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Profesor de historia y educación cívica, que se ha dedicado a  investigar el pasado indígena, las misiones religiosas y el rescate de la memoria patrimonial.

Autor: Pablo Estrada
Diario La voz de nuestra tierra, Liceo Mater Populi Dei

Realizando investigaciones para la construcción de diversos artículos de este periódico, nos encontramos con la sorpresa que la mayoría de las fuentes nos remitían a Don Salustio, por lo cual nos vimos en el deber y compromiso de llegar a conocer al entrevistado.

Nos encontramos con el profesor Salustio Saldivia Donicke, quien se desempeña como docente de historia y educación cívica en el Liceo Municipal San Luis de Alba de la ciudad San José de la Mariquina. Se presenta como docente, ya que reconoce no ser un historiador, pero sí un investigador, quien ha desarrollado este proceso por más de 11 años, a través del rescate de la historia local.

Con más de cinco libros a su haber, Don Salustio comenta que pretende seguir investigando la historia local y colectiva de su comuna.

¿Cuál fue la motivación que tuvo para comenzar a estudiar la historia comunal?

La principal motivación que me ha llevado a emprender es netamente la curiosidad, ya que al llegar a vivir a San José de Mariquina me di cuenta del valioso tesoro vivo que tenían las personas con sus historias. Un ejemplo de esto es el caso de mi primer libro “Terremoto y maremoto de 1960 en la comuna de Mariquina. Relatos desde la memoria”, ya que prácticamente no se habían escrito los testimonios de los habitantes de esta zona y como yo ya llevaba un par de años acá y tenía una vinculación con algunas personas habitantes de la comuna, me dedicaba a escuchar sus relatos porque ellos habían sido sobrevivientes del terremoto, me pareció interesante y me dije ¿Por qué no dejar un registro de estos relatos? Un registro para todos aquellos que no podrán conversar y recibir la información desde la primera fuente.

¿Cómo ha sido este proceso de investigador?

Ha sido un proceso muy agradable, primero yo no soy un historiador ya que no tengo el título, la única forma de serlo es ir a la universidad y estudiar para llegar a convertirse en un historiador pero también está el historiador autodidacta que se especializa a través de la práctica a medida que va realizando trabajos, va experimentando más, aprendiendo técnicas de trabajo, cómo vincular con las personas para poder obtener de ellos un nivel de confianza bastante alto, va aprendiendo dónde buscar la información en un lugar confiable y seguro. Es un proceso de aprendizaje y búsqueda constante, donde lo mejor ha sido poder vincularme con las personas ya sea de distintas partes de la región como: Mehuin, Missisipi, Huifco, Calquinco, etc.

¿Cuáles son los pasos que lleva a cabo en una investigación? cómo se transforma esto en un libro?

Bueno, en primer lugar está la idea, luego uno se dice ¿Cuáles van a ser mis fuentes? ¿Dónde voy a ir? ¿Dónde tengo que consultar? ¿Con quién tengo que hablar?, para levantar información y antecedentes que me permitan nutrir esa idea, luego de juntar antecedentes e información, hay que comprobar la información, y buscar la información que necesito, como en una biblioteca de la región o más externa a la región. Contrastar fuentes, levantar hipótesis etc.

Cuando todo lo anterior ya se encuentra escrito comienza el proceso de edición y encuadernación y para todo esto cuento con el apoyo del Gobierno Regional y el Consejo Regional de las Artes, quienes son los que entregan dineros con los fondos concursables, por lo cual muchas veces he tenido que ser insistente en presentar mis ideas en cada fondo concursable.

¿A qué público están dirigidos sus libros?

A la gente común, a todos aquellos que se interesan por nuestro pasado histórico y para quienes puedan llegar a interesarse en algún momento en su historia local.

Es más, todos mis libros yo los regalo, incluso a personas que sé que no lo van a leer, ya que que en algún momento esas personas hojearán el libro y comenzarán a mirar las fotos, a leer un párrafo y comenzarán a interesarse de a poco por su historia.

Si bien yo escribo para mi comunidad, hay libros que deben ir a las bibliotecas de otras regiones o la nacional, porque se han formado con aportes del gobierno. Incluso hay libros que yo he escrito que han logrado traspasar las fronteras, encontrándose incluso en Roma en la biblioteca religiosa del Vaticano, estoy hablando de mis publicaciones de estudio religiosos, como el de la historia de las misiones religiosas de los capuchinos en la región.

¿Considera que aquí en la comunidad las personas se interesan por el pasado de su ciudad y por su patrimonios?

Yo creo que no, salvo en situaciones de actividades puntuales, más lúdicas o más entretenidas que logren atraer a la gente, como en el caso de los guiados que se hacen en la comuna, los cuales consisten en una ruta patrimonial por diversos sectores de la ciudad. La última vez que se hizo un guiado, asistieron más de 150 personas, siendo un guiado nocturno que se realizó por algunas construcciones de nuestra ciudad y se terminó con un recorrido en el cementerio. En realidad se trata de hacer interesante el pasado de una comunidad a los habitantes.

Existe mucho patrimonio en nuestra ciudad y las personas no alcanzan a dimensionar su riqueza, no es necesariamente de construcciones, sino que existe el patrimonio vivo como es el caso de las comunidades mapuches lafquenches, quienes poseen un conocimiento ancestral importante para nuestra historia, sobre medicina y prácticas religiosas como sus rogativas. Pero hay que darlas a conocer a las personas porque mientras no se conozca algo, difícilmente se va a defender. Lo importante es que la gente sepa que los patrimonios no necesariamente nacen de leyes del estado, sino que nacen a través del reconocimiento que hace primero la ciudadanía a través de un respeto y cercanía, pero ese nivel aún no se da en nuestra comuna o país.

¿Qué importancia le da la memoria histórica de una comunidad?

Bueno, es fundamental, ya que nos permite aprender sobre nuestro pasado, tanto de las situaciones beneficiosas, como de las no tanto, por lo cual uno puede decir que la memoria histórica nos permite aprender a no cometer los mismos errores, aunque el hombre es el único animal que tropieza más de una vez con la misma piedra.

¿De qué manera es posible potenciar la investigación histórica en los establecimientos educacionales?

Los profesores de historia somos inicialmente los llamados a incentivar la investigación histórica y también todos los otros docentes, a través de pequeñas investigaciones de lo más cercano a lo lejano. Un ejemplo es la investigación de la conformación de su propio barrio, o pidiendo que todos entrevisten a un familiar de edad preguntando sobre lo que estaba haciendo en una fecha que marcó al país como el 11 de septiembre, ahí se tendrían diversas micro historias que son parte de una investigación.

Aportando a la memoria histórica de nuestra comuna

Aprovechando la instancia, quisimos investigar un poco más sobre los hechos históricos de nuestra comuna como son el terremoto de 1960, las misiones religiosas de la ciudad y el pasado indígena. Todos temas que han sido investigados y dados a conocer a través de los libros del profesor Salustio.

¿Cuáles fueron los efectos del terremoto de 1960 en la comuna de Mariquina?

En el valle de Mariquina los efectos fueron menores, como caídas de cerco, estanques de agua, vajillas, rotura de chimeneas, etc. En cambio en la costa la destrucción fue mayor, como en el sector de Mehuin que prácticamente desapareció por efecto del maremoto, quedando en pie solo algunas casas y el hotel del sector. Siendo la pérdida más importante la de decenas de personas del sector, de las cuales murieron o nunca se encontraron sus cuerpos.

Otro efecto del maremoto fue el cambio de nuestra geografía, como en el caso de la isla de Maiquillahue, la cual se encontraba a 50 metros del continente y hoy es posible apreciarla a más de 200 metros. Más al sur en la costa hubo pérdidas de terrenos agrícolas, ya que el río Doñihue se enanchó en sus costas y bajó el nivel del suelo cambiando la geografía.

Con respecto al pasado Religioso de nuestra comuna, ¿cómo ha influido esto en la conformación de nuestra identidad?

Fuertemente, sobre todo en las generaciones antiguas, debido a las múltiples órdenes religiosas que se ubicaron en este centro. San José fue el lugar desde donde se ordenó el mapa religioso del sur, siendo los capuchinos unos de los más importantes en llegar y asentarse con su monasterio. También estuvieron los diocesanos con su seminario menor y las hermanas de la Santa Cruz, quienes administraban el sanatorio y el hospital de la ciudad. Por lo cual visualmente ya marcaban su presencia a través de sus construcciones y los espacios que ocupaban. Todo esto marcó la imagen y carácter de la gente de este pueblo, siendo un pueblo lento y tranquilo, como un lugar de reposo. Esto cambió a partir del retiro de las congregaciones de la ciudad y la llegada de las empresas industriales marcó un nuevo inicio de identidad en la ciudad.

Para ir finalizando la entrevista y en vista que somos una ciudad con gran componente indígena en nuestra costa y valle ¿Usted cree que en nuestra comunidad se respeta el pasado indígena?

Desde un punto de vista personal diría que no, se reconoce el pasado pero no se respeta como tal, no existe una valorización de su cultura, de su lenguaje, comida, o técnicas de construcción, siendo que son un aporte tremendo para nuestra identidad por lo cual el pueblo de San José aún tiene una deuda con ese reconocimiento, pero eso en parte se debe por el desconocimiento de su existencia, por lo que hay que ir desarrollando la consciencia y la cercanía entre ambas culturas. 

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