Campamento San Francisco: una luz de esperanza para la pobreza

Campamento San Francisco: una luz de esperanza para la pobreza

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Su erradicación viene a entregar un nuevo entorno a los vecinos del sector El Manzano, de San Bernardo, quienes hoy cuentan con el Centro de Salud Familiar más grande del país.

Autoras: Javiera James y Sofìa Palma

Diario Contra Corriente, Colegio San José de San Bernardo

Fundado en el 1975, el campamento San Francisco fue por años el hogar de cientos de familias vulnerables socioeconómica y culturalmente. Se encuentra ubicado entre el límite de San Bernardo y La Pintana, por El Manzano, en un sitio eriazo de 97 mil metros cuadrados que por años también albergó toneladas de basura y escombros del sector.

Hoy, tres décadas después, gracias al trabajo conjunto de los pobladores, la Municipalidad y el Serviu Metropolitano, sus habitantes ven al fin la luz de esperanza gracias a la erradicación del que fuera, por largo tiempo, el segundo campamento más grande de Chile.

Una luz de esperanza

El Campamento San Francisco revela que la esperanza es lo último que se pierde, pues aunque sus construcciones develen una historia de pobreza, también existe un cúmulo de oportunidades entre los habitantes que saben que un pueblo unido no puede ser vencido.

María Teresa Canales llegó a los 19 años y hoy, 23 años después, la vida le sonríe por fin. “Cuando llegué era una adolescente cargada de temores, prejuicios y sobe todo, rabia contra la sociedad por ser tan injusta. Mi único pecado fue nacer pobre, por eso mismo cuesta salir adelante, pues tienes que cargar con una mochila que la misma sociedad va llenando», explica.

«Gracias a Dios me equivoqué, ya que gracias a la misma sociedad que antes critiqué, estoy a pasos de tener mi casa propia y disfrutar junto a mi familia. Para gente como nosotros las cosas cuestan el triple, por eso debes esforzarte mucho más y no rendirte, porque ciertamente se puede si uno es constante y confía en los demás”, agrega.

La erradicación del campamento viene a entregar un nuevo entorno a los vecinos del sector El Manzano, quienes hoy cuentan con el Centro de Salud Familiar más grande del país, un policlínico con atención de especialidades por profesionales de la Clínica Las Condes, y uno de los más modernos jardines infantiles de la región.

Una mano amiga

La municipalidad hace bastante tiempo que está desarrollando políticas para erradicar los campamentos, y hoy, con el término de San Francisco, refleja que todo es posible con trabajo conjunto.

Isabel Gálvez, funcionaria de la Dirección de Desarrollo Comunitario de San Bernardo, comenta que “nos propusimos como desafío entregar a todas las familias soluciones habitacionales, para así cambiarles la vida de forma radicalmente positiva. Una vez que el recinto fue desalojado, comenzamos con las labores de sanitización. En el primer mes de trabajo, retiramos más de 1.700 toneladas de basura, todo ello para dejar en óptimas condiciones el terreno y así iniciar las obras de construcción de las nuevas viviendas que el sitio albergará».

El municipio hace años que está trabajando para erradicar el campamento y el basurero clandestino que existe en sus entornos, y que hoy tiene al fin solución. A esto se suma el trabajo conjunto realizado por privados y Levantemos Chile, que ayudó a reconvertir, limpiar y crear el centro de especialidades en salud con salas cunas y un nuevo consultorio en El Manzano, permitiendo así, que el sector donde se emplazaba el Campamento San Francisco, siguiera el mismo destino.

Sí se puede

Por más de 30 años, el sitio fue cuna de delincuencia y focos de infección, pero también de una esperanza naciente entre quienes soñaban con un hogar, como sucede con Ramiro Fuentes Nanculeo, cartonero por oficio.

“Llegué al San Pancho buscando cachureos en el basurero que estaba a pasos de las mediaguas, para luego ir a venderlos a los persas de la comuna», relata Ramiro.

«Mi casa era la calle o el triciclo, pero tiempo después, admirado por la organización y el cariño de la gente que vivía en el campamento, decidí armarme mi casita. Es extraño ese proceso, porque estoy diciendo que fue por el año 1983, cuando Chile se encontraba bajo el régimen militar y se hacía más difícil la organización social, pero la gente de acá sí que sabía organizarse, parece que la adversidad le daba más coraje y valentía”, recuerda.

También señala que “el campamento forma parte de la historia de Chile. En él pasaron situaciones lamentables como los toques de queda, secuestros, violaciones, asaltos y narcotráfico, pero también ocurrieron situaciones positivas, como cuando logramos que el municipio pusiera luz eléctrica y nos entregara agua mediante camiones, o la creación de pozos sépticos para suplir la carencia de alcantarillados» contó con emoción el recolector de cartones.

Para él, uno de los hechos más significativos fue construir la sede y cancha de fútbol, que permitieron a los habitantes del campamento hacer una vida relativamente normal en medio de las carencias del sector.

«Acá hemos llorado pero también reído. Llegué a los 25 años, soltero sin hijos, y hoy me encuentro junto a mi mujer, Rosa, disfrutando el esfuerzo y ayudando a mi hija Esperanza para que saque su cartón de profesora en Historia. La vida es difícil, claro está, pero no puedes perder la fe, en algún momento el pobre le tiene que torcer la mano al destino”, concluye Ramiro.

Los campamentos en Chile

En el catastro realizado por el Centro de Investigación Social de Techo-Chile en 2017, se evidenció que entre 2016 y 2017, se cerraron 45 campamentos, pero se contabilizaron 87 más: 50 que fueron originados en el periodo y 37 que no habían sido registrados anteriormente. En total, hubo un aumento de 42 campamentos.

Del mismo modo, se constató que en el país hay 40.541 familias viviendo en campamentos, reflejando un aumento del 57% en los últimos siete años. Por tanto, hay 40.541 nuevas razones para vencer a la pobreza y tratar el tema realmente como una problemática nacional, donde solo el trabajo mancomunado logre concretar el anhelo de tener la casa propia.

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