Un 20 de Enero de 1951 llegó el primer avión a la Isla, llamado por los Rapa Nui ‘Manutara’ (Pájaro). Después de ese vuelo el piloto del avión se fue a Chile y les contó a las personas el lugar que había encontrado y lo hermoso que era.
Las personas empezaron a hablar de Rapa Nui, entonces tomaron aviones y vinieron a Isla de Pascua. Mientras llegaban los extranjeros iban dañando más y más la isla. Los Rapa Nui se empezaron a dar cuenta de lo que comenzó a suceder: presencia de plásticos, autos, petróleo, comenzaron a subirse a los Ahu, a tocar los Moai, los petroglifos, por mencionar algunas situaciones completamente nuevas para ellos.
Después de varias décadas se pueden ver los daños que causa el turismo. Todos son testigos de cómo destruyen lugares y objetos sagrados del pueblo Rapa Nui. Cada vez que se visita el parque es posible ver cómo los turistas esperan no ser vistos cuando traspasan las medidas de seguridad sin considerar el daño que causan con una simple pisada en un ahu construido hace miles de años con piedra volcánica, la misma con la que se construyen los Moai y que, producto del irreversible paso del tiempo y el turismo inconsciente, se han ido deteriorando.
Te Pito Kura es una piedra muy grande y redonda de alto poder electromagnético, centro ceremonial y espiritual ancestral de un valor cultural incalculable que fue traído a la Isla por Hotu Matu’a. Antiguamente los Rapa Nui iban a buscar el Mana (energía y fuerza), para competir y tener suerte.
Personas desconocidas hicieron un grafitti y sacaron un trozo de la piedra que antes se encontraba abierta para ser observada, después del hecho vandálico se tomaron medidas y hoy se encuentra cercada con piedras. Cuando una persona talló un trozo de la piedra una parte de los Rapa Nui se debilitó.
Otro hecho que muestra el poco respeto hacia esta cultura, fue el protagonizado por una mujer que se subió a un Moai. Esta situación fue alertada por las fotos que la misma involucrada subió a redes sociales. Las sanciones aplicadas fueron mínimas en comparación con el daño provocado. Se le aplicó una multa de 10 UTM, cuando en realidad el delito de daño a monumento nacional va desde las 50 a las 200 UTM, esto solo por ser menor de edad (17 años), siendo que desde niños se nos educa que no debemos acercarnos a lo que está señalizado con un letrero de “No tocar”.
No se explica cómo, siendo el parque un lugar sagrado, ancestral y proclamado como Patrimonio Humano, Cultural y natural, aún sucedan este tipo de situaciones en donde los turistas maltraten nuestros lugares protegidos sin ser sancionados con la rigurosidad de la ley.
El llamado es a todos los turistas que están pensando en visitar la Isla, infórmense, aprendan sobre la cultura Rapa Nui. Esto no es un parque de atracciones, los Moai no solo son una bonita postal para el recuerdo, son los ancestros que están representados allí.
Cuando visiten Hanga Roa, felices irán con collares de flores a recibirlos y darles la bienvenida, pero han de saber que la Isla se rige por la cultura Rapa Nui. Deben ser empáticos y pensar en que vienen a visitar su casa, y como tal deben respetarla. No olviden seguir las normas del Parque, la señalética y las instrucciones de los guías y guarda parques para mantener la armonía del lugar.

















