Jóvenes Parkour: ejercicio, compañerismo y libertad

Jóvenes Parkour: ejercicio, compañerismo y libertad

Compartir

La agrupación Arte Urbana Parkour Chillán que lleva 6 años entrenando en los escasos espacios urbanos de la comuna, busca potenciar sus habilidades físicas, pero también su desarrollo como personas.

Autora: Rocío Jara Rodríguez

Diario La voz de la actualidad, Colegio San Vicente de Paul, (Chillán).

El Parkour, del francés parcour (recorrido) y también conocida como free running, según el sitio web actitudurbana.com, consiste en el arte desplazamiento de un lugar a otro, ya sea en un entorno natural o urbano, valiéndose sólo del cuerpo. En Chillán, esta práctica no es ajena. De hecho, la comuna cuenta con muchos jóvenes que lo practican básicamente porque les ofrece diferentes beneficios: no sólo les permite desarrollar habilidades físicas y motrices, sino la promoción de un estilo de vida y una forma de expresión.

Arte Urbana Parkour Chillán, es una agrupación legal de 24 jóvenes iniciada el año 2011 como  respuesta al deseo de realizar una actividad física que no fuera típica. En palabras de su secretario, Álvaro Henríquez (18), “todo comenzó cuando con un grupo de amigos queríamos hacer deporte pero que no fuera de los repetidos, hasta que vimos un video de parkour e inmediatamente supimos que eso íbamos a hacer”.

Motivados por esta disciplina y agobiados por los prejuicios de los habitantes de la comuna y de la fuerza pública, decidieron organizarse y formar una agrupación formal. Según su secretario, en Chillán los espacios urbanos “son escasos, pero buenos”. Al respecto, manifiestan que “los mismos dueños terminan echándonos. Fundamentalmente contamos con tres espacios y han llegado personas diciéndonos que somos delincuentes. Aunque les hemos explicado que no es así, varias veces llegan los carabineros“.

Actualmente este grupo  ha realizado fructíferas gestiones con la Municipalidad de Chillán en el marco deportivo de la comuna, para evitar este tipo de situaciones y a la vez solicitar los permisos para entrenar sin incomodar a nadie. También han revisado la posibilidad de hacer presentaciones en colegios y plazas, con el fin de que los chillanejos conozcan esta disciplina y derriben los prejuicios que les han asociado.

No todo es saltar

En la experiencia personal de estos jóvenes que tienen en promedio 18 años, el parkour ha sido una forma de desahogar sus frustraciones, miedos,  superarse y salir adelante. Algunos de ellos asisten a preuniversitarios y otros ya cursan estudios superiores, por lo que se rompe la creencia de que son adolescentes que no están enfocados en sus proyecciones académicas ni laborales.

Para Álvaro, el parkour “significa ver y vivir las cosas de un modo distinto a como lo están viviendo la adolescencia actualmente. Me refiero a que la mayoría de los jóvenes están yendo a fiestas en las noches;  nosotros usamos el día para canalizar nuestros problemas a través de un salto, pero no es sólo eso, el parkour es una conexión entre el cuerpo, la mente y el entorno. Es un proceso mental, es esfuerzo, enfrentar un miedo.”

 

 Integración y proyecciones

Las mujeres no están ausentes en esta disciplina ni en la agrupación. En un momento contaron con cinco; ahora hay sólo una, pero no ven diferencias en capacidades ni habilidades.

Por ahora,  la gran tarea que se han propuesto es la masificación, enfatizando que su práctica no es sólo una forma de ejercitar, sino también una poderosa herramienta de integración y de valores.

No hay comentarios