Aguas cristalinas y bosques nativos son parte de este lugar ubicado cerca de Yungay, en la región de Ñuble.
Autora: Valentina Altamirano
Diario El Toque de Campanario, Liceo Campanario
El Valle de las Vacas es un lugar de gran riqueza natural, ubicado en la precordillera de la comuna de Yungay en la Región de Ñuble. Un espacio que asombra por sus características y por lo poco conocido. Es atractivo y turístico de la zona centro sur del país.
Numerosas historias y relatos giran en torno a esta área cercana a Santa Lucía, un valle que se encuentra en los pies de las montañas, un trozo de paraíso por su naturaleza, historias y mitos. Tiene caminos muy riesgosos al ser de una sola vía, por ser rocoso y tener un risco muy peligroso al costado. Está a 30 km. de Yungay.
El acceso a este sector es una parte en camino de cemento y luego es camino de ripio, aún hay personas que viven ahí, mujeres que dejando la comodidad de la ciudad se albergan cerca de estas montañas, de su naturaleza y tranquilidad. no es un lugar muy poblado y tampoco conocido, pero dentro de él, hay historias y mitos que lo reconocen.
¿Por qué se debe visitar este lugar?
Es un lugar turístico y conocido por tener una atracción llamada pan de azúcar, un cerro que en días despejados se puede apreciar en medio de la explanada de la precordillera, con parajes donde la flora y fauna aún se mantiene.
Un gran río se impone junto a saltos de agua, piscinas naturales formadas entre rocas y bosques nativos. Sus aguas son provenientes de la cordillera de los andes y son afluentes con el río de Cholguán, son muy cristalinas, muy limpias y un poco heladas por estar tan cerca de las montañas, pero aún así son aptas para el baño.
Cosas que nunca se olvidan
En Santa Lucía bajo también se encuentra la gruta de la señora Gissella Retamal Troncoso más conocida como la “melita”, una imagen de la virgen de Lourdes, cuidada con esmero y dedicación bajo el sol del verano y la lluvia del invierno hace muchos años atrás por esta mujer y su familia.
Además, a unos cuantos metros se encuentran las ruinas de un gran y maravilloso molino de agua que en tiempo de antaño se utilizaba para moler el trigo y crear la harina para el pan de cada día de estas personas campesinas que no tenían el acceso a la ciudad para comprar estos productos de uso diario.
Los habitantes recuerdan que antiguamente las personas para poder cruzar el río Cholguán se amarraban de la cintura con una cuerda gruesa, la cual llamaban rosquilla, o también a través de un cajón de madera que corría por la cuerda tensada a cada lado de sus orillas.
En la actualidad, esto ya no es necesario, debido a la creación del puente colgante que es visitado por miles de turistas, y utilizado por los lugareños.
Sus leyendas
Este lugar ha sido tan reconocido por sus variadas historias, que a lo largo del tiempo han pasado de generación en generación. Tales como la del puente misterioso, en la cual se dice que un hombre misterioso ayudó a que se construyera un puente de cemento que uniría Santa Lucía bajo y Rucamanqui, que tiempo después se destruyó por una fuerza más poderosa que aquella que la había construido, los lugareños que presenciaron ese acontecimiento pensaron que aquel hombre misterioso era, “cunino”, el mismo diablo.
También hay una tradición que dice que hay que abrazar la roca de uno de los salientes de la montaña, de una manera especial los solteras o solteros que se quieren casar y que sienten que ya les ha llegado la hora, se asegura que quien lo haga, abrace la roca y pida tal deseo, se le concederá.
Valle Fátima
El valle Fátima o también conocido como fundos las mulas es un sector cerco de Santa Lucía alto. Al buscar entre las ruinas dejadas por un tiempo de esplendor podemos encontrar restos de tejuelas quemadas, un mudo testigo del desarrollo económico de la mitad del siglo pasado.
Los hermanos Remberto e Hilario, conocidos cariñosamente por los feligreses, dejaron plasmado en la mente de los lugareños y peregrinos un trozo de vida marcada por la fe y el trabajo que proyectaban un desarrollo sustentable a partir de la madera, sus aserraderos, su molino de agua, su turbina que generaba en aquella época luz eléctrica.
Muchas personas cuentan la importancia de esta historia pasada, donde 15 personas formaban parte de esta plantilla estable que allí trabajaba. Se fabricaban palos de escoba, tejuelas, cajones entre otros productos, los que eran llevados a Santiago para su comercialización.
Este valle tiene la imagen de la virgen de Fátima que según Carlos San Martín Bravo, habitante del lugar, es una ocurrencia del hermano Remberto que dijo «ya que el fundo se llamaba así, podría crear un santuario con la imagen de la virgen.»
Alrededores
A los alrededores de este valle se encuentran diferentes sectores rurales como por ejemplo el calabozo, el avellano, Fátima (fundo las mulas)y valles. Áreas que también tienen muchas historias por conocer.
Como todo lugar en el mundo hay cosas escondidas, en este caso, se encuentran saltos (cascadas) escondidos, historias y mitos que solo personas de ahí conocen. Por ser muy lindo y maravilloso este lugar, fue visitado por el programa «Lugares que hablan» que es conducido por francisco Saavedra, que conoció un poco de historia, personas que lo representan y partes de este bello y pasivo lugar, que antes la mayoría de las personas no conocían.
Casi en todo chile están presentes las personas “peucanas”, este lugar pre cordillerano no es la acepción. En la alta cordillera ahí una agrupación de “peucanos”. ¿Qué es ser “peucano” ?, ser peucano es una persona común y corriente, que le gustan las antiguas costumbre del campo, las comidas, y hacen que estas costumbres se pasen de generación en generación para que no se pierdan a lo largo del tiempo.
Es recomendable conocer y explorar más de este bello lugar, ubicado a 30 Km. de Yungay, en la región de Ñuble.





















