Señor Director:
Soy estudiante de un colegio técnico profesional con 50 años de trayectoria, que forma jóvenes para el mundo laboral y que además, hoy los está encaminando a la profesionalización.
Mi padre es comerciante ambulante y puede que yo sea el primer profesional de mi familia. Una opción que vimos hace un tiempo después de leer en el diario que la gratuidad se extendería a los Centros de Formación Técnica, específicamente al 70% de las familias más vulnerables del país. No se imaginan la esperanza que esto significó para nosotros.
La educación técnica profesional ha dejado de ser un modelo obsoleto o una imagen del pasado fracasado, donde Chile pretendió ser una nación industrial. Hoy son menos los prejuicios sobre nosotros, porque los años han demostrado que para ser una nación desarrollada, debemos invertir en el trabajador, pues seremos nosotros, la nueva clase obrera que, a través de la especialización profesional, llevará a Chile hacia un futuro con mayor prosperidad.
Javier Jaramillo

















