Autora: Montserrat Eugenia Saravia Vivallo
Diario El Renacer de Quinchamalí, Escuela Quinchamalí (Chillán)
Hablar de la región de Ñuble, sin duda, es hablar de innumerables atractivos turísticos. Las Termas de Chillán, en Pinto; Quinchamalí, en Chillán; la Laguna Avendaño, en Quillón; la lobería, la iglesia de Piedra y las playas, en Cobquecura, son los lugares más conocidos de la zona a nivel país, sin embargo, Ñuble posee más espacios potencialmente turísticos.
Las viñas, en Portezuelo, Coelemu y Ránquil y el turismo rural de San Nicolás, San Carlos, San Fabián y Ninhue, están aflorando con fuerza en este territorio, que posee atrayentes lugares de cordillera a mar.
No obstante aquello, aún no se le ha sacado partido a dichas bondades teniendo como consecuencia comunas pobres con escaso poder de generación de empleos.
Según un reporte del Observatorio Laboral de Ñuble, entregado en el marco de un seminario, efectuado el 13 de octubre del presente año en la Sala Schafer de la Universidad del Bío Bío, en Chillán, el turismo se ubica junto al área agrícola, comercio y servicios, como uno de los rubros más importante de esta nueva región, el cual debe ser potenciado para generar empleos y sacar réditos económicos.
Dicha afirmación cobra vital relevancia considerando las últimas cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) con respecto al desempleo en Ñuble, que arrojó que en el trimestre julio-septiembre de 2017 la tasa de desocupación provincial se situó en un 8,9%.
Con la implementación de la nueva región de Ñuble se espera que las nuevas autoridades elaboren el mediano plazo una estrategia de desarrollo regional para paliar este tema, que ponga en relieve al turismo como factor productivo de la zona.
El desafío es grande, ya que se debe realizar un trabajo profundo con varias comunas poco desarrolladas en esa materia, además de comprometer la ayuda decidida del sector público-privado, tan vital para el desarrollo de un país.
Estos últimos, sin duda, deben jugar un papel fundamental en el progreso de este territorio, pues con sus inversiones son los llamados a generar nuevas oportunidades de negocios y la tan preciada mano de obra.
Sin embargo, soy un convencido de que no solo con recursos gubernamentales y de privados se sacará adelante el rubro turístico –a mi juicio- el “Estado” debe hacer aún más para levantar este alicaído territorio.
En ese sentido, se torna primordial reactivar proyectos contundentes que revitalicen el dormido nicho turístico local, como por ejemplo, la habilitación del antiguo paso fronterizo Vacalauquén-Los Tábanos por la comuna de San Fabián de Alico.
Este corredor internacional, cerrado en 1977 bajo el gobierno militar, fue en su tiempo conector de comercio y turismo entre ambas naciones vecinas, que trajo muy buenos resultados a ambos países.
La idea de habilitarlo entonces no sería descabellada considerando todos los beneficios que eso traería. Solo imagínense la cantidad de turistas argentinos pasando la Cordillera de los Andes para venir en invierno a las Termas de Chillán o en época estival a las hermosas playas de Cobquecura.
Como en todas las cosas siempre debe haber un pero, el de esta iniciativa es que el paso fronterizo Vacalauquén-Los Tábanos no está priorizado por los ministerios de Obras Públicas y Relaciones Exteriores para su reposición.
Dicha decisión se adoptó el año 2014, cuando Ñuble aún era parte de la Región del Biobío. En aquel entonces solo se le dio el visto bueno al paso limítrofe Pichachén, ubicado en la comuna de Antuco (provincia del Bío Bío), dejando de lado la opción ñublensina.
La realidad ahora es distinta, Ñuble ya es región y necesita imperiosamente dar el salto de provincia a región y para ello requiere de un paso fronterizo, que les otorgue libre paso tanto a chilenos como argentinos.
Justificaciones para dicha solicitud existen, ahora no queda más que gestionar para potenciar este rubro, tan mirado en menos creo yo y al cual no se le ha sacado el suficiente partido. Ñuble posee Cordillera, Parques Nacionales, Ríos, Lagos, Viñas, Fiestas y mucha vida campesina rural, entonces de que estamos hablando, queda mucho por hacer y no hay tiempo que perder…


















