Chillán.
Siempre me ha gustado leer. Específicamente desde los 6 años. Obviamente a esa edad no estaba consciente de los precios de los libros, pero ahora sí. Cada vez que paso frente a una librería me gusta mirarlos, ver de qué tratan, me pregunto cuáles desarrollarán mi pensamiento, aunque lo peor es encontrar ese libro que te encantó, que quieres tener, hasta que preguntas el valor y te das cuenta que no lo puedes adquirir. Así que, suspiro, asumo mis circunstancias, chequeo el título y el autor, para que al llegar a mi casa pueda descargarlo en PDF y leerlo.
Esta situación ha sido tan insólita e incómoda, que he tenido curiosidad de saber por qué los libros son tan poco asequibles en Chile. La respuesta: me dio vergüenza ¿Cómo podía pasar esto?, para los que no saben, Chile tiene el IVA (impuesto al valor agregado) al libro más alto del mundo con un 19% luego de Guatemala con un 12%, e incluso eso no es lo más impactante.
Para contextualizar, todo comenzó en plena dictadura, cuando los libros eran considerados un bien básico, hasta que establecieron que tendrían un impuesto de venta agregado, para hacer más difícil adquirirlos. La pregunta es ¿por qué lo hicieron?, quizás no querían que las personas se informaran o nutrieran de pensamientos contrarios a esa dictadura, manteniéndolos al margen a través de la ignorancia, es decir, redujeron nuestra fuente de información para manipularnos más fácilmente. En ese tiempo no sólo murieron muchas personas, sino también la posibilidad de desarrollarnos y dejar a nuestra imaginación volar de forma sana.
A pesar de que ese periodo ya terminó, se creó un Consejo Nacional del Libro, y somos un país que intenta incentivar la lectura, pero no se ha eliminado o rebajado considerablemente este impuesto, quedando solo como una idea en la cámara de diputados.
Me duele vivir en un país que, al parecer, no quiere que muchos jóvenes como yo se interesen en la lectura. Tenemos el deseo, sin embargo, los precios funcionan como un repelente. Según la página web librossiniva.cl, cuya información está respaldada por el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, el 54% de los chilenos compraría libros si su precio bajara, pues qué maravilloso sería que se cumplieran esas estimaciones.
Lamentablemente la realidad es diferente. Los jóvenes que se interesan por leer tienen que descargar sus libros en internet o van a las bibliotecas municipales, pero nada se compara con tener un libro propio. La mayoría está agradecido por la existencia de aplicaciones como Wattpad; basta con crear una cuenta y puedes leer historias de otros usuarios. Algunos salen a la venta al hacerse famosos, aunque en ese momento dejará de visualizarse en la página.
Considero que es una vergüenza que nuestro país que ya ha ganado dos Premio Nobel, el primero de Gabriela Mistral y el otro de Pablo Neruda, tenga un impuesto tan elevado, ¿cómo será posible leer sus grandiosas obras o que tengamos conocimiento sobre ellas si con suerte se pueden comprar los libros del colegio?, ¿cómo se pretende promover la lectura nacional con esos valores?
Leer trae muchos beneficios: aumenta la concentración, ya que te obliga a mantener la vista fija en el libro para no perderte de algunos detalles; refuerza la memoria, por lo cual reduce las probabilidades de tener Alzheimer; es muy bueno para poder dormir, debido al agotamiento del cerebro y algo muy importante es que reduce el estrés en las personas, e incluso deja desarrollar tu imaginación. En síntesis es una forma de entretención que incrementa las habilidades del cerebro.
Sigo imaginando, soñando y deseando cada día que los libros logren estar libre de impuestos, para poder tener mi biblioteca personal en la casa más fácilmente, ¿Cómo podría pasar esto? Pues el impuesto con que se grava los libros debería aplicarse a los objetos dañinos o que son fáciles de acceder, como el alcohol y el tabaco, ya que estos son los bienes más adquiridos por los jóvenes y adultos en la actualidad. Al subir el IVA serán más difíciles de tener, logrando así que los libros sean más asequibles .




















