Compartir

El padre Lucas se ha convertido en un ejemplo de crecimiento y humildad. Una enseñanza a repartir. Su experiencia de vida refleja que jamás hay que rendirse porque la vida se encarga de regalar hermosos momentos según lo que somos capaces de entregar.

Autor: Ángel Catalán.

Colegio Juan Luis Undurraga. Diario El Diamante Escondido

De un niño con un humilde sueño misionero, Lucas representa la perseverancia y el valor del servicio humanitario.

El año 2016 el sacerdote de origen camerunés fue convocado para venir a Chile, por la Fraternidad Misionera Verbum Dei, con la necesidad de trabajar junto a un gran número de inmigrantes de nuestro país.

Al llegar se desempeñó como  sacerdote en la Parroquia Juan Pablo II ubicada en Avenida Rigoberto Jara en la intercepción con Santa Laura. Tras unos días, una educadora del Colegio Juan Luis Undurraga le ofreció la posibilidad de ingresar como párroco de la escuela. A lo que encantado se unió a la comunidad.

Lleno de energía y ganas de trabajar, se incorporó a la comunidad de Quilicura, con la convicción de ayudar a crear comunidad entre hermanos haitianos y chilenos.

Encuentro con la vocación

Lucas, nació en el año 1972 en el poblado de Son Yamb, en Hijkoadjom, región del Centro de Camerún. Tuvo una infancia y vida difíciles, en medio de un país con muchas necesidades, injusticias y corrupción, debido a la explotación de Francia sobre los recursos naturales.

Proveniente de una familia protestante (Iglesia Presbiteriana) de ocho hermanos. Sus padres biológicos lo dieron en adopción a un primo católico del padre y su mujer, quienes no pudieron tener hijos. Este acto fue recibido como una petición por parte de Dios, y para Lucas una parte hermosa de su vida.

Encontrar a Dios fue uno de los momentos que definieron su vida y lo impulsaron a trabajar por el prójimo, inspirado también por las figuras de sus padres, quienes pertenecían a la religión católica, pero murieron poco antes de verlo como sacerdote.

¿Qué significó para usted ser sacerdote?

Ser sacerdote fue una contradicción para mí. Mi padre adoptivo no tuvo descendencia, por lo que yo podía darle una larga vida a su nombre, y tener una familia numerosa. Me costó mucho poder decírselo cuando sentí el llamado de Dios. Pero mi padre se puso muy feliz y me confesó que le había pedido a Dios que mi destino fuera ser religioso. Desde ahí que he pensado en crear alguna fundación que lleve el nombre de mi padre para hacerlo trascender de generación en generación.

Chile y su cultura

Con apenas un año de experiencia en Chile, el padre Lucas, siempre sonriente se siente muy a gusto en su nueva casa, y se ha adaptado sin muchos problemas a la cultura del pueblo chileno. Sin embargo hay ciertas características de la gente que le llaman profundamente la atención, mientras que otras le han causado profundo dolor.

¿Qué piensa sobre los chilenos?

Yo pienso que los chilenos son gente en la mayoría muy buenos, son muy buena gente.  Algunos son muy atentos, acogedores y generosos. Gente muy luchadora por sus objetivos. Pero unos cuantos que no lo son tanto. He debido sobreponerme a momentos de dolor, pues es muy triste saber que hay personas que desprecian el color de tu piel. Y esto no solamente ocurre en Chile, es un problema mundial.

¿Cómo se adaptó a Chile según el idioma y costumbres?

Yo me adapté muy fácilmente, sentí una gran acogida de parte de todos, me sentí integrado a esta cultura. Esta adaptación me dio la posibilidad de empezar a luchar para acostumbrarme, sobre todo de los alimentos, del clima que es muy fuerte y también ante las costumbres de la comunidad chilena. Pero me va bien hasta ahora.

¿Qué fue lo más difícil al llegar a Chile?

Lo más difícil fue adaptarme al comportamiento de algunas personas. Conocí realidades de personas que eran muy violentas física y verbalmente. El ambiente de la droga y las balaceras fue algo muy difícil de sobrellevar.

¿Qué opina sobre Quilicura?

Yo opino que es un lugar muy diverso debido a que se puede encontrar de todo. Situaciones complejas y difíciles como el tema de la droga, la separación de familias y esos elementos me tocan mucho a nivel emocional. Pero también se encuentra  gente que lucha por lo que quiere, como las madres valerosas y fuertes en la crianza de sus hijos.

¿Qué piensa sobre los niños de chile?

Yo siento envidia de los niños porque pienso que ellos están llenos de vida y de emoción. Sin embargo, al mismo tiempo, tienen una complejidad en sus vidas. Los niños de ahora de viven muchas cosas como la fragilidad de la familia y eso tiene un gran impacto en sus vidas, y me da pena.

Trabajo con los inmigrantes

La Fraternidad Misionera Verbum Dei convocó al padre Lucas a Chile para poder trabajar con el gran número de inmigrantes haitianos que ha llegado a nuestro país en el último periodo. Con el fin de unir a la comunidad haitiana y conectarla con la sociedad chilena.

¿Qué actividades realiza con los inmigrantes?

He creado un grupo con el que ya he salido a misionar a Viña del mar. En la parroquia tenemos cerca de 70 miembros los que asisten todos los domingos a las 8 de la mañana a una misa en francés. También imparto un taller de alfabetización para haitianos que no saben español y un curso de francés para chilenos que quieren comunicarse con la comunidad.

Vivir intensamente

En la vida de Lucas Yamb no todo es el trabajo, sino que también tiene sus horas libres. Le gusta el deporte, desde andar en bicicleta y jugar futbol. Se mueve todo el día entre las misas, colegio, capilla, clases de español y francés.

El sacerdote lleva una vida como cualquier ciudadano normal en su cotidianidad, que intenta ganarse la vida. Sin embargo se motiva cada momento a pensar en ir un poco más adelante. Lucas no piensa solo en su pasado, sino que también se dedica a prepararse para el futuro, preocupado de su mente, cuerpo y todos los proyectos y sueños que tiene como misionero.

¿Cómo se ve usted en 10 años más?

¿En 10 años más? Bueno… yo creo que voy a estar muy viejo, con 55 años no hay mucho que pueda hacer en lo físico como el deporte, pero en el tema de mi trabajo tengo cuerda para hartos años más. Puede que esté más viejo pero sin embargo tengo mucho amor para dar y recibir.

¿Un mundo perfecto para usted sería…?

Un mundo perfecto según yo, sería un mundo donde no haya violencia, donde haya mucho amor, sin injusticias. Un mundo de hermandad y de felicidad. Eso es lo que yo pienso de un mundo perfecto.

¿Qué mensaje le entregaría a la gente de Quilicura, a los chilenos, a los extranjeros y a su gente?

Un mensaje que yo enviaría a los chilenos e inmigrantes, y a todas las personas con las que trabajo, es que hay que tener mucha esperanza. Además la vida es muy corta y hay que vivirla intensamente y por eso hay que aprovechar cada segundo que nos da Dios para expresar la felicidad de uno mismo y los demás. Hay que amar intensamente.

La vida en Camerún

Según el Banco Mundial, al año 2014, el 37% de la población estaba viviendo en el umbral de la pobreza. Sin embargo, los padres del Padre Lucas, que se dedicaron toda su vida a la agricultura,  fueron el sustento para una familia de siete hermanos. Cinco varones y dos mujeres.

Hoy cada uno ya ha formado su propio hogar alcanzando importantes logros profesionales. Incluso su hermano mayor se desempeña como Director en el Ministerio de Educación Nacional de Camerún. Otro es profesor universitario de la carrera de Ingeniería en Construcción Civil. Una de sus hermanas es profesora de Filosofía pero trabaja en una empresa importante en Rwanda, mientras que su cuarto hermano es Ingeniero en programación, pero ha regresado a su poblado para hacerse cargo del negocio familiar.

Su familia biológica es numerosa. Cada hermano tiene entre 4 y 6 hijos. Reflejo del promedio de natalidad de Camerún de 4,63 hijos por mujer. Mientras que en Chile es de 1,75.

“Camerún es un país muy rico y diverso. Tenemos oro, hierro, diamantes y un suelo fértil” señala el padre Lucas.

Sin embargo, Camerún actualmente “está viviendo un proceso muy difícil por la corrupción”, indica el sacerdote.

El intento de los países europeos por controlar los recursos naturales, la inexistencia de su propia moneda, y los salarios precarios provocaron que la gente optara por buscar formas de ganarse la vida de manera mucho más fácil y rápida. Pues el estado no logra satisfacer todas las necesidades.

“Ser profesor por ejemplo no conviene pues con ese sueldo se hace imposible vivir”, relata Lucas. Es por esto que se intenta que los profesionales del país trabajen por él y así disminuir la corrupción.

Las iglesias y agrupaciones religiosas en este ámbito cumplen un importantísimo rol, pues incentivan a vivir bajo valores cristianos, y en una vida correcta. Con ayuda de misioneros se intenta luchar contra la inestabilidad económica que sufre el país, por lo que cada día se necesita más apoyo para lograrlo.

 

No hay comentarios