La recolección de hongos y callampas genera un valioso aporte económico

La recolección de hongos y callampas genera un valioso aporte económico

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Numerosas familias de algunos sectores de la comuna de Yungay se dedican durante varios meses a recolectar especies que se encuentran de manera abundante en la tierra.

Autora: Valentina Altamirano

Diario El Toque de Campanario, Liceo Campanario

En Campanario las fuentes de trabajo son escasas, es por esto que sus habitantes, especialmente las dueñas de casa buscan formas de generar ingresos para sus hogares. Una de las mejores alternativas es trabajar por temporadas en la recolección de frutos o algunos productos que entrega la tierra, como hongos y callampas o también conocido por su nombre científico suillus luteus o boletus luteus.

Estas especies que abundan en el sector, son el sustento de diversas familias no solo de Campanario, sino que también de sus alrededores, como El Roble, La Palma, Pangal del laja y Ranchillo. Su extracción no requiere mayor trabajo y gracias a un pequeño esfuerzo, se puede recolectar una cantidad suficiente para vender y recibir dinero por ellos.

Eso sí, es un ingreso que tiene ciertas restricciones de tiempo, ya que no se realizan durante todo el año, sino que tienen un período que depende del clima. Los corales por ejemplo, son unos frutos rojos que aparecen en los meses más cálidos del año y recién terminando ese período, empieza la recolección de las callampas y hongos a principios de marzo, hasta el mes de mayo aproximadamente, reapareciendo nuevamente a fines de agosto hasta principios de noviembre.

Lo que no tiene restricción es quién puede hacer este trabajo, porque son frutos muy accesibles en este tipo de zonas y muy fáciles de cargar o transportar para hombres y mujeres. No es necesario tener fuerza para catalogarlo como un trabajo pesado.

El trabajo más pesado llega después de recolectar

Esta labor no es para nada fácil, así lo declaran la Leticia Ortega y la Anita Rodríguez que son dos recolectoras frecuentes de estos hongos y que accedieron a contarnos sobre el trabajo que ellas realizan.

«Es una labor muy sacrificada, pero que tiene sus recompensas poder cuidar a los hijos sin dejarlos solos, ya que las plantas crecen cerca de casa y además que se logra un ingreso para nuestro sustento», comenta Anita Rodríguez.

También nos explican el procedimiento para su extracción que parte justamente dedicándole a lo menos cinco días al proceso completo, donde los dos primeros se hace la recolección en los bosques de alrededor, ya que crecen en el suelo y en algunos casos como el de Leticia, están cerca de su hogar, situado en el sector El Roble a unos 20 minutos de Campanario. Luego, los días restantes se utilizan para pelarlos y secarlos, actividad que demora más tiempo y necesita mayor dedicación. En cuanto, a la cantidad que recogen es variable porque al principio de la temporada hay muchas y están en buen estado, después son más escasos.

«He llegado a recolectar 75 kg. de estos frutos en aproximadamente dos días, pero tengo conocidas que llevan años en esto y ellas recolectan fácilmente el doble», afirma Leticia.

En tanto Anita, se dedica todos los días junto a su esposo cuando está en casa, ya que es una buena fuente de ingresos y  entre los dos recolectan unos 90 kg., e incluso más en ciertas ocasiones. Cuando recolecta sola llega a extraer hasta 60 kg.

El proceso de venta y secado

El dinero que llegan a juntar es de  $25.000 y lo menos que han  llegado a ganar son $10.000 diarios.

Para vender los hongos y callampas secos se realiza un proceso que es un poco más complicado y sacrificado, ya que hay que pelar, cortar y secar. En el procedimiento de secado que realizan el hongo o callampa queda sin ninguna gota de agua o humedad, porque si llegara a quedar un poco de agua, se pudren y no sirven para la venta y todo el esfuerzo realizado queda en vano.

Hay una manera natural de secado solar de estos frutos, ya cortados y pelados, que se dejan en el techo de sus casas o en unas tablas de zinc y permanecen a la luz del sol, proceso que demora alrededor de 2 a 3 días. Por otro lado, existe una especie de secador, que es un tipo de horno grande que funciona a leña, que tiene unas bandejas grandes, donde se distribuyen los hongos, que son secados por el calor de su interior de 4 a 6 horas.

La venta del producto seco es mejor pagado, ya que los compradores no tienen que realizar este trabajo. Las callampas u hongos secos pueden costar hasta $8.000 en temporada baja de callampas con el fin de no acabar la producción. En cambio, las callampas húmedas este año, como las venden diariamente, se llegan a pagar hasta $310 en temporada baja.

Los hongos, callampas y frutos del bosque son buenas entradas de dinero para las familias en caso de que no tengan trabajo o empleo y es por esto que las familias de campanario y alrededores lo utilizan como una fuente de ingresos, ya sea como comprador o recolector de estos productos.

Este tipo de productos es muy altamente apetecidos, ya que son utilizados en la gastronomía a nivel nacional e internacional en diversas preparaciones, por ejemplo: en salsas para pastas, en risottos, crudos con sal y aceite, entre otras preparaciones.

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