No voto, pero si pudiera…

No voto, pero si pudiera…

Compartir

Autor: Gustavo Barraza

Diario El Diamante Escondido, Colegio Juan Luis Undurraga

Este año tenemos elecciones presidenciales. Sin embargo, me preocupa que los ciudadanos voten por mera simpatía, y no por la calidad de las propuestas.

Tengo 13 años, y me falta tiempo aún para poder ejercer mi derecho electoral. Pero a pesar de mi edad, tengo un pensamiento político sobre el futuro de nuestro país.

Me imagino un país justo y equitativo, sin discriminación. Un país que otorgue las mismas oportunidades a todas y a todos.

Es por esto que al reflexionar sobre lo que busco en un Presidente de la República, me importa muy poco su rostro, su origen social o su tendencia política. Lo más relevante son sus ideas de cómo mejorar al país y progresar.

Por ejemplo, en temática de salud. Me ha pasado muchas veces que he tenido que esperar más de tres horas por una atención en el servicio de urgencias. Nueve es la cantidad de horas de paciencia en el servicio público para ser atendidos.

Además, no es solo la espera por un día, si no por meses, e incluso años. En la radio escuché sobre un caballero que esperaba una hora para operación, y se la dieron cuando este ya había muerto  hace un año. Increíble.

Me gustaría que algún día no sea necesario pagar por salud y que existiera un sistema al que todos pudieran acceder. Algo parecido a los ejemplos que nos dan Canadá o Islandia, donde la salud de calidad es un derecho.

Por otro lado, en el importante ámbito de educación muchas veces los colegios permanecen en tomas o en marchas por falta de herramientas para una mejor enseñanza.

Los alumnos de los sectores populares se tienen que esforzar muchísimo más que otros para sacar un buen puntaje en la PSU.

Espero que alguna vez mejore la educación chilena: de calidad y con acceso público. La visión que posea un posible presidente sobre estos temas es esencial.

Las viviendas de los chilenos es otra de las muchas caras que tendría en cuenta, pues la mayoría de la gente tiene que esforzarse muchísimo para acceder hasta para la más precaria casa.

En algún momento el gobierno de turno debe proponer una mejor accesibilidad a cualquier calidad de vivienda. Así la gente chilena podría vivir en mejores condiciones.

Si se piensa entonces que la calidad de vida es fundamental para el desarrollo de un país y su economía, debemos recordar que al momento de elegir a nuestro líder necesitamos poner atención a todas sus ideas.

Cuando hablamos de mejoras, un sin número de temas saltan a la vista. Sobre todo porque somos un país de más de 18 millones de habitantes. Por lo que debemos votar intentando velar por los 18 millones y no solo por el bien propio.

Ante esto de la búsqueda del bien común no puedo dejar de hablar sobre mis anhelos en materia de transporte público.

Vivo en Quilicura, y solo llegar al centro de la capital me tarda entre 40 y 90 minutos.

Si reflexionamos más allá, el transporte no solo se se convierte en gasto de tiempo sino que económico.

Si bien el Transantiago y Metro tienen buenos recorridos y hacen mejoras día a día, esos $740 horario punta que nos piden siempre aterroriza a la gente, y nace el deseo de la evasión. ¿Por qué las personas evaden el pago?

Si yo pudiera votar, me fijaría en estas propuestas. Esperaría encontrarme con propuestas que puedan conectar a la gente de manera eficaz. Que la relación precio-calidad fuese justa.

Una vez más miraría hacia otros países como Rusia, Francia o Estados Unidos, quienes han invertido en los mejores sistemas de transporte del mundo. Quizás así la gente pagaría gustosamente el precio del boleto.

La esperanza es que pronto se tomen cartas en el asunto. Se debe dar un giro en muchos aspectos en nuestra sociedad, ya sea leve o radical, con el propósito de avanzar y progresar como país hacia un nuevo futuro.

Para que estas y muchas otras cosas se realicen, debemos fijarnos en las propuestas del candidato, sin importar su postura política, simpatía u origen social. Nosotros somos los que decidimos el futuro de este país. Y debemos ponernos serios.

Estoy ansioso por algún día ser parte de esa tan importante decisión.

 

No hay comentarios