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Nuestro entrevistado vive en el límite de Pudahuel con Cerro Navia desde 1984, nació el 24 de septiembre de 1967. Casado ya hace 25 años, vive con su hija  y nieto. Con una gran labor social es creador de un centro cultural llamado EFEN, además  trabaja en una fundación de rehabilitación perteneciente al Hogar de Cristo. 

Autora: Dafne Morales Rojas.

Diario Gerónimo en Acción

Entusiasmado y motivado nos contó su trayectoria e iniciativa y el gran trabajo social que realiza con el centro cultural que dirige, además conocimos su vida personal y la pasión por su trabajo, que sin duda es una vocación. Hoy con su centro cultural “El FEN” el futuro es nuestro, que lleva ya 17 años, es un gran ejemplo de vida. Les recomiendo partir con un párrafo más atractivo.

Entrevistamos a José en un día domingo a las 10 mañana, de esos clásicos domingo en el lugar que realiza siempre sus talleres de teatro y murga,  una plaza pública en  Errazuriz con José Joaquín Pérez en la comuna de  Pudahuel.

José ¿Cómo se describiría?

Bueno, soy una persona alegre, comprometida con lo que creo, creativo y con energía. Amo lo que hago, no me gusta la desigualdad y las estigmatizaciones o que te encasillen por algo puntual.

¿Qué actividad le gusta realizar?

Aparte de mi trabajo, estar con los chicos y chicas en la murga, realizar talleres de desarrollo, juegos y dinámicas y ver a los niños y niñas  reírse y desarrollarse.

Con respecto a su familia ¿Qué nos puede contar?

Bueno tengo la alegría y bendición de contar con el apoyo de mi esposa, hija y nieto, además de mis  sobrinas, cuñadas y suegros.

Mi familia ha sido la inspiradora en esto que realizo. La murga nace a raíz de una solicitud de mi hija, para que le enseñe a andar en zancos, yo se los hice, se sumaron sus primos y después los amigos de estos y así en poco tiempo llegamos hacer más de 50 integrantes y tuvimos que fijarnos metas y objetivos además de ampliar la gama de talleres, ya no eran solo zancos, sino que se sumaron los talleres de malabares, iniciación teatral, baile murguero y batucadas, con el estilo de murga mendocina.

Creación del FEM

Poco a poco los niños comenzaban a llegar para iniciar una nueva jornada de talleres. Los rostros de los niños se llenan de alegría cuando se reúnen una vez más en la actividad cultural. Cada uno tiene la libertad de escoger lo que más les gusta, es entretenido observar cómo se organizan y trabajan en equipo, en un objetivo común, que es  motivación y aprendizaje, en zancos y la murga.

¿Por qué decidió formar el centro cultural?

Cuando se ampliaron los talleres y el aumento de participantes, nos hizo ver la problemática de muchos niños y niñas, que no participan en ninguna actividad  como ejemplo: clubes deportivos, talleres de expresiones artísticas y de recreación, se estaban quedando estancado sin ninguna inspiración artística y sus tiempos libres no eran bien ocupados.

Ahora bien es importante que los lugares de recreación sean bien dirigidos, no obstante, aquellos jóvenes que pertenecen a clubes deportivos, se observa que pasan a las orillas de la cancha, en consumo de cerveza y otras sustancias. Eso es lo que hay que evitar y dirigir. En el centro cultural, tienen oportunidades de desarrollarse y entretenerse de forma sana, dentro de la murga, no se permite fumar ningún tipo de sustancia y nada de garabatos. Es un espacio libre de tabaco y alcohol.

¿Cuál es el objetivo específico de los talleres?

El objetivo es el trabajo grupal y el desarrollo personal, aquí los niños y jóvenes realizan talleres de zanco, malabares, teatro, murgas y bailes murgueros, a medida que pasa el tiempo los jóvenes se van perfeccionando en lo que más les guste y son ellos los que toman la decisión de su especialización.

¿Qué significa realizar trabajo social para usted?

Para mi es poder desarrollarme, brindar espacio de participación a los niños, niñas, jóvenes y adolescentes de las comuna de Pudahuel y aledañas. Es entregar la oportunidad de aprender, de participar sin pedir nada a cambio, es estar todo los domingos en el parque las Hondonadas entre el límite de Pudahuel con Cerro Navia, brindando talleres, jugando y disfrutando con ellos. Es pasar por las calles y sentir el cariño de las personas, sentir el apoyo de sus familias y por supuesto de mi familia.

Además de ser monitor teatral, ¿Qué más le gusta realizar?

Yo soy técnico en rehabilitación, trabajo en un programa de una fundación con niños y niñas en situación de calle y calle dura con la problemática de consumo de alcohol y drogas.

Soy una persona que consumió muchas sustancias en mi adolescencia y juventud, estuve detenido en la penitenciaria de Santiago en año 1985, por robo con fuerza y robo con violencia. Allí vi un mundo que no era para mí y cuando salí, inicie un proceso de cambio, no fue fácil, pero aquí estoy, con 50 años, de los cuales, los últimos 17 años he  trabajado en la  murga y me siento orgulloso de ello.

Pero antes de eso, participé en un centro de acogida a jóvenes La Chomila de Cerro Navia, donde me he dedicado al trabajo voluntario en mi comuna y participación en actividades sociales.

¿Qué significó para usted esas etapas de vida problemática que menciona?

Fue un tiempo duro, pero que me sirvió para que hoy pueda ser un ejemplo de vida, apoyo  y una inspiración para jóvenes que están sumidos en estos problemas, se puede salir de allí cuando tú te propones y pensar en ti, esa es la base,  el amor propio es fundamental.

En relación a la autogestión de tus talleres ¿Cómo lo realizan?

Es un tema muy importante para una agrupación, nadie vendrá a entregarte recursos para que te compres algún instrumento musical, algún malabar o las telas para los trajes. Nosotros hemos desarrollado mucho trabajo de autogestión, para financiar los viajes a Mendoza Argentina  y otras provincias de Chile con el tren de la infancia. Para ello enviamos peticiones a empresas o la municipalidad de Pudahuel,  en ocasiones postulamos a algún proyecto o subvenciones municipales, hemos sido beneficiados con algunos fondos de nos ha permitido seguir adelante y plantearnos mejores proyecto. Además a nivel grupal realizamos distintas actividades para juntar fondos.

Más allá de las fronteras

La iniciativa de José Zapata pretende traspasar fronteras comunales, permitiendo la iniciativa hacia otras esferas.

 ¿Qué es el tren de la infancia?

Es una agrupación de talleres infantiles de distintas comunas y regiones, se les brinda 10 días de campamento recreacionales, con talleres y tardes motivacionales. Es algo  así como las Colonias.

¿Cómo le han respondidos los niños y jóvenes durante estos años de trayectoria?

No podría explicar bien cómo, solo sé que ellos llegan con entusiasmo, disposición y alegría. Hoy está participando una generación, que son los hijos de la primera generación, hemos tenidos grandes sorpresas. También hemos tenido algunos problemas de salud con mi señora, y ellos han sido los primeros en ofrecer su apoyo. Es ahí donde me doy cuenta que todo esto vale la pena.

Nos puede contar una anécdota que para usted haya sido significativa.

Uf, son tantos… como Esteban, un chico que llegó con ganas de enseñar y aprender malabares, estuvo con nosotros hasta que se fue al circo del mundo y ahí se integra y arma su propia compañía circense, hace poco anduvo en Francia mostrando un trabajo hermoso.

Eduardo, un chico que cuando ingresa al FEN, los padres de los demás niños los querían retirar, era travieso y maldadoso, hoy en día él se dedica a trabajar en una barbería y en reiterada ocasiones, agradece su paso por el FEN, pues siente que si no hubiera sido por nosotros, el quizás donde habría andado metido.

Juan, el primer integrante de la murga, estuvo con nosotros desde su niñez hasta su juventud, en un paseo por una discusión, se le expulsa de la murga, pero él, en vez de irse a la casa, armó su propia murga, con el tiempo se fue a vivir a Cauquenes y allí vuelve armar la murga Cauquenes karnaval. Un chico inquieto con ganas de aprender y entregar lo aprendido, desgraciadamente el 28 de agosto 2017, nos deja inesperadamente por un paro cardiaco. Fue un dolor fuerte que aún no se acepta. Como tampoco se acepta la partida de Lazaro, otro chico que se fue a temprana edad, un muchacho comprometido, alegre y travieso, también fue inesperada su partida. En José Joaquín Pérez con Errázuriz se pintó un mural conmemorativo con sus rostros.

¿Qué dice su familia de lo que usted realiza?

Como lo mencione con anticipación, ellos están con nosotros, yo creo que si no fuera por el apoyo de ellos, esto no resultaría, son claves en este proceso me siento orgulloso de la familia que he formado, somos un equipo en que siempre estamos unidos.

¿Quién le puso el nombre al centro cultural? “EL FEN”

Fue un trabajo en equipo donde todos los niños y niñas participantes del taller colaboraron, fueron muchos los nombres que surgieron  y al final quedo “El Futuro es Nuestro (EL FEN)”, ya  que se sentían identificados y por supuesto a mí me gustó mucho porque surgió de ellos.

A nivel personal ¿Que se siente llevar tantos años realizando esta actividad?

Alegría, me motiva y me da mucho orgullo  pasar por las calles y ser reconocido por los vecinos y vecinas además de sentir el cariño de los niños, niñas, jóvenes y adolescente.

¿Qué le gusta de usted?

Estar en el taller, armar el encuentro de murga teatro, circo social infantil específicamente en enero. Eso es una de mis motivaciones en la vida, porque me llena de orgullo ver a esos jóvenes como disfrutan lo que aprenden y lo que son capaces de conseguir.

¿Cuáles son las prioridades en su vida?

Antes yo ponía mucho al centro cultural, pero con el tiempo me di cuenta que debe ser equilibrado y mi prioridad es la familia, sé que ellos siempre me apoyan y saben lo importante que es para mí el trabajo social.

¿Considera que usted ha sido un ejemplo para su familia y los niños y jóvenes de Pudahuel?

Bueno, muchas personas me han dicho eso he incluso me han sugerido que podría postular a algún cargo público, pero la verdad, eso no me interesa. Pastelero a tus pasteles, yo me quedo en la murga y con mi familia.

José Zapata está “contento” con lo que ha logrado entregar. Vivenciar día a día el cariño y motivación de los niños que participan en sus talleres. En que no solo lo pasa bien él, sino también todos los de su centro cultural. Proyecta esa energía a sus familias que comparten con sus hijos  y acompañan en los  talleres. Es imposible que los vecinos o personas que transitan cerca de la plaza, no se detengan a observar y escuchar cuando se inician los talleres, con sus murgas entusiastas. Sin ninguna duda, no pasar desapercibidos.

 

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